13/10/2020

“Hoy que uno no puede dar un abrazo, comparte melodías”

Entrevista con lxs jazzistas Mariano Loiácono, Yamile Burich y Miguel Zenon.
Por Silvia Martinez Musicxs Organizadxs

Una nueva emisión de la radio de Músicxs Organizadxs tuvo lugar el pasado viernes 9, en esta ocasión con destacadas figuras del jazz.

Luis Mauregui, guitarrista y referente de la agrupación, entrevistó a Mariano Loiácono, trompetista, compositor y arreglador; Yamile Burich, saxofonista y compositora; y por último a Miguel Zenon, saxofonista y compositor puertoriqueño radicado en Nueva York.

Vibraciones potentes e inspiradoras

Mariano Loiácono es director de la orquesta de jazz del Centro Cultural Kirchner y viene de participar del Festival of New Trumpet Music, que se desarrolló en New York vía streaming, dirigido por el trompetista Dave Douglas. En esta ocasión se armó una sección llamada “Músicas sin fronteras” en donde participaron trompetistas de New York y otras partes del mundo, con gran audiencia y en homenaje a Baikida Carroll.

Se refirió al cese de actividades, debido a la cuarentena, como “raro, sorpresivo, con una duración más larga que la esperada”. Contó que los conciertos han mermado en su totalidad y los trabajos son esporádicos: la grabación para el festival y un concierto por streaming para Bebop Club y otro para Virasoro, y comparó el streaming con el club vacío como una grabación más que como un concierto en vivo. Añadió que él se ha dedicado a estudiar mucho pero que escribir le ha costado, salvo lo del festival que lo entusiasmó. Otra actividad que ha realizado son arreglos que le encargaron y clases por zoom o skype. En este marco, agregó que “la merma va por varios lados, la parte económica también, muy sensible y para eso no hay respuesta, no hay nada, no se quién tiene que hacer algo y si esto es así o no”. También explicó que a esa dificultad se suma la del aislamiento, en cuanto a los ensayos y las relaciones familiares o con amigos.

Con respecto a la vuelta de los conciertos en vivo, explicó que en Nueva York, donde la cuarentena no es estricta, los conciertos siguen siendo sin gente vía streaming y acá que si se aplicó más restricción debiera ser así hasta que esté la vacuna, pero piensa que eso no está tan claro y que va para largo.

Consultado por cómo veía la escena del jazz porteña, pensando antes de la pandemia, Loiácono señaló que “cuando hablo de una escena nutrida quiero decir que hay mucha gente acercándose al jazz, hay mucha más gente tocando que cuando yo empecé. Cuanta más gente tocando, hay más posibilidades de tener más músicxs buenos”. Y recordó que “cuando empecé a tocar en el 2006 en Buenos Aires la escena tenía mucha música original, por algún motivo aparecieron los tributos que han funcionado comercialmente. Por un lado, el dueño del club necesita gente para mantenerlo. Por otro, al haber mas músicxs tocando hay más competencia por las fechas, y la gente que hace música original ha quedado relegada en la programación (…) “Lo que no comparto es vivir tocando tributos, prefiero tocar música original y las propias versiones de los temas (…) tocar un disco tal cual fue el disco prefiero poner el disco, pero son opciones”.

“¿Cómo ves en esta situación la nueva normalidad, cómo imaginás el retorno al trabajo cotidiano?”, le preguntó el entrevistador, a lo que el trompetista apuntó que “no me he puesto a pensar en ello, así espontáneamente espero que sea lo mas parecido a lo que era (…) espero que sea tan buena la vacuna que no tengamos que usar el barbijo, que podamos charlar tranquilos, que el club esté lleno de nuevo, sin mantener distancia. La verdad es que no me pongo a pensar tan lejos porque ya me corrieron la meta varias veces: que agosto, que septiembre, que después baja… así que esperaré”.

La música no puede dejar de sonar

La saxofonista Yamile Burich nos contó sobre “La experiencia Piazzolla”, nombre del espectáculo llevado a cabo en el Konex vía streaming, al cual había sido convocada en febrero y luego con la pandemia de marzo se pasó a septiembre. Cuando la convocaron un mes antes para la realización sintió una “alegría enorme”. Para ello armó un grupo, ya que las integrantes de su quinteto no estaban todas disponibles, siendo un desafío importante para una música que tiene que sonar con saxo y batería.

Durante este tiempo suele ir a tocar a la plaza, ya que para ella “la música es lo más importante, es necesaria, tiene que estar, me hace bien a mí y al otro, es un servicio. Ese amor que uno pone es para compartirlo y en este momento que uno no se puede dar un abrazo, uno comparte melodías”.

