07/09/2020

Diálogo con lxs tanguerxs «Tape» Rubin, Marcela Pedretti y Pablo Agri

En la radio de Músicxs Organizadxs, hablaron sobre el pasado y el presente del género y el proceso de organización ante la precarización del sector.

El pasado viernes 4 se emitió la 15º radio de la agrupación Músicxs Organizadxs (MO), dedicada al tango.

Conducida por Natalia Bazán, cantante y referente de MO, esta edición del ciclo de entrevistas contó con invitadxs de lujo: Alfredo «Tape» Rubin, cantor y compositor; Marcela Pedretti, pianista y compositora; y Pablo Agri, violinista y director.

Lxs artistas hablaron sobre su trayectoria artística, la situación política y el proceso de organización que se está dando en el mundo del tango, marco en el cual MO viene preparando un Festival de Tango Online con una serie de reclamos (circuito de música online a cargo del estado, exención del pago del monotributo, compensación de 30.000 pesos mensuales para todxs lxs músicxs mientras dure la emergencia sanitaria e impuesto a las plataformas digitales).

En el entrevero

«Tratando de ponerle garra y onda»: así se refirió Tape Rubin al momento que atraviesa debido a la pandemia. Y señaló que «me aparece la palabra ‘detonado’, que describe muy bien el sentimiento interno de confusión absoluta».

En cuanto a las actividades que se vienen impulsando desde distintas organizaciones y la Asamblea Federal del Tango, contó que lxs músicxs se vienen juntando y que él participa de varios colectivos, que caracterizó como heterogéneos, con diferentes ideologías e intereses. Estxs confluyeron en asambleas con grupos de distintas disciplinas, en la enorme riqueza cultural que tiene el tango: baile, canto, instrumental, vestimenta, el sindicato de guitarreros, «las compañeras que están empoderándose en muchos ámbitos y en el tango, que es un lugar en donde el machismo se ve reflejado en las letras y en el baile». Se alegra de que todo eso esté en discusión. Ve en el movimiento de la mujer, un movimiento de lo femenino que impacta a los hombres en la parte sensible: «creo que es toda la energía femenina que está emergiendo».

Consultado por el tema de la soberanía alimentaria, que es un tema al que se refiere recurrentemente, marcó que «si los gobiernos neoliberales toman deuda indiscriminadamente y luego vienen los gobiernos menos de derecha y la pagan y así se van alternando, no podés tener un proyecto de país. Ahora tenemos de nuevo a Felipe Solá, que fue el responsable de traer toda la tecnología de transgénicos en 1996, y ahora impulsa las mega factorías porcinas para obtener las divisas, cuando está demostrado que hay otras formas de producir sin contaminar y favoreciendo el trabajo. Esto se postergó hasta noviembre por la gran presión que hubo, pero hay que hacer una gran campaña para que se saque definitivamente y esto está al tope de nuestras acciones».

En cuanto a la situación de lxs músicxs, sostiene que se ha dejado naturalizar el hecho de que ganar dinero es «algo impuro, el aceptar que todxs lxs trabajadorxs del evento ganan y el músicx no. La problemática de cantorxs, bailarinxs, músicxs se empieza a discutir ya que quedó muy expuesta la precarización y hay gente que directamente no puede trabajar: detonó la situación. También se refirió al sindicato de músicos, burocratizado como todos en el país, y a Sadaic, que «no nos defiende». Para concluir señaló que hay mucho trabajo por hacer y luchar por lo nuestro y citó a Nelly Omar, quien le dijo una vez: «trabaje y luche que no le van a regalar nada».

Pantallas

Marcela Pedretti forma parte de la orquesta «La Siniestra Tango» desde hace 15 años. Cuenta que en su último disco, Depredamor, hay un tema premonitorio: «‘Pantallas’ es un tema que cuenta acerca de la tecnología, del estar enchufado, de los estereotipos, las cosas involucradas en el estar conectados y esa posibilidad, que con la pandemia no nos imaginamos cómo podría ser. Como músicxs tenemos la posibilidad de grabar y seguir produciendo pero por otro lado es agotador. Es trabajar, comunicarse, verse todo por la pantalla y alimentar el Instagram, Facebook, Twiter, la página».

