Cultura

31/5/2007|994

“No hay nada más groso que luchar contra este sistema”

Hernán Cabra, en los quince años de las manos

—Las Manos de Fillippi festejaron sus quince años. Hacenos tu balance.


—Que llegamos justo para poder festejar de la forma que lo festejamos, porque llegamos con cosas atrasadas de respeto a nosotros mismos y llegó justo antes de esa fecha…


Fue groso que haya ido un montón de gente que pasó por la banda, que haya ido tanta gente, que haya sido una refiesta; eso nos dio fuerza para seguir, para darnos un respeto a estos quince años que no teníamos; íbamos como sin pensar para adelante, ahora estamos disfrutando de estos 15 años.


Gracias a que otra vez la banda como que tomó fuerza nueva con el ingreso de Gaspar, como que se reorganizó la banda. Cada vez que tuvimos un momento así, de quiebre de un equipo que venía laburando, salimos y arrancamos con otros. Como cuando se fue el primer equipo de músicos de Las Manos, como ahora cuando se fue el Mosky, fue como algo importante para la banda poder encarar eso y salir para adelante. Estos son los momentos importantes, cada vez que la banda perdía el rumbo. Siempre fueron los mejores momentos cuando pudimos retomar el control de la creatividad. Fue como una lucha constante de Las Manos contra la competencia, el egocentrismo, todas esas cosas. Estos quince años como que nos fortalecieron para poder encarar la lucha contra eso.


—¿Están preparando el nuevo disco?


—Sí, ahora todo el show de los quince años que arrancamos con Che Chino, la Agrupación Mamanis y Las Manos lo tenemos filmado. Vamos a sacarlo en DVD con las tres bandas. Lo vamos a sacar en disco también. El trabajo del disco que veníamos haciendo con el Moski ahora, con el cambio de violero, se viene retrasando para fin de año, porque estamos metiendo los temas con Gaspar, el nuevo guitarrista.


—¿Qué balance hacés de la experiencia del MUR (Movimiento Unidos por el Rock)?


—Eso fue otro hallazgo en la carrera de Las Manos porque toda la experiencia que hacíamos de acercamiento a los conflictos, las fábricas recuperadas, todo el palo combativo de lucha de los gremios, antes de armar el MUR y antes de Cromañón, como que era algo más personal entre nosotros y cada conflicto, como que se encerraba en Las Manos. A partir de la masacre de Cromañón y de la idea de juntarnos y armar el MUR, también eso ahora está dirigido a todas las bandas, como a una agrupación de bandas. Ya no se encierra tanto en Las Manos. También porque se encasillaba en que sólo nosotros o las bandas de nuestro estilo “protesta” eran las que podían apoyar. Para eso también el MUR sirvió: para demostrar que la música va por un lado y que el apoyo y la organización van por otro. No tiene nada que ver. Justamente es lo contrario: uno tiene que tratar de ser bien consciente en la organización y después lo más libre posible para la composición y lo artístico.


—Qué pensás de las políticas de la “industria cultural” de Telerman?


—Cromañón fue como una mecha, como que empezaron a arrasar a partir de Cromañón: se hizo más fuerte, apretaron el acelerador de lo que se venía queriendo imponer. Es de terror porque es un laburo que hay que hacer más a conciencia, pero también está muy a la vista porque cualquier pibe que quiera tocar o que tenga una banda, en la primera que tiene que encarar a un bolichero se da cuenta cómo es todo el manejo que quieren imponer.


También depende de los músicos que la vivieron de otra forma que esto pueda llegar a entenderse. Porque para muchas bandas nuevas es normal tener que pagar para tocar o tener que vender entradas anticipadas. En ese punto se necesita de los músicos, que eso no lo tienen tan incorporado…


—Se vienen las elecciones…


—Y… yo voy a votar al Partido Obrero. Y creo que es una oportunidad más para seguir desenmascarando. Estas elecciones generan un ambiente más propicio para desenmascar y están los políticos mismos más presionados… No volcar ningún tipo de expectativa de solución de las cosas a través de las elecciones… pero desenmascararlos.


—Los mejores recuerdos de estos quince años…


—Y… cuando tocábamos en Cemento, con Che Chino, Agrupación Mamanis Stimulation y Las Manos. Nos quedábamos tocando hasta las 8 de la mañana. Haberlo conocido a Corneta, el de Los Gardelitos, el Bar de Hugo, El Dragón en el ’92/’93, que quedaba a la vuelta del Abasto, un bar del under donde comenzamos a tocar Las Manos. Me acuerdo la primera época de Las Manos, bien festiva, como más inconsciente y después todo…


—Y sacaron unos temas nuevos.


—Sí, varios; el de Cromañón… escuchando “Disco Yi”, que es un reguetonero, se me ocurrió hacer un tema como “Señor Cobranza”. Así, rapeando, agarré el tema de Cromañón, que es lo que venía puliendo en el discurso con el MUR y todo esa experiencia; quise volcar lo que es la crítica a la privatización del rock y la cultura. Pero más que nada para ponerlo no a discusión, porque no pretendo que se discuta el tema, pero sí que sea algo de lo que se hable, que se empiece hablar por lo menos entre las bandas… También está bueno destrabarse un poco. La función que tuvo “Cobranza” fue poder destrabarse y decir que son todos narcos. Como que había algo que no se podía decir, “nombres propios”. Un poco esa creencia de que hay cosas que no se pueden hacer. Lo quise hacer con el tema de Cromañón, que es algo de lo que creo que tenemos que hablar, tratar de avanzar.


—Las Manos en los quince años; Prensa Obrera llega a las mil ediciones… Vos la venís leyendo desde hace años. ¿Cuál es la influencia de la Prensa Obrera en tu creación artística?


—Alguna vez dije de “Señor Cobranza” que la escribí luego de leer un editorial de Prensa Obrera y me salió ese tema. Pero quizá cuando arranqué hace 15 años no tenía tan formada una idea sobre un tema y ya me ponía a abordarlo. Era como más inconsciente, más pendejo. Ahora como que me da cosa hablar de algo que creo que no comprendo; en eso sí me apoyo en Prensa Obrera, que me ayuda porque hace un análisis de los temas y me da elementos. Y si yo milito en el MUR, la Prensa Obrera es como que a mí me supera, como que me tira algo más, como que me hace entender cosas que yo, por mí mismo, no las llego a cazar. Me sirve.


—¿Qué mensaje les darías a las nuevas bandas?


—Que esto de Cromañón puso a la luz que no hay que luchar por un ritmo, un estética de rock o arte. Nosotros estamos y la experiencia que llevamos… creo que los mejores momentos quizá no fueron cuando nosotros sonábamos mejor sino cuando nosotros humanamente nos llevábamos mejor. Creo que la búsqueda está en trabajar con gente que se lleva bien, que se respeta, que está dentro de lo que de manera general percibe más o menos lo mismo. No gente igual, no, pero que haya un respeto mínimo y después, cuando se consigue eso, ahí empezar a investigar con lo que es la música. Si lo agarrás al revés, no da resultado.


—¿Cuál es tu mensaje a la juventud que va a leer esto?


—Que hay que luchar, que hay que superar a este sistema. Y para eso hay que organizarse. Seguir el ejemplo de la gente de Santa Cruz, de Neuquén, de lo que fueron los estudiantes en Chile, como los del Pellegrini. Que vayan por ese camino, el de la lucha, de enfrentamiento a este sistema. Si hay algo desesperanzador es este sistema. Por eso no hay nada más groso que luchar contra él.


—¿Algo más?


—Sí, feliz cumple para la Prensa … ¿Tenés la última?