Con respecto a la vuelta para los artistas. Yamile expresó que “nos tenemos que adaptar a convivir con esto y quizá la vacuna tampoco esté, hay un montón de virus que no se descubrieron la vacuna. Para el HIV no hay vacuna entonces hay que cuidarse (…) no habrá conciertos de 50.000 personas, van a haber otro tipo de conciertos, yo soy positiva con respecto a los cambios, porque no tenemos opción. No podemos elegir, hay que adaptarse”. Y agregó: “tocar al aire libre es una buena opción, pasa que estamos en un período de transición, esto es un bardo, porque estamos en el medio sin saber lo que va a pasar”.

“Con el grupo que mas discos sacaste es Jazz Ladies”, le señaló Luis, a lo que ella apuntó que “al quinteto lo armé hace 7 años” y que “el grupo de chicas tuvo que ver con un lugar muy copado que encontré entre mujeres para hacer mi música, un grupo humano contenedor de músicas excelentes”. En cuanto a la lucha de las mujeres, se refirió a los femicidios como terribles y a la contracara que sería su aporte en ese sentido: el estar tocando, ser feliz y considerar a todxs como iguales, priorizar lo humano y la energía de la música.

Buscando la identidad

El último disco de Miguel Zenón, La música de Ismael Rivera, está nominado a los premios Grammy en la categoría de mejor disco de jazz latino.

“¿Por qué un disco enteramente dedicado a este músico?”, interrogó al saxofonista Luis Máuregui. “Para hacer una alusión a la Argentina, te diría que Ismael es el Gardel de vosotros”, respondió Zenón, agregando que “representa la música de la gente afropuertorriqueña, la música del pueblo trabajador, esa conexión que es muy fuerte. Yo me crié escuchando su música y lo vi como ese ícono que iba más allá, como Parker o Michael Jackson, personajes que trascienden la música y ese es su caso”.

Miguel habló de su proyecto de llevar su música, el jazz, a diferentes pueblos, llamado “Caravana Cultural” e ideado hace años. Señaló que tiene varias perspectivas: una es la actividad cultural dentro de una sociedad y la relativa a qué posibilidades de acceso tiene, según donde se toque y lo que se cobre de entrada. Y que la idea del proyecto es utilizar al jazz para alimentar la idea de que la actividad cultural debe ser accesible para todos no debiendo importar si es jazz, ballet o un grupo de rumba, debiera tener una conexión con la sociedad y no solo con la gente que lo pueda pagar.

De su disco Rayuela, contó que viene por su admiración a ese libro de Julio Cortázar. Junto con el pianista francés Laurent Coq surgió la idea de hacer ese disco, siendo un proyecto “especial y particular” meterse en la música a partir de ahí. En la charla se recordó que Cortázar escribió el cuento “El Perseguidor” en homenaje a Charlie Parker, de cuyo nacimiento se conmemoró este 29 de agosto 100 años; en ese sentido, Miguel afirmó que Parker es una figura de la música de todos los tiempos, que fue el músico que le abrió la puerta a querer ser músico y que “puso la semilla de decir: quiero lograr esto en algún momento”. “Su música sigue siendo revolucionaria”, aseveró.

“¿Cómo vivís el ser latino en New York? Me parece que tu disco Identities are changeable [Las identidades son cambiables] tiene que ver con eso”, le preguntó Luis. El entrevistado recordó haberse preguntado “qué es mi identidad en ese lugar que no es mío, que no tiene mi idioma”. Contó que así nació el proyecto de entrevistar a personas de ascendencia puertorriqueña y criados en New York, como él, y de ahí surgió lo que significa la música, la comida, la tradición, la conexión como neoyorquino o americano y cómo las cuestiones que hacen a una persona ser de un lugar pueden ir variando, mutando durante la vida. Y agregó: “tengo una hija nacida en Nueva York, pero es importante darle su identidad para que siga su propio camino”.

Declara que durante la pandemia continúa dando clases, dando conciertos vía streaming y aprovechando para retomar cosas para las que antes no tenía tanto tiempo, preparándose para la vuelta que no sabe “si será igual que antes”; y comentó que lxs colegas que viven de tocar día a día están en una situación muy mala. En ese sentido. cree que “es una responsabilidad de los gobiernos” ocuparse de las personas que están creando arte y cultura, siendo algo esencial en la sociedad. Afirmó que “esto no es adoptado por los gobiernos salvo países muy ricos. Pero en Cuba, una de las cosas que más me impresionó es que dentro de todas las necesidades que existen en el país , la cultura no es una de ellas”.

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