03/08/2020

«Lxs artistas de esta región tenemos mucho para hacer y para dar»: Tiki Cantero, Andrea Zurita y Ramiro Gallo

Hablaron de la labor docente, la composición, el trabajo colectivo y la situación actual del sector, en una nueva entrevista del ciclo de Músicxs Organizadxs.
Por Silvia Martinez Músicxs Organizadxs

El viernes 31 tuvo lugar la décima edición de la radio de Musicxs Organizadxs, con la participación de Mariano «Tiki» Cantero, baterista y percusionista de Áca Seca Trío; Andrea Zurita, guitarrista y compositora; y Ramiro Gallo, violinista y compositor.

La entrevista fue conducida por Luis Máuregui, referente de Músicxs Organizadxs, que viene de una asamblea del sector y se encuentra organizando un festival online por la aparición con vida de Facundo Astudillo Castro y Fuera Berni*, y participará este martes 4 de una nueva Asamblea de Artistas y Trabajadores de la Cultura junto a agrupaciones de otras disciplinas.

Las señas

Ante la consulta de Luis sobre cómo viene llevando esta situación mundial excepcional, que golpea fuerte a artistas y músicxs desde lo laboral y artístico, «Tiki» Cantero señaló que «es un desafío cotidiano, con las ansiedades que nos ponen a prueba, lxs hijxs que sufren, sintiéndome un ‘catalizador'». Y añadió que “al mismo tiempo no podemos salir a tocar que es lo que nos nutre, mas allá de lo laboral, con ansiedades, impotencias y descubriendo cosas”. Según él, es un momento de reflexión que lleva a ver «qué cosas hacés y cómo, cómo te vinculás con lo que amas hacer. Aparte, cuando empezó la pandemia parecía que no iba a ser tan larga, pero ahora no sabemos cuando volverá la música».

Tiki contó que dicta, desde hace 8 años, talleres de entrenamiento rítmico en distintas provincias y países. A la par viene escribiendo un libro sobre esos talleres, aprovechando el tiempo que antes destinaba a tocar. Y reflexionó que hacer el libro es un gran desafío, puesto que implica recopilar, recapitular y metodizar la labor docente de la que se siente afortunado, creyendo que en ella se da un vínculo de retroalimentación porque tanto el docente como el estudiante aprenden.

Luis recordó que conoció a Tiki cuando fue a tocar con el Áca Seca Trío para lxs trabajadorxs de AGR Clarín y luego se iba tocar con otro grupo totalmente diferente, La Bomba de Tiempo, que tocaba un día fijo todas las semanas y era liderado por Santiago Vázquez. Sobre este último, Tiki explicó que es un grupo de improvisación con un trabajo colectivo importante, con pautas prefijadas, pero donde la música se elabora en el momento. Para ello Vázquez creó «las señas», un lenguaje para dirigir la improvisación rítmica y composición rítmica. A veces Tiki pudo tomar el rol de director allí; señaló que es un trabajo de enriquecimiento constante, ya que se respetan las diferencias y el aporte de los diversos instrumentos de distintos lugares y músicas del mundo. En los ensayos se toman los aportes de cada músicx sobre una idea, transformándose a partir de ello, lo que es muy enriquecedor para todxs: “se extraña mucho eso, es una carga energética muy fuerte el poder tocar en grupo”.

Acá Seca Trío es el otro proyecto de Tiki. Los integrantes se conocieron cursando en la Facultad de Bellas Artes de La Plata cuando cada uno tocaba en varios grupos. Hace 21 años que tocan juntos, son una familia y existe entre ellos una gran conexión. Han grabado cuatro discos, pero la premisa fundamental ha sido tocar.

¿Cómo te imaginás el futuro de la música luego de la pandemia? «Me cuesta imaginarlo. En el medio de la tormenta , es mejor reflexionar y guardar silencio. Estar en contacto el uno con el otro y bajar las expectativas», concluyó Tiki.

El deseo es que nos organicemos como colectivo de músicxs

Andrea Zurita contó que trabaja como docente desde su casa durante la pandemia y eso le permite contar con un salario fijo. Está abocada a mantener la calidad de las clases virtuales, ya que es difícil dar música desde las plataformas: narró que al principio fue caótico, y todo en su desafío en su rol de madre de un niño pequeño, pero le fue encontrando la vuelta. La artista sostuvo que es un momento para reflexionar cómo vamos a seguir e incierto pues no se sabe cuánto durará, y que «las expectativas nos llevan a desarrollar cierta creatividad».

