11/08/2020

«Nación de inmigración»: la cacería de extranjeros en los Estados Unidos

La miniserie documental estrenada en Netflix recoge testimonios tanto de los agentes represivos como de las víctimas del hostigamiento estatal.

Se estrenó este lunes 3 de agosto por Netflix Nación de inmigración, miniserie documental sobre la situación de los extranjeros detenidos en Estados Unidos.

Dirigida por Christina Clusiau y Shaul Schwarz, quienes trabajaron durante tres años en los estados de Nueva York, Carolina del Norte y Texas para filmarla, la serie de seis capítulos tiene como punto de inicio abril de 2018, y la sonrisa de un Donald Trump que pone en marcha el plan de “tolerancia cero” contra los migrantes, promesa central de su campaña.

A poco de haber asumido, Trump firma un decreto que reforma todas las leyes migratorias y endurece las políticas expulsivas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), llevando a la duplicación de las detenciones semanales; y contrata a 10.000 nuevos agentes. En línea con esto, se dio un salto en la creación de nuevos centros de detención de la ICE.

El documental accederá al corazón del ICE, con un material inédito que registra cada uno de sus pasos. Por un lado, las cámaras acompañarán a los agentes que operan en las calles, ingresando a los domicilios y deteniendo a inmigrantes -y que en reiteradas ocasiones enfatizan que «solo hacen su trabajo» y cumplen órdenes “de más arriba”. Ello en referencia a los directores de cada centro de detención, que compiten entre ellos para capturar la mayor cantidad de inmigrantes en una semana. El torneo de redadas estará acompañado de varios abusos de autoridad y artilugios para ingresar a las casas sin identificaciones ni órdenes judiciales. También se capturan imágenes donde se burlan de los inmigrantes capturados y de las organizaciones sociales que denuncian sus atropellos. Su contento con las políticas nuevas de Trump nunca se disimulan: “al principio teníamos que respetar muchas prioridades, ahora, cambió el gobierno y podemos hacer nuestro trabajo”, confiesa uno de ellos.

Testimonios como el citado alimentan el tono general de la miniserie, que busca presentar un pasado idílico previo al mandato del magnate, que no se condice con la realidad: durante la gestión del ex presidente demócrata Barack Obama, fueron deportados 3 millones de inmigrantes. Los gobiernos de Estados Unidos, demócratas y republicanos, responden con los exilios forzados y el encarcelamiento a quienes debieron irse de sus países como consecuencia de las políticas del imperialismo yanqui sobre sus territorios. En este contexto, ha crecido de forma exponencial el ICE: el documental recoge que pasó de tener ocho equipos en 2003, cuando fue creada, a 129 el día de hoy. Por su parte, la organización Freedom for immigrants (Libertad para los inmigrantes) releva más de 200 centros de detención de ICE en el país, incluyendo instalaciones privadas.

El ICE reniega de ser tratado como fascistoide, pero siempre se referirá a los inmigrantes como cifras que se aglutinan para cumplir un objetivo de captura. Se pasa por alto la historia individual de cada inmigrante, que el documental recoge para mostrarnos la realidad de todo un espectro social marginalizado y criminalizado. Sus testimonios nos relatarán cómo escaparon de la miseria social que atraviesan los países centroamericanos, hacia Estados Unidos, con la promesa de obtener un trabajo y estabilidad económica. Sin embargo, estas promesas no tardarán en disolverse cuando son detenidos arbitrariamente y separados de sus familias -que el gobierno deja a la deriva total, sin sostén económico y fragmentadas a lo largo y ancho del país.

La búsqueda de una salida se tornará así en una pesadilla. Entre varias problemáticas denunciadas, aparecerá el caso de Tommy Hamm, quien contrataba obreros inmigrantes sin papeles para construir casas arruinadas por los tornados de 2019. Cuando las obras son finalizadas, a Hamm se lo traga la tierra y nadie recibe su paga. Si los inmigrantes se deciden a realizar una denuncia, además de no poder localizar a la empresa fantasma que los contrató, acabarán por entregarse solos a la justicia que tanto los persigue.

Estas y más cuestiones serán recogidas en seis horas de documental, lo que hace entendible por qué el mismo Donald Trump obstruyó su producción e intentó postergar su estreno hasta luego de las elecciones presidenciales de noviembre. «Demoraban todas las revisiones», explicaron los directores al medio EFE (4/8).

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