Cultura

24/1/2018

Murió Ursula K. Le Guin, fundadora de la perspectiva de género en la ciencia ficción

La estadounidense, famosa también por su narrativa fantástica, falleció a los 88 años.

@_santigr

“Vivimos en el capitalismo. Su poder parece ineludible. También lo parecía el derecho divino de los reyes. Cualquier poder humano puede ser resistido y transformado por los humanos.”

Ursula K. Le Guin

 

A poco de que se cumplan 50 años de la saga de Terramar, una de sus obras más importantes, a los 88 años falleció en su casa de Portland (Oregón, EEUU) una de las más importantes exponentes de la ciencia ficción, Ursula K Le Guin. Su hijo confirmó su muerte pero no especificó la causa, aunque dijo que ella se encontraba mal de salud desde hace varios meses.

Al comenzar a escribir ciencia ficción en búsqueda de que se publiquen sus escritos, Le Guin se transformó rápidamente en una de las primeras voces en romper desde el feminismo los estereotipos del género. Tanto desde allí como desde el rubro de la fantasía –donde sus obras son frecuentemente comparadas con otros grandes autores como J.R.R. Tolkien o C.S. Lewis, se volvió una de las escritoras más aclamadas por la crítica, en confrontación con los estándares de la academia.

A pesar de ser más conocida por sus historias en esos géneros, resumir allí su vasta obra literaria de esta manera no le haría justicia. Le Guin ha escrito una enorme cantidad publicaciones de diversos géneros, desde ensayos políticos y filosóficos a libros infantiles.

Inspiró a muchos autores y directores contemporáneos: no puede dejar de verse la huella de El nombre del mundo es Bosque (1976), su novela en la que un grupo de humanos invade un planeta alienígena, en Avatar (2009) de James Cameron. El Planeta del Exilio (1966), con su invierno eterno, sus invasiones de los pobladores del Norte y la amenaza de criaturas que trae el invierno, casi resume la trama de Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin, la serie de novelas que comienza con Game of Thrones (“Juego de tronos”).

Sus obras también comenzaron a publicarse en contraposición a los popes académicos y predilectos “realistas” del período. El Mago de Terramar (1968), el primer libro de la saga cincuentenaria y considerado uno de los grandes del género fantástico de los últimos tiempos, fue publicado por una pequeña editorial. La Mano Izquierda de la Oscuridad (1969), uno de sus trabajos más importantes, era un libro de bolsillo a 95 centavos.

Esta marginalidad contra lo que la academia consideraba un arte menor marcó toda su carrera, al intentar elevar el status del género tanto en sus escritos como en sus declaraciones.

En 2014 ganó la Medalla de la Fundación Nacional del Libro por una Contribución Destacada a las Letras Estadounidenses (National Book Foundation Medal for Distinguished Contribution to American Letters). En su discurso de 6 minutos atacó la idea de comercialización de la obra literaria, donde “los departamentos de venta toman el control editorial”, y apuntó contra los “especuladores” que “les dicen (a los escritores) qué publicar, qué escribir”. También marcó una preocupación frente a la debacle en la escritura norteamericana y la necesidad de que emerjan escritores que tengan la capacidad de pensar en nuevas sociedades alternativas al capitalismo.

Su trabajo no solo tiene un valor en lo detallado y realista de los mundos que ha creado, tomando elementos de la antropología y la sociología para el proceso de creación, sino que también condensa un fuerte contenido político y social. Le Guin explora el feminismo, los roles de género, el sexismo, la guerra, la economía, la explotación capitalista y las utopías socialistas/anarquistas.

En La Mano Izquierda de la Oscuridad, Le Guin lleva a cabo lo que ella misma denominó un “experimento mental”. Se nos presenta a través de los ojos de un terrestre un mundo habitado por una raza de seres andróginos hermafroditas capaces de cambiar de sexo según sus predicciones. El “experimento” de esta obra es ver qué queda en la naturaleza humana cuando las distinciones de género y el sexo no son parte de la sociedad como una determinante constante. La conclusión a la que llega la autora es que, como producto de la falta de la dualidad implícita de las divisiones del sexo, las diferencias serían entendidas como arbitrarias, lo que eliminaría la idea de un ser nacional –presentando a las guerras como algo innecesario– y el concepto de explotación, del usufructo del trabajo de otro –sin por ello descartar la existencia de conflictos y jerarquías.  La Mano Izquierda de la Oscuridad es un hito en la exploración del sexo, el sexismo y el género en la construcción de una sociedad, y del tratamiento de estas temáticas en la ciencia ficción.

Estos temas se profundizan en Los Desposeídos (1974), donde se presenta la contraposición no sólo entre dos sociedades con distintas visiones del género y del lenguaje sino también de modo de producción. Mientras que en el planeta Urras se ha desarrollado un capitalismo opresivo, en Anarres, una de sus lunas y donde inicia la narración, se ha instaurado una “utopía sin clases”.

Ursula K. Le Guin buscó con sus obras transformar géneros dominados por los clichés del machismo y el capitalismo occidental y elevarlos a través del método y la persecución académica. Ha abierto las puertas para examinar problemáticas contemporáneas con las herramientas del género fantástico.