En el disco se cuenta la historia de personajes de la ciudad «con los que convivimos». Son composiciones orientadas a la canción con la base del género, pero con texturas eléctricas, agregando el sintetizador; con influencias de Spinetta (quien es admirado por el director y guitarrista de la orquesta, Alejandro Bordas), del funk (que viene de Diego Bergesio); y todo confluye en un eclecticismo. «Está bueno», dice, «pensar en el sonido del tango, de lo porteño», porque «la ciudad tiene otros sonidos distintos al del ’40 y ’50, donde había orquestas sonando por todo Buenos Aires. Hoy estamos atravesados por la tecnología, la contaminación».

Pedretti marcó que el tango se fue para todos lados y está lleno de compositores nuevos en Rosario, Neuquén, entre otros lugares, y que «hay mucha movida autogestionada, a la que le falta más difusión», como la del festival autogestivo «Familia del Club Atlético Fernández Fierro» (Facaff). Advierte que en estas movidas lxs músicxs mantienen los espacios y la música viva, pero «la situación es compleja porque hay mucho amor y trabajo pero poco ingreso». Y que «eso era antes. Con la pandemia la situación es terrible y muchos lugares están cerrando», siendo necesario seguir en la lucha y sostenerlos. Para ello se está conformando la Asamblea Federal del Tango, de la cual nació hace unas semanas el Frente Federal Unidad Tanguera.

A propósito de cómo cambió la cuestión del género en el tango, señaló que «desde hace 20 años que toco en milongas y antes no había muchas mujeres. Esto ha cambiado, hay un montón de mujeres que ocupamos espacios importantes no solo en el tango. Eso es lo que nos merecemos y tiene que ser». Han pasado el «ni una menos», «la ola verde» y eso se refleja en las letras que «deben referirse a lo que nos pasa». Se refirió a Verónica Bellini y Cintia Trigo, compositoras y letristas que han escrito sobre esos temas, y a Vanina Steiner, quien editó el libro Mirada de mujer«.

En sintonía con esto, Marcela afirmó que «cuando hablamos de tango nuevo hablamos de un espacio que hay que ocupar, no de desplazar el tango del ’40: es un equilibrio que permita convivir a todos con todo».

En cuanto al futuro de la humanidad, dice que no es tan optimista y que concuerda con la artista trans y multidisciplinaria Susy Shock cuando dice «no quiero ser más de esta humanidad», citando el caso de los incendios provocados en medio de la pandemia.

Brindar ese camino

Pablo Agri es violinista y compositor e integra la Sinfónica Nacional y la Camerata Argentina. Contó que tocó con Mores, Rinaldi, Salgán y Berlinghieri, y que empezó a estudiar a los 10 años en el conservatorio Julián Aguirre.

Explicó que en este momento «todxs lxs músicxs estamos complicadxs». En su caso, tiene «la suerte» de integrar un elenco estable y pertenecer al cuerpo docente de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), contando con un sustento básico, pero otrxs están en un estado preocupante. Se refirió al tocar en vivo, que es visto como un trabajo informal y donde el músico no es considerado trabajador: «siempre fue un trabajo maltratado históricamente en los boliches de tango. Si bien fuimos logrando cosas a través de los años, no nos toman en serio». En ese sentido, señaló que el trabajo del músicx «es una tarea ardua» que implica estudio, tiempo; «no se ve toda la inversión que hay detrás».

En relación con el trabajo para el Estado, remarcó que cuando contrata paga mucho tiempo después, señalando que «cuando voy a Coto no le digo: ‘te voy a pagar dentro de 18 meses’. Hay todo un imaginario de lo que es un artista en donde pareciera que no cuesta estudiar o grabar discos».

En cuanto al movimiento de las orquestas infanto-juveniles, Agri señaló que él es técnico de los Coros y Orquestas de la Provincia de Buenos Aires. Señaló que estos espacios son «un lugar de contención», y que en una charla con los docentes se vio que hay muchos chicos que no tienen conexión a internet. Allí se llevan bolsones de comida, y en ese sentido los docentes pueden estar presentes, lo cual siente como un orgullo. Para Pablo, «la misión de las orquestas es que los jóvenes puedan progresar, y que los que tienen más recorrido, brinden ese camino. Refiriéndose a las nuevas corrientes dentro del tango destacó que hay a veces un resentimiento de hay que romper todo, pero «antes hay que conocer lo que hay que romper». Así, entre el pasado y el presente del género, los desafíos de ayer y hoy y la conclusión de la importancia de organizarse, concluyó un nuevo capítulo del ciclo radial.

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