13/11/2018

¡Excelsior! El gran Stan Lee se ha ido

La legendaria figura del comic, quien ayudó a crear a algunos de los superhéroes más famosos de Marvel Comics, falleció en la ciudad de Los Ángeles.

El escritor, editor y productor de Marvel Comics, Stanley Martin Lieber, murió a los 95 años en el Centro Médico Cedars-Sinai de Los Ángeles. Según informaron habría sufrido una descompensación en su casa de Hollywood Hills y tuvo que ser trasladado de urgencia al centro de salud donde falleció.


Se había sumado a la industria de las historietas desde muy joven. En 1939, gracias a algunas conexiones familiares, comenzó a trabajar en la empresa Timely Comics, editorial precursora de Marvel Comics, debutando como escritor en los diálogos en un relato de dos páginas protagonizado por Capitán América. Aún con expectativas de convertirse en un novelista de renombre, firmó este trabajo con un pseudónimo, para proteger su identidad: Stan Lee.


Años más tarde sería ascendido a editor, pero tuvo que abandonar la tarea para combatir cuatro años en la Segunda Guerra Mundial. A su retorno, el mundo de la posguerra también había cambiado el mundo de los cómics. Historias de terror, bélicas, westerns, comedias y dramas adolescentes eran populares con la juventud mientras que los superhéroes combatientes contra el nazismo abandonan el protagonismo. La editorial se adaptó a los nuevos contenidos de la época, al tiempo que cambió los métodos de contratación de los artistas, quienes pasaron de cobrar un salario a cobrar por trabajo.


Con el desenvolvimiento de la Guerra Fría, los comics pasarán a estar en la mira. El ensayo del psiquiatra Frederic Wertham señalando a las historietas como una “literatura menor” que “corrompía” a la juventud e “impulsaba la homosexualidad, la delincuencia y el comunismo”, fue el puntapié para que la política macartista del gobierno impusiera una casa de brujas dentro de la industria. Se crea Comic Code Authority (CCA), una junta de la asociación que operó como una censura de facto del contenido publicado sobre violencia y terror, lo cual estimuló el resurgimiento del género de superhéroes, donde la violencia aparecía bajo un disfraz fantástico. En 1961 verá la luz Marvel Comics, donde Stan Lee junto con otros legendarios de la historieta, como Steve Dikto y Jack Kirby, publicarán en noviembre de ese año el primer número de Fantastic Four (“Los cuatro fantásticos”), dando comienzo al desarrollo de la mitología Marvel y de gran parte de los iconos de la cultura pop.



Los superhéroes ya no eran los de 20 años atrás cuando los protagonistas, militares o ex militares, luchaban para proteger los adelantos armamentísticos de espionajes empresariales o luchaban abiertamente contra el nazismo en una oda al “american way of life”. Ahora, la visión de Marvel Comics se plasmaba en cómics como Los 4 fantásticos, astronautas que estaban en una misión espacial intentando aventajar a los soviéticos -una preocupación bien contemporánea, ya que los rusos pusieron en órbita un cohete en abril del mismo año.



Durante la Guerra Fría, sus personajes estaban a tono con un clima de época marcado por la incertidumbre de la industria nuclear y la campaña anti-comunista. The Incredible Hulk, publicado poco después de su primer gran éxito, muestra a un científico Bruce Banner, sufriendo los efectos secundarios de una prueba con energía atómica saboteada por su primer villano, el soviético Gargoyle. The Amazing Spiderman presenta a un joven que obtiene sus poderes también en una prueba atómica. Thor y luego Fantastic Four también combatieron directamente a espías rusos.



El punto cúlmine de la línea anticomunista de Marvel del período fue con la creación de Iron Man, magnate industrial que comercia con el Estado norteamericano armas para ganar la guerra de Vietnam, que luego sería capturado por una guerrilla comunista. Sus dibujos retratan a los asiáticos bajo los estereotipos racistas de la época, y refractan las campañas oficiales contra el Vietnam y la China de ese entonces.



Esta posición anticomunista, racista y misógina de los albores de Marvel Comics fue de la mano del proceso de regimentación hacia los medios de comunicación, fogoneada por las campañas macartistas del Estado. Stan Lee, en entrevistas actuales, llegaría a reconocer que él también había terminado aceptando el relato oficial de que “todo lo que no era norteamericano era negativo”. Finalmente, al calor de las enormes movilizaciones contra la guerra de Vietnam y de los derechos civiles, esta orientación editorial cambió. Aparecen títulos como X-men o Black Panther, dos co-creaciones de Stan Lee que abordan la discriminación, el racismo, pero no solo atacando al enemigo exterior, sino al propio Estado norteamericano.


Stan Lee creía que la realidad política no escapaba a las historias que editaba y tampoco la cotidianeidad. Su gran aporte, como escritor y editor, fue humanizar a los héroes. Ya no eran solo avatares perfectos: podían padecer el alcoholismo, la drogadicción, tener problemas, pagar las cuentas o incluso ejercer violencia de género. En 1971,como redactor jefe, a propuesta del Departamento de Salud de los Estados Unidos, escribió un cómic de Spiderman en tres partes sobre el abuso de drogas, presentándolas como peligrosas y perjudiciales; la historieta fue publicada a pesar del rechazo del CCA y fue un éxito, lo que llevó a que se actualice el Comic Code. Los superhéroes tienen vidas ordinarias, tenían debilidades, puntos débiles.



Stan Lee era excéntrico y extrovertido. Le gustaba ser protagonista de sus historias y aparecer haciendo cameos en cada una de las películas del universo Marvel (algo que inició como un chiste y se convirtió en un sello). Incluso, se han ido dejando grabadas sus intervenciones para la segunda parte de Infinity War, que se estrenará en 2019. Figura controvertida, hay quienes dicen que ni siquiera es el autor de muchos de sus personajes. Aunque evasivo para sentar una posición política definida, siempre mostró simpatía por un sector de los demócratas, llegando a adjudicarle algunos rasgos de Mr. Fantastic (líder de Los Cuatro Fantásticos) a Obama. En una entrevista de 2016 sobre las elecciones presidenciales, habló sobre Trump con cierta distancia, mencionando que era una “persona inusual” y que “había sentido mucha amargura en toda la campaña”, pero que, fiel a su optimismo, había que esperar a ver.



Sin embargo, siempre ha dado lugar en sus obras para abordar los problemas de género, de los derechos civiles y contra el racismo y a dejar alguna moraleja en sus personajes. Así en las columnas de “Stan Soapbox”, su correo de lectores, respondía con un enérgico rechazo a las políticas de odio y volvió a hacerlo en las redes a propósito de los episodios de Charlottesville el año pasado, cuando un neo nazi atropelló y mató a manifestantes antifascistas, y frente al discurso racista de Trump.



El mundo de la historieta ha perdido a uno de los grandes. Vale despedirlo con su lema de cabecera: Excelsior* Stan The Man!


*Excelsior es una frase que Stan Lee tomó del escudo de armas en el estado de Nueva York. Se trata de una vieja expresión inglesa que significa “¡Hacia arriba y hacia adelante por la gloria mayor!” con la que solía cerrar sus columnas y charlas.


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