26/10/2020

“El Estado tiene todos los medios para solventar un streaming de tango: están los trabajadores, las posibilidades, los lugares”

Les músiques Ramiro Boero, Patricia Malanca y Cintia Trigo conversaron con Patricia Barone, en el ciclo de Músiques Organizades.
Por Silvia Martinez Musicxs Organizadxs

Dedicada al tango, el viernes 23 se emitió la 22ª radio de la agrupación Musiques Organizades.

En esta ocasión Patricia Barone, cantautora y referente de la agrupación, entrevistó al bandoneonista y compositor Ramiro Boero y a las cancionistas y letristas Patricia Malanca y Cintia Trigo.

Obrera del tango

Consultada por el momento difícil que atravesamos, Patricia Malanca dijo estar “muy bien” tomando en cuenta el contexto, puesto que está comprometida con lo que sucede en el mundo, tratando de entender lo que sucede y creyendo que “es de temer” la actitud ruda de la gente que no comprende el devenir de la pandemia. En ese marco, es voluntaria de la vacuna del laboratorio chino junto con otras personas; algo que la conductora agradeció, extendiendo ese agradecimiento al personal sanitario, al tiempo que se citó su participación en un festival por el reconocimiento del rango profesional para los enfermeros en CABA, que han sufrido la represión por sus reclamos.

Involucrada con el barrio de su Sarandí natal, en Avellaneda, Malanca relató haber trabajado en un proyecto que vinculaba a los chicos de Villa Tranquila que básicamente hacían rap con el tango, incorporando capital simbólico en la letra de los chiques a traves de la poesía de los tangos clásicos.

Ante la pregunta de cuándo se vinculó con la música, señaló que “quienes conocen Avellaneda saben que es una fábrica de música y músiques, probablemente por la EMPA [Escuela de Música Popular] y las iniciativas municipales. En mi caso yo era de una familia obrera: de un mecánico tanguero y milonguero y mi madre, que era una melómana popular. Mi mamá, que tenía algo de aspiracional, nos mandó a una escuela prestigiosa en Avellaneda, el Colegio San Martín, y allí los docentes identificaron que yo tenía algún talento para la interpretación y les llamó la atención mi parte vocal, entonces a los 13 años me pusieron en los escenarios a cantar tango. No es que hice rock o folklore: tango y la escuela promovió el tango y nos llevó a la tele, a los programas de Sofovich, Portal, a un festejo por Racing en el Luna Park nos llevaron como número. Hacíamos tango en trio y siendo adolescentes era llamativo. Eran tangos clásicos en contracantos vocales. Hicimos ciclos en el Tortoni, en el Café Homero hicimos el vermouth del Polaco”

“Luego eso se acaba y empieza la verdad -relató-. Entendí que hay que amasar, producir”.

“Y empieza el trabajo de obrera del tango”, agregó Patricia Barone, que es “la concepción que tiene MO de les trabajadores de la música, por la que venimos luchando hace tantos años”.

Finalmente, Malanca contó que como integrante de CAT -Compositores y Autores de Tango- están bregando por una nueva radio para difundir el nuevo tango, y habló la necesidad de políticas desde el Estado para generar público y que la industria autogestiva del nuevo tango que está en el AMBA salga hacia las provincias en ese sentido.

“El tango me dio muchos regalos”

“A veces si uno ve que el entorno no la está pasando bien, me pongo triste y es parte de esta situación de encierro y aislamiento”, dice Ramiro Boero.

A propósito de cómo ve las políticas desde el Estado en relación a lo que está pasando, y cómo piensa que este debiera reestructurar el trabajo para los artistas, el bandoneonista señaló que “si uno va por la calle y ve los bares llenos -por lo menos las mesas de afuera- me parece que se podrían abrir algunos teatros con muy poco porcentaje del total de la sala. En la Usina del Arte y en el CCK también podrían haber pequeños conciertos, me parece que hay deuda del Gobierno de la ciudad y de Nación”. En ese sentido, remarcó que al Gobierno de la Ciudad con el Festival de Tango [que tuvo una edición reciente, muy acortada] “se le escapó la posibilidad” para con los artistas de hacer una cantidad de videos y tener un material que quede para siempre.

Recordó su participación en el festival con la Orquesta El Arranque allá por el 2004, tocando para 40.000 personas en la calle Corrientes, y dijo que “hoy en día está centrado todo en la Usina [del Arte, en el barrio de la Boca] pero hay otros lugares para hacer conciertos”, remarcando la imperiosa necesidad de difundirlo y, como eje central, la implementación de medidas para algunos colegas que están en situación difícil. La situación de la pandemia viene a subrayar la precariedad laboral, donde la mayoría de lxs músicxs no llega a públicos masivos, sin posibilidad de tocar en espectáculos gratuitos cobrando un cachet; y con ello la necesidad de democratizar la programación y los presupuestos.

Ramiro rememoró haber comenzado en la guitarra criolla dentro de la música campera: Héctor Ayala, Atahualpa Yupanqui. En la casa de un amigo había un bandoneón, pidió que lo bajen de arriba del ropero y cuando lo tuvo en sus manos sintió que le gustaba su movimiento. Desde ahí se abocó a estudiarlo mucho y comenzó su trayectoria a partir de la Orquesta Escuela de Tango Emilio Balacarce. Señaló que “el tango me dio muchos regalos y pude tocar con Víctor Lavallén, Pepe Colángelo, Pepe Libertella, Néstor Marconi, Emilio Balcarce, Osvaldo Piro…”

A su turno, narró haber vivido en Brasil parte de su infancia y adolescencia, y cómo a partir de esa experiencia conoció la música popular brasileña que es muy rica en cuanto a su armonía y ritmo. Remarcó que a partir de su profunda admiración por artistas como Antonio Jobim, César Camargo Mariano, Chico Buarque, Joao Gilberto, Caetano, Hermeto Pascoal, Egberto Gismonti, decidió hacer un disco de bandoneón solo, con la música de los compositores más admirados.

