28/09/2020

Compositores y cantantes líricos hablan sobre la situación del sector

Entrevista con Daniel González Martínez, cantante lírico tenor radicado en España; Pablo Brie, contrabajista y compositor de música para teatro; y Gabriel Vacas, barítono del teatro Colón.

Dedicada a la música académica, tuvo lugar este viernes 25 la 18ª edición de la radio de la agrupación Músicxs Organizadxs (MO), que días atrás había realizado un festival online de tango con la participación de más de 200 músicxs.

En esta oportunidad, Ramiro Pérez, cantante del Coro Estable del Teatro Colón y referente de la agrupación, entrevistó a Daniel González Martínez, cantante lírico tenor radicado en España; Pablo Brie, contrabajista y compositor de música para teatro; y Gabriel Vacas, barítono del teatro Colón.

El proceso de lucha y organización de artistas en España

Nacido en Chile, radicado en España y con un paso en Buenos Aires por el Teatro Colón, Daniel González Martínez nos contó que la pandemia ha paralizado la situación en Madrid de los coros, casas líricas y orquestas hasta no hace poco. Lo primero que abrió fue el Teatro Real, con La Traviata en versión concierto y con un público muy acotado. También comenzó la actividad el Coro y Orquesta de la Radio Televisión Español (RTVE), pero al coro lo dividieron en dos para poder controlar el tema de las distancias, lo cual tiene su costo en lo musical. Los conciertos se hacen sin público pero se transmiten por la televisión pública.

Explicó que desde el Estado hubo una ayuda para los trabajadores que ya venían con un contrato. Consiste en que una entidad pública, el LRT, paga el sueldo a los trabajadores hasta en un 75% y la empresa, según la situación en que se encuentre, paga el 25% restante, de esa manera tiene asegurado el sustento. Sin embargo, «la mayoría de lxs músicxs acá son free-lance, sin contrato, como en otras partes del mundo y para poder llegar al Paro [un subsidio estatal financiado con el aporte descontado del sueldo para ese fin] hay que tener un año de trabajo corrido», lo cual es complejo para ese sector.

Daniel habló del conflicto que se dió en Gijón con una productora que subcontrata a lxs músicxs que participan en las producciones. «Es una tercerización para no mantener cuerpos estables y que una empresa te proporciona el coro y las orquestas, refuerzos», dijo y agregó que «hubo una demanda porque no les pagaban las cargas sociales. Son teatros que tienen temporada todo el año y no cumplían. Es común que los teatros no tengan cuerpo estable, te tercerizan, pagan menos y laburas más». Esto pasa en varios teatros y hay una empresa importante que se dedica a ello.

El entrevistador definió esa situación como «la profundización de un sistema que no está dando salida a los trabajadores» y señaló que «en Francia está la Ley del Intermitente, que desde MO pretendemos impulsar». En ese sentido, Daniel marcó que «Francia está más adelantada» que España, y explicó que para el cantante de las compañías independientes, después de cierta cantidad de «títulos» u horas de trabajo, automáticamente el Estado te da un sueldo fijo, considerando las funciones, horas de ensayo, porque pueden ser algunas funciones y 2 o 3 meses de ensayo, considerando las horas de estudio que se invierten. En el momento del cobro ellos se llevan un impuesto que es el fondo para cubrir el sueldo.

Finalmente, habló sobre el proceso de protesta que llevan adelante el Mute (Movilización Unida de Trabajadores del Espectáculo) y la reciente creación de una organización de artistas, el Sindicato de Artistas Líricos en España (ALE), que «buscan que se considere a la cultura como un bien de primera necesidad, como en Alemania y Francia. Con la pandemia lxs artistas y técnicxs quedaron abandonadxs porque hay un vacío legal que no nos ampara a todxs. Desde MUTE eso se está visibilizando».

Daniel se prepara para el concierto con el coro y orquesta de la RTVE, en donde tendrá a cargo el rol solista en una misa de Dvorak.

Lograr políticas para el sector

«Con la Máquina de Hacer Chacareras hemos tocado un montón», sentencia Pablo Brie sobre uno de los conjuntos que integra, y cuenta que «ahora estoy con Los Curepas [un quinteto] y con un proyecto solista». Desde Ramos Mejía, está abocado a producir un disco y material para cuando se pueda presentar, y a la crianza de su pequeño hijo.

Es un prolífico compositor de música para teatro, sobrino del director César Brie, con el que trabaja haciendo la música de sus obras. La última obra para la que compuso la música, ganando el Ace de oro, fue El equilibrista de Mauricio Dayub. «Me estaba yendo bien con eso y de golpe se cortó todo», contó.

