20/06/2021

La reapertura (sin condiciones) de los teatros

A propósito de un anuncio del empresario teatral Carlos Rottemberg que se transformara horas más tarde en DNU.

Mientras el país continúa ubicado entre los de peores índices del mundo en cuanto a contagios y muertes por Covid, y se profundiza la crisis del sistema sanitario (el cual nunca fue centralizado por el Estado para responder a las necesidades de la emergencia), y cuando aún no comenzó el invierno, el gobierno nacional acaba de anunciar la reapertura de salas para las artes escénicas con un aforo del 50% como mínimo, dejando librado a las jurisdicciones aumentar ese porcentaje según sus criterios. No pasaron 20 días de la conferencia de prensa en la que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, interpelara a su par de la ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, en tono de denuncia, en relación a los datos científicos por los cuales las escuelas debían estar cerradas para el primero, y abiertas para el segundo. Hoy, están abiertas todas, con explicaciones unificadas según los datos del único “coherente” en el entuerto: Larreta.

Mientras el conjunto de los capitalistas han conseguido llevar adelante sus intereses a gusto y piacere durante toda la pandemia, mucho más allá de los trabajos esenciales, atacando las condiciones de vida de la población, especialmente en este caso la salud, y al tiempo de afirmar esta coincidencia respecto al ámbito educativo para todo el país, el lobby de los intereses patronales del sector así llamado “de la cultura” fue correspondido por el gobierno, quien, además, recibe el creciente reclamo del conjunto de los trabajadores de dicho sector, el cual fue una y otra vez abandonado al padecimiento más calamitoso de su historia: casi total desocupación y migajas para unos pocos y de vez en cuando, con la total complicidad de la AAA (Asociación Argentina de Actores), que en ningún momento tomó la iniciativa de llamado a asamblea para deliberar estos temas con los afiliados. A laburar sí, deliberar contagia…

Pero antes de que los noticieros informaran las firmas del jefe de gabinete, Santiago Cafiero, y la ministra de Salud, Carla Vizzotti, en el nuevo DNU, un audio del empresario del espectáculo  Carlos Rottemberg, anunciaba a modo de primicia jocosa la novedad que, según él, le daba una gran alegría a los artistas, y se endilgaba su fervorosa participación en las negociaciones, junto a sindicatos y organizaciones patronales, para conseguir que el Estado entienda que “la cultura no contagia”, que “la cultura está muriendo”, y esas ridiculeces por el estilo que manifestó durante meses. “Una buena noticia, ahora sí”, sostuvo. Pero de estas negociaciones, claro, no participaron ni fueron consultados la mayoría de los trabajadores, ni las organizaciones independientes de los sindicatos entregados a las necesidades de gobiernos y patrones. Rottemberg nos invita a celebrar el hecho de que los sindicatos y el Estado nos mandan al muere. Porque no es la cultura la que está muriendo, son los trabajadores del sector que no pueden acceder a los recursos para cubrir sus necesidades básicas, y ahora quieren sumarle el riesgo de contagio a favor del bolsillo de los empresarios; y dicho sea de paso, el día que muera la cultura que alientan los Rottemberg, será porque la humanidad estará varios pasos más adelante, muy lejos de pasar hambre.

Por otra parte, esta apertura ya tuvo un ensayo fallido en el mes de marzo, cuando la mayoría de los trabajadores pudo comprobar su carácter de fachada irresponsable, destinada a abandonarlos a su suerte para evitar responder a los pedidos de salarios de emergencia y circuitos de trabajo a distancia, poniéndolos en riesgo junto al poco público que se animaba a participar de las funciones, y todo por recaudaciones que no significan ningún alivio. Además, después de un año, en general los artistas no tienen materiales resueltos para su exposición, y la mayoría de las salas pequeñas y centros culturales, a las que se vinculan alrededor del 80% de los trabajadores, a duras penas pueden resolver los protocolos, a duras penas siguen abiertos… si siguen abiertos. Los precios de los alimentos y los alquileres hacen estragos en la vida de miles de trabajadores, no sabemos cómo la población podrá acceder a comprar entradas, cómo resolverá su transporte seguro, con lo cual, esta nueva apertura se suma al conjunto de un ataque que se inscribe en las políticas de entrega absoluta al FMI por parte del gobierno de los Fernández y todos los gobernadores. Y de las vacunas, bien gracias.

Por lo expuesto, es necesario que sigamos fortaleciendo nuestra organización y movilización, para levantar nuestras reivindicaciones urgentes para nuestras vidas y la de nuestras familias: compensación salarial de 45 mil pesos y circuito de obras por streaming, tal como reclama la Asamblea Permanente de Artistxs Esceniques de CABA. Al cierre de este artículo ni el gobierno de la ciudad, ni el ministerio de Desarrollo Social de la Nación han dado una respuesta a estos reclamos. En la provincia de Buenos Aires también se pone de pie el reclamo de los teatristas. Tenemos que volver a deliberar en asambleas para reafirmar nuestros reclamos ante los nuevos atropellos. Que decidan los trabajadores escénicos, no Rottemberg.

 

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