17/12/2020

Vicenta, una historia necesaria sobre el aborto contada con plastilina

El corto documental hecho con figuras, narra uno de los flagelos que atraviesan las mujeres pobres cuando necesitan acceder a la interrupción voluntaria del embarazo.
Por Beita De

De manera conmovedora el director Darío Doria logra atraparnos en esta historia, donde expone con total simpleza las trabas burocráticas de un Estado que no protege, ni garantiza derechos. Vicenta es una película animada, contada con un detalle minucioso tallado en figuras de plastilina, por las manos de la ilustradora Mariana Ardanaz. Cuenta sobre las peripecias que atraviesa una familia pobre de Guernica, al intentar que su hija discapacitada, embarazada producto de una violación intrafamiliar, pueda acceder al derecho al aborto.

Se trata de un documental animado, narrado en off por Liliana Herrero. La historia real fue un hecho que conmovió a nuestro país en 2006, cuando los medios tomaron nota de lo que estaban atravesando Vicenta y LMR, como se conoció a su hija públicamente. Decíamos en estas páginas en aquel momento: “el principal responsable de esta privación de derechos sobre LMR y sobre millones de mujeres que abortan en la clandestinidad es el gobierno. Un gobierno que no garantiza la anticoncepción, que le entrega la educación sexual a la curia y que ha jurado en el mismísimo Vaticano que el aborto seguirá siendo ilegal” (Prensa Obrera N°959, 17/8/2006).

“¿Qué tan mal nacido hay que ser para obligar a una joven con discapacidad mental a presentarse cada 15 días en un juzgado para demostrar que su embarazo producto de un abuso sexual sigue en camino?”, se pregunta Darío Doria, director de este film, quien también estuvo a cargo del mediometraje Cuatrocientos cincuenta (2001) y los largometrajes Grissinopoli (2004), Elsa y su ballet (2011) y Salud rural (2014).

El Estado que se entromete, objeta, decide y abandona

Vicenta era una mujer analfabeta, pobre, que vivía en una humilde barriada de Guernica, Buenos Aires, junto a su hija Laura, discapacitada, diagnosticada con retraso madurativo. Vicenta tenía un trabajo precarizado e informal, como millones en nuestro país.

“Laura crece y no crece”, repite la narración erizando a los espectadores. Laura fue violada por su tío y producto de esa violación quedo embarazada. La hija mayor de Vicenta sabe leer y escribir y será quien acompañe el sin fin de burocracias que atravesarán, para no llegar a ningún lado, al intentar hacer cumplir su derecho de interrumpir el desarrollo de ese embarazo. «A la luz de lo que le tocó enfrentar a Vicenta no tengo dudas de que ahí afuera está lleno de hijos de puta. Y no hablo del padre que las abandonó, ni del tío que la violó. Ese es otro tema. Hablo de los jueces, jefes de gobierno, ministros, directivos y personal médico de hospitales públicos y otros funcionarios que debieron respetar y cuidar a Vicenta y a su hija y no lo hicieron”, comenta el director.

El aborto en casos como el de LMR están (y estaban en 2006) amparados por el Código Penal, que en su artículo 86 inciso 2º dictamina: «Si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto». Sin embargo, bien sabemos que hasta el día de hoy la aplicación efectiva de este artículo se ve muchas veces bloqueada por injerencias clericales o intromisiones legales o de médicos e instituciones objetoras de conciencia. Un ejemplo cercano es el de “Lucía”, la niña tucumana que fue obligada a parir en 2019 luego de que ella misma exigiera que se garantice su derecho y que le sacaran “lo que me puso adentro el viejo”. Una de las doctoras que atendió su caso acaba de declarar a favor de la interrupción voluntaria del embarazo en las comisiones de Senadores que están abordando el tema.

La historia que cuenta Vicenta posee, como se ve, una actualidad implacable y es uno de los tantos argumentos que se han expuesto las más de las veces para explicar la urgente necesidad de la legalización del aborto.

Una incipiente ola que se convirtió en marea

El film no solo detalla el rol opresor que cumplen los poderes legales y los funcionarios. Cómo actúan violentando a las víctimas con las investigaciones. También habla de los médicos e instituciones que mienten y ocultan, en función de negar derechos. Ministros, jueces y otros políticos que siguen ocupando aún hoy los mismos cargos. Y al mismo tiempo cuenta del movimiento de mujeres, del coraje para enfrentar a ese Estado. Habla de «sororidad», sin caer en una vulgar «guerra entre sexos», mostrando esa hermandad que se organiza buscando la manera de garantizar lo que ese Estado prohíbe.

Hay hombres y mujeres ejerciendo la opresión, decidiendo por Vicenta y su hija. Y hay hombres, como el marido que acompaña con su remís, que cuida de su familia mientras su compañera acompaña a su madre y hermana en esas interminables jornadas en oficinas burocráticas. Y hay activistas que se acercan, abrazan, escuchan y buscan soluciones aunque estén penadas por leyes antiderechos. Incluso de la organización para denunciar a aquel Estado.

Quien no aparece presente es la Iglesia. Si bien hay indicios sobre que Vicenta es una mujer creyente, el rol opresor y de contención que cumple la Iglesia, no se ve reflejado en este film. Aunque bien es un cachetazo indirecto a esos «curas villeros» que hasta el día de hoy dicen que las mujeres pobres y de las barriadas no abortan. Separar las Iglesias del Estado, otra de las grandes luchas que debemos poner en pie y no solo por el derecho al aborto, sino por todos los derechos que se ven vulnerados y obstaculizados por su injerencia.

En esta historia tan delicadamente contada hay un grito, ese que clama por la necesidad que el aborto sea legal. Por las Vicentas e hijas pobres y por todas las personas con capacidad de gestar. Merecemos terminar con la opresión y la marea verde lo sabe. Hace años que se viene nutriendo gota a gota. Ganando las calles, explicando, organizando y luchando. «Sí, trabajé más de cinco años en ella -la película- lo hice por admiración a Vicenta y a la enorme y victoriosa lucha que ha dado», comenta Doria.

Estamos a días de un acontecimiento histórico. El Senado se apresta a votar el 29 de diciembre la interrupción voluntaria del embarazo, con algunos límites y maniobras de los cuales hemos harto hablado en estas páginas. Pero de lo que no cabe dudas es que este momento histórico es gracias a las luchas incansables de las Vicentas que se convirtieron en una marea para que ninguna persona más tenga que vivir lo que miles padecieron. En las calles, será ley.

Para más información sobre esta película y dónde encontrarla:

https://www.facebook.com/vicentalapeli

https://www.instagram.com/vicentalapeli/ 

 

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