Consultada por dónde pasa la producción, lo creativo, en el encierro, Andrea contó que «venía con el proyecto de armar un disco de guitarras. Ahora es una etapa de introspección y con el impulso de componer nuevas músicas y arreglos, para guitarra sola y/o con invitados como violín, percusión». Y habló de Espiral de Mujeres, una cooperativa de mujeres guitarristas unidas que se formó con el objetivo de hacer conciertos en vivo. El proyecto fue mutando y antes de la pandemia filmaron un video, que hace poco salió a la luz, grabaron unos temas y se está afianzando como ensamble.

«¿Cómo ves la cuestión de las mujeres en los escenarios?», inquirió Luis, y Andrea respondió que cree que la ley de cupo viene a equiparar un poco la situación de las mujeres en los festivales, y que «gracias a la ley de cupo fui invitada a participar de un festival de guitarras online, es un avance». Pero marcó que solo con la ley no alcanza: “son muchos los factores que influyen para que las mujeres no estemos en escena o seamos menos que los varones músicos”. La cuestión de las madres cuidadoras, sin independencia económica, que deben hacer un parate a la hora de ocuparse de lxs niñxs. “Son capas de factores que influyen y hacen que se necesiten más años para tener un nivel profesional o equipararse con la trayectoria de un hombre músico”, advirtió. Frente a los que oponen al cupo la participación «por mérito propio», señaló que “sabemos que la meritocracia no es justa”.

Consultada por qué otras leyes tendrían que haber para las músicas, la artista reparó que «hay varias cuestiones, pero que por tocar se reciba un pago proporcional a un salario: no depender de una entrada y que luego se descuente un porcentaje para el lugar. En la docencia no hay diferencias de salarios entre hombres y mujeres, solo por la antigüedad, pero en otras profesiones la mujer cobra menos por igual trabajo e igual cantidad de horas. Por ello en las familias la que queda al cuidado de lxs niñxs es la mujer ya que gana menos, y no se piensa que esa tarea que efectuaba era la que posibilitaba su desarrollo profesional».

Con respecto a la post pandemia, más que imaginar que sucederá, Andrea volcó que su deseo es «que los músicos se organicen». Asimismo, reflexionó que toda esta situación destapa la precarización en la que está inmersa la actividad musical, de lo que se concluye la necesidad de leyes que erradiquen esa precariedad, no solo subsidios o bolsones de alimentos. Tratar el tema de fondo y que los músicxs sean considerados trabajadorxs de la cultura y valoradxs.

Las utopías bajo un cielo no tan lejano

«¿Cómo te llevas con tu actividad docente en medio de la virtualidad?», interrogó Luis a Ramiro Gallo. Este respondió que «tiene sus pro y contra»: el agotamiento visual y mental frente a la pantalla, y la falta de la calidez humana de la presencialidad con» las cosas mágicas y espontáneas que se dan y en la virtualidad no tanto». Esas carencias, advirtió, se reemplazan por el aumento en la cantidad de contenidos, y se necesita más tiempo para producirlos. Repara en que lo positivo es que cuando todo pase se dispondrá de una enorme cantidad de material de calidad. “La circulación de ese material será de un gran aprovechamiento para todxs”, dijo, agregando que «a lxs docentes nos tomó de sorpresa y tratamos de adaptarnos y de aprender un tipo de organización. Una vez más damos muestra lxs artistas de esta región del mundo que tenemos mucho para hacer y para dar, ideas y creatividad como para salir adelante de cosas. Ya seamos artistas-docentes o docentes solamente”.

En estos días que se cumplen 20 años de la creación del Ramiro Gallo Quinteto. El artista contó que es de Santa Fe y que, luego de tocar en la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos, se estableció en Buenos Aires y le empezaron a suceder cosas imparables desde el punto de vista profesional. Formó parte de la orquesta El Arranque, con la que viajó a los Estados Unidos y tocaron en el Lincoln Center de Nueva York junto a la Lincoln Jazz Orchestra dirigida por el trompetista Wynton Marsalis. En esa ocasión interpretaron la “Suite Borgeana”, compuesta por Ramiro para ser ejecutada por las dos agrupaciones, con la idea de que pueda ser un diálogo entre las dos tradiciones, jazz y tango, y que estos géneros se den la mano y «no que uno esté arrodillado al lado del otro», que es lo que debiera ocurrir en todo diálogo cultural. Cree que los géneros regionales de todo el mundo han sufrido los embates de la cultura global, desplazándolos no solo de sus lugares sino también de la centralidad en cuanto a ser la expresión del pueblo que le dio esa identidad. Recordó que estaban haciendo conciertos con El arranque a media sala cuando surgió la gira a Nueva York, y cuando volvieron a tocar acá la sala se llenó, como si tocar allá «te diera una gran chapa» o si produjera un gran cambio en lxs músicxs. Lo esencial es que dos expresiones, el tango y el jazz, músicas sutiles y complejas, se dieron la mano, constituyendo una experiencia enorme para lxs músicxs y no desde el concepto de “géneros mayores y menores”. En el disco que grabaron en Nueva York lo que se quiso expresar fue el diálogo entre culturas y no el monólogo que suele suceder cuando las músicas regionales son desplazadas de su lugar por una música industrial global. “Eso no está bueno”, dijo, «pues siempre hay alguien que tiene más fuerza para imponerse. Hay que batallar para lograr la horizontalidad».

