01/02/2017

Hugo Chávez, la polémica detrás del estreno de “El Comandante”

La producción se estrena en medio de un derrumbe del régimen bolivariano


En el cuadro de tensión social y política que se vive en Venezuela (y América Latina) el carácter polémico y hasta “crispante” del lanzamiento por TNT de una serie sobre la vida del presidente Chávez estaba cantado.


 


El lanzamiento estuvo precedido por fuertes ataques del gobierno venezolano, que denunció una tentativa de desfigurar la imagen de Chávez y prohibió la emisión del primer capítulo en el país, e inició una producción paralela (“Chávez de verdad”) con ayuda cubana.


 


Del otro lado, muchas voces enroladas en un anti-chavismo fanático también se quejaron. A sabiendas de que la historia contará con ardides televisivos que van a tratar de diseñar un perfil que incluya “el lado humano”, historias de amor mediante, de familia o de amigos, muchos criticaron la serie por “tratar de edulcorar a un monstruo”.


 


En cualquier caso, la serie se estrenó con un resonante fracaso en audiencia, lo que puede estar indicando un desinterés ante el carácter meramente panfletario y absolutamente sesgado de la serie. En cualidades artísticas, la serie mostró poco y nada en su primer episodio.


 


Una producción escuálida


 


Es de esperar que la serie haga una representación caricaturesca respecto a Chávez y reaccionaria en cuanto al proceso histórico venezolano. El autor del proyecto es Moisés Naím, ex ministro de Fomento durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez (el Menem venezolano contra el que se sublevó Chávez).  Ya el primer capítulo incurrió en una completa subestimación del componente popular, describiendo los hechos de febrero de 1992 como una conspiración de una fracción militar bajo el liderazgo místico y cautivante de Chávez: según la tira, el levantamiento no tiene ningún respaldo popular y los soldados siguen las órdenes de su comandante sin saber lo que están haciendo (al enterarse son cautivados por un romanticismo patriótico). Sin embargo, lo que se quiere mostrar como “un golpe militar frustrado”, fue una sublevación de la mayoría de la oficialidad y la suboficialidad contra los altos mandos y el gobierno pro-imperialista de Carlos Andrés Pérez (¡en el que Naím se desempeñaba como ministro!). El antecedente inmediato de este levantamiento fue el Caracazo, la rebelión popular de 1989 (también contra Carlos Andrés Pérez) que inició el ciclo continental de demolición de los viejos partidos y estructuras políticas de la burguesía latinoamericana.


 


La reacción chavista


 


Desde el gobierno venezolano reaccionaron cuestionando la actuación de Andrés Parra, quien encarnara al narcotraficante Pablo Escobar en “El Patrón del Mal”, denunciaron un intento de desfiguración de la imagen de Chávez y anunciaron una “contraofensiva” desarrollando una serie propia. Finalmente se prohibió la serie, un acto de censura estatal que debe ser rechazado y a la vez una muestra de debilidad política.


 


Es que la producción se estrena en medio de un derrumbe del régimen bolivariano: descalabro económico, desabastecimiento, miseria generalizada. Ni el chavismo ni la oposición derechista de la Mesa de Unidad Democrática ofrecen una salida para las masas ante esta debacle.


 

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