En cuanto a la organización de lxs músicxs compositorxs dentro del teatro expresó que no estaba al tanto pero, a raíz de la situación que se vive por la pandemia, piensa que hay que tomar lo positivo, porque «lo malo ya está» y «surgió la posibilidad de organizarnos con lxs músicxs del teatro porque es una actividad que está escondida» y «la idea es visibilizar la existencia de este grupo con toda la caída de nuestra actividad». En ese sentido explicó que son importantes todas las reuniones para que salga la unidad necesaria para lxs músicxs. Señaló que lo de MO «está espectacular» y que le «encantaría lograr un colectivo de toda la gente de la música, que nos pongamos de acuerdo y lograr políticas para el sector, no solo exigirle al Estado, porque algún día vamos a salir de esto, sino cómo hacemos para que la gente consuma más música y valorarla más». Señaló la importancia de generar propuestas colectivamente que fortalezcan los centros culturales, lugares para hacer música, que haya más música en las escuelas, mas orquestas y demanda de música, sobre todo la de nuestro país que es muy rica, no se conoce y no hay estrategias de difusión. Más allá del salvataje económico que hoy se necesite, para Pablo la idea sería ir al Estado con requerimientos que impliquen una decisión política que impacte en el sector.

Consultado por si se tiene que pagar por el arte, respondió que «se tiene que valorizar, pero este valor es intangible y espiritual, no de supervivencia». Y agregó que el valorar la música es más que tener una materia en la escuela. En su visión, resultado del trabajo en las orquestas infantiles, los niños pueden valorar la música de otra manera, ya que todos pueden hacer y descubrir nuevas músicas.

Con respecto al Sindicato Argentino de Músicos (Sadem), dijo que «se ve copado por gente que no hace nada» y «aparece MO como instancia para que lo copen y puedan hacerse cargo». Más allá de esto, cree que todos los sectores deben sentarse a conversar y que «este es el momento de tapar agujeros por la emergencia, pero luego será el momento de ver que cosas podemos hacer».

Militar la ópera

Gabriel Vacas es cantante de ópera y miembro del Coro Estable del Teatro Colón. Junto a Ulises Maino formaron Sol Lírica, una orquesta de jóvenes para realizar espectáculos líricos.

Contó que «antes de la cuarentena teníamos la temporada de la compañía toda diseñada y una ópera en estudio para la formación de cantantes, que empezamos en marzo de forma virtual. Después pospusimos todo». Se refirió a las problemáticas de lxs productorxs para organizar una ópera: las producciones son de envergadura y a la vez la ópera no es masiva, «nuestro trabajo es de militancia de un género y que dentro del ambiente tiene estructuras muy rígidas y se hace complicado el abrirlo (…) es importante acercar la ópera y la música académica a la nuevas generaciones y espectadores». Y marcó que si bien «no se genera una repercusión acorde a lo que hacemos, año tras año se va mejorando».

Según él la cultura tiene un valor intangible y en una sociedad castigada como en la que vivimos no se le da el impulso e importancia que quieren lxs artistas. En ese sentido rescató la organización que viene llevando MO, la necesidad de una concientización entre lxs músicxs y la necesidad de trabajar para el logro de una red de contención.

«En el marco de una etapa a nivel mundial de luchas de lxs artistas, ¿cómo ves esta tendencia a organizarse?», le consultó Ramiro. «La veo incipiente y muy necesaria», señaló Gabriel, instando a que «no esperemos cambios abruptos, nos tenemos que organizar de a poco (…) Nosotros tenemos la suerte de ser miembros estables del teatro pero si la cultura sigue cuesta abajo, difícilmente nuestro trabajo en 10 años sea bueno».

También Ramiro señaló que «estamos viendo las guerras económicas que tienen su correlato en el sector productivo, y perjudican a la cultura y su presupuesto. Y cómo es la injerencia privada en las casas de ópera: el Teatro Colón tiene un presupuesto de 2.762 millones de pesos, pero ha tenido injerencia otro tipo de financiamiento: los mecenazgos que el Estado pide cuando no le alcanza el presupuesto». En ese sentido, Gabriel marcó que «el mecenazgo no es un aporte privado, es un aporte del Estado hacia la cultura, lo que terceriza el mecenazgo es la construcción del proyecto y el camino de la financiación del mismo». Y que lo que hace la empresa es deducir del impuesto a las ganancias y así efectuar un aporte al proyecto mediante una operativa constituyendo la cuenta de mecenazgo, «es decir que este es un aporte público. Hace poco tiempo se cambió: si la empresa aporta 100, el 80% se deduce de los ingresos brutos y el otro 20% tiene que ser de sponsoreo. A una empresa no le sirve sponsorear a una compañía pequeña, y esta pierde así la posibilidad del acceso. Es decir que estas herramientas del Estado financian a los mismos organismos del Estado, quitándole cupo a los independientes que son el motor de acceso a la cultura, se dan en los alrededores de la capital y son gratuitos para garantizar el acceso y favorecer a lxs artistas independientes».

Siguiendo con el punto, el entrevistador le preguntó «¿por qué tenemos que ser lxs artistas los que generemos los vínculos con lxs empresarixs, en vez de tener una red que ya lo tenga realizado?». A lo que su compañero en el coro estable del Colón señaló que «los empresarios no están tan empapados con el tema de mecenazgo y hay mucho desconocimiento. Lo que hago es tomar las reglas del juego e ir en esa dirección. Si se puede cambiar ese enfoque, es desde un colectivo de artistas».

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