A fines del año pasado salió Utopía, disco junto a Pedro Aznar. «Utopía» era un tema instrumental al que después se le compuso una letra. Cuando lo tocaba en forma instrumental citaba la frase de Galeano que dice que la utopía sirve para moverse pero nunca se alcanza. Ramiro  señaló que disiente con Galeano: «las utopías sí se alcanzan, pero ocurre que después nacen otras y cuando las alcanzas son más vastas de lo que soñabas. Lo contrario transmite la idea de vacío espiritual o una ansiedad importante». Y agregó que muchas veces en su vida se dijo: “esta es la felicidad plena, luego vuelvo a estar inquieto”. En ese sentido, marcó que tener un hijo que está creciendo es una felicidad plena: ahí las cosas toman sentido y luego “vamos por más utopías”.

Consultado sobre cuáles son los planes pospuestos, se refirió a la presentación del disco Utopía, que iba a ser para mediados de este año. Mientras tanto, añadió, está componiendo y pensando en el nuevo disco, “siguiendo la nueva utopía”. Para él los discos representan una época de la vida, son un testimonio, y cuando salen “ uno se puede dedicar a otros testimonios”. Los considera como una imagen sonora, una foto de una época, y está bueno conseguir el canal de comunicación para que para el oyente sea “un álbum de fotos, haber plasmado algo que le llegó al otro”. Cree que se abre “una especie de máquina del tiempo cuando uno escucha a un músico que lo identifica con un momento concreto de su vida”, y al escucharlo “se deja sentir esa sensación, no de un recuerdo preciso sino una perspectiva de la vida. Es como un viaje a recuerdos porque el tiempo es confuso”.

«¿Cómo será la post-pandemia?», le preguntó el entrevistador, y Ramiro sostuvo que la pandemia y el estar en la casa llevan a un ritmo diferente, y que al terminarse esto “estaremos saliendo a despabilarnos, sentiremos un cimbronazo emocional y mental en muchos niveles”. Contó que él tiene una buena vida junto a su familia, pero sabe que otrxs músicxs no la están pasando nada bien. Cree que hay gente mal intencionada y no piensa en el bien común, ya sea desde el aspecto político o económico. Advirtió que la pandemia ha sacado a relucir las desigualdades y asimetrías, y que “debiera servir para ver quiénes realmente necesitan ayuda y atención. No se van a solucionar, pero si tomar conciencia de ellas y trabajar en ese sentido».

Por último, el músico agradeció haber participado en nuestra radio y el haber compartido el espacio con los grandes músicos que son Tiki Cantero y Andrea Zurita, y reflexionó acerca de que lo que distingue a las músicas es la intención con la que es creada, mas allá de si es buena o mala, clásica o popular, lo válido es como es expuesta y transmitida: es lo que le hace bien a la gente.

* Se convoca a lxs músicxs a participar del festival, mandando sus videos a [email protected]

También te puede interesar:

La reconocida banda de rap lanzó este 25 de Septiembre su álbum “What You Gonna Do When the Grid Goes Down?”
Daniel Melingo, Guillermo Fernández, Patricia Barone, Alejandro Guyot, Ramiro Gallo, Juan Pablo Navarro, Marisa Vázquez y Ramiro Boero fueron algunos de los participantes.
Pacha (Abel Rock), Nico (Sin botones) y Pol (Cinco Tatuajes) dialogaron sobre las trayectorias de sus bandas y su situación en la pandemia.
Uno de los aceros más filosos, densos y pesados de la música contemporánea.
Más de 200 músicxs van a participar de este festival de lucha.