16/07/2015 | 1372

Otra de Miserere


El nuevo ‘spot' de Miserere en apoyo a la candidatura de Altamira sorprendió y generó un pequeño «boom» en las redes sociales: estética mangá-animé, Bjork que irónicamente se «pronuncia» por un programa obrero y cierra con el pegadizo estribillo en apoyo al líder socialista de la izquierda argentina. En una campaña marcada por los caracteres opacos y «moderados» de la derecha reciclada tras los globos de colores, el ‘spot' no es un mérito menor. Tampoco lo es el acercamiento de los planteos de la izquierda a un público joven, que se referencia en una estética quizás ajena a los marcos tradicionales de la agitación socialista. Bienvenida la innovación.


Para una fuerza política templada en combates duros contra el capital, en ocupaciones fabriles, en tenaces peleas por el derecho a la vivienda, en acampes contra el hambre, en movilizaciones contra los despidos o la precarización laboral, para una fuerza política que defiende -imperiosamente, vitalmente- la seriedad de saber que se juega en cada lucha las condiciones de vida del proletariado, el recurso a la risa, la ironía o el grotesco, tampoco es un logro menor.


Quizás la secuencia de este conjunto de contrastes explique la popularidad del ‘spot' en las redes sociales, entre la militancia y allegados. Quizá descanse en una cierta tensión estética-política entre el carácter «bizarro» -clase B de miserere-, y una fuerza política que se ha transformado en un canal político con todo su bagaje contestatario y revolucionario en su total pureza. Que esto abre nuevos pretextos para una crítica («el nuevo spot bizarro de Jorge Altamira»), que desde siempre sostiene que el capitalismo es eterno y el programa del PO una utopía. También es indudable que si el Frente de Izquierda no se hubiera transformado en el fenómeno popular que hoy representa, los ‘spots' de Miserere no le llamarían la atención a nadie.

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