En relación con el presente, contó que este año tenía el proyecto de grabar su primer disco de orquesta típica: “tenía todo programado, pero la pandemia se encargó de soterrar todo”.

Ramiro manifestó su acuerdo con la lucha por las reivindicaciones que se está dando desde los trabajadores del tango. En ese sentido, señaló que se debería hacer valer la organización, solicitando reuniones, realizando intervenciones callejeras y exigiendo al gobierno la difusión que se merece, recordando su experiencia de haber tocado con su grupo para mucha gente en distintos lugares del interior del país. En ese sentido, citó una frase del contrabajista Manuel Gómez, “no se puede amar lo que no se conoce”, para insistir en lo necesario hacer conocer el patrimonio cultural tanguero, las letras, los referentes, la instrumentación. “El Estado tiene todos los medios para solventar un streaming: están los trabajadores, las posibilidades, los lugares”, señaló.

La trova tanguera

Cintia Trigo, repartida en múltiples actividades, habló de sus comienzos en el Conservatorio Julián Aguirre, estudiando guitarra criolla y con inquietudes de cantar desde los 12 años. Se refirió a su paso por el conservatorio como “frustrante” por lo largo, por lo poco que se toca y porque, cuando eso sucede, “siempre falta algo”. Cuando terminó la secundaria se decidió por hacer la carrera de Letras en la UBA.

Y recordó que por azar se encontró en la Orquesta de Orlando Goñi, donde eran 10 guitarristas, donde una vez faltó el cantor y se largó a cantar sin saberlo y antes de aprender.  En ese sentido se siente identificada con Roberto Arlt -de su personaje Barsut sale el nombre de su primera banda-, quien no estaba formado académicamente como escritor, y que la marcó la idea de que hay que hacer, hay que escribir, formarse desde la práctica primero y también estudiar. De chica escribía y -señala- juntar letra y música se dio naturalmente a la hora de componer.

Señaló que entre los comienzos en la orquesta de guitarras y su primer grupo se desarrolla “su etapa de formación”. En la actualidad como música independiente da cuenta de la multiplicidad de tareas alrededor de la música para llevar el proyecto adelante.

Ante la consulta de cómo encontraba la inspiración para componer los temas, y de dónde sale el “interés por la temática social” que se ve en los mismos, Cintia marcó que “fue natural” entrar haciendo su propio camino, y se refirió a una generación que rompió con el prejuicio de que “todo estaba dicho” en el tango. Y añadió: “cuando uno tiene una ideología muy clara hay cosas que no se pueden cantar , sobre todo en la cuestión de género. En un momento estaba buscando un tango y dije ‘no hay ninguno que diga algo sobre la mujer que me guste’”.

“¿Cómo te vinculás con las luchas por nuestras cuestiones laborales?”, le preguntó Barone, a lo que Trigo señaló que “el camino que yo fui haciendo es desde la militancia desde el arte hacia la militancia sobre el arte. Señaló que “cuando empezamos con la Trova Tanguera”, colectivo que integra y que la tiene como referente, las canciones que producían debían referirse a lo que pensaban y a las luchas: a la temática social y la necesidad de trabajar colectivamente, ya que por más que una persona esté comprometida, en soledad no se avanza. Al hacer entrevistas, los músicos de tango militaban en partidos políticos pero no se hablaba de una militancia dentro del tango;  hasta que se conformó la Asamblea de Colectivos Tangueros, donde confluyeron bailarines, organizadores de milongas y otras disciplinas, con lo cual es difícil trabajar por la cantidad de intereses. Por ello los músicos dentro de la asamblea se comenzaron a juntar de forma más sectorial: los guitarristas, los cantantes, tango contemporáneo, CAT -colectivo de autores de tango-. Así empezaron a salir los problemas de cada colectivo: los autores y compositores tienen el problema del derecho de autor, no se sabe dónde va el dinero recaudado, y hay radios y lugares que no pagan Sadaic.

Trigo señaló que Acit (Asociación de Creadores e Intérpretes de Tango) se formó con el objeto de que los músiques propongan al Estado políticas como la gestión de un instituto de tango, ver las leyes que están pero no se cumplen y proponer otras nuevas, exigir que se ponga a disposición del público el tango actual de forma masiva. La idea es llevar ese planteamiento de forma representativa y organizada.

Patricia Barone citó la experiencia de Autoconvocados por el Tango, agrupación que se dio hace algunos años en defensa del Festival de Tango, y cuya lucha consiguió que el Gobierno de la Ciudad asignara una partida para que la agrupación se encargara de la programación y distribución del cachet democráticamente, mediante un movimiento asambleario, definiendo cuáles son las situaciones aceptables y cuáles no para cada sector. En ese contexto, Cintia remarcó la importancia de la gestión colectiva y el hacer carne esa ideología porque “esa es la razón por la cual el capitalismo siempre nos arrasa”.

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