31/08/2020

«Lovecraft Country»: horror cósmico y racismo en la nueva apuesta de HBO

Los cineastas Jordan Peele y J.J. Abrams se unen para narrar una historia de horror en la Norteamérica de los años cincuenta.

H. P. Lovecraft es probablemente uno de los más influyentes escritores de horror de la historia. Sus historias sobre un terror cósmico innombrable, indescriptible e inconmensurable para los humanos han creado un género propio y han despertado la imaginación de muchos artistas a lo largo de los años. También, este horror hacia un otro desconocido insoslayable tiene, además de las propias excentricidades del autor, la tónica del terror de una clase media norteamericana hacia las clases populares y afrodescendientes que irrumpen cada vez más en la escena política de la época. Es entre estos dos aspectos, la del subtexto racista y del inspirado horror imaginario, en el que la nueva serie de HBO, Lovecraft Country, decide sumergirse sin concesiones.

La serie, que se estrenó a principios de agosto y lleva tres capítulos emitidos, fue creada por Misha Green y Jordan Peele, reconocido por sus películas Get Out (¡Huye!) y Us (Nosotros), y coproducida con J. J. Abrams, quien trabajó en la saga de Cloverfield y en las secuelas de Star Wars. Está basada en el libro del mismo nombre escrito por Matt Ruff.

La historia sigue el viaje de Atticus Freeman (Johnatan Mayors), un ex soldado de la guerra con Corea, su tío George (Courtney B. Vance) y su amiga de la infancia, Letitia (Jurnee Smollet), mientras realizan un viaje a lo largo de la Norteamérica de las racistas leyes Jim Crow de los años ’50, hacia Ardham, Massachusetts, en búsqueda del padre desaparecido de Atticus. Este viaje los pondrá en colisión directa con los terrores del racismo, de las políticas de segregación y persecución, con monstruos que acechan el cielo nocturno y logias secretas que intentan despertar antiguos horrores arcanos.

En la fusión de diversos géneros e inspiraciones, desde la ciencia ficción pulp al horror clásico y al misterio de cultos y mansiones oscuras, la serie no pierde el hilo conductor que la une: el legado del racismo y opresión sobre el que descansa la historia norteamericana.

La década del ’50 es un terreno más que fértil para este tipo de historias. Las políticas de segregación dejaron una nación dividida en términos de derechos reales para la comunidad afrodescendiente. El tío George trabaja redactando el Libro de los Negros, una guía que indica en qué estados se aplican estas políticas, que lugares eran seguros para transitar y cuáles evitar debido a los linchamientos supremacistas, tanto de fuerzas policiales como de fuerzas civiles armadas.

También el clima de posguerra fue propicio para la irrupción de movimientos de derechos civiles. Así el principal punto de conflicto entre Letitia y su familia es su relación con las protestas en la capital del país.

Como otra serie de HBO, Watchmen, su estreno no puede separarse del convulsionado momento que vive Estados Unidos, tras el asesinato de George Floyd, con enormes movilizaciones del movimiento Black Lives Matters y la violencia estatal (y paraestatal, de grupos derechistas amparados por el Estado) sumando cada día nuevos casos.

Lovecraft Country se suma a una larga lista de nuevas adaptaciones y resignificaciones del mythos creado por Lovecraft de los últimos años. En esta etapa de crisis económicas y financieras sin precedentes, enormes crisis políticas y el agravamiento de todas las tensiones políticas, económicas y sociales debido a la pandemia que aún no tiene un pronto final, se vaticina un futuro incierto. Es interesante que la imaginación de gran cantidad de artistas de las más variadas disciplinas, encuentren en el horror a lo desconocido y a males antiquísimos e innombrables un canal de expresión de la opresión del capital.

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