20/11/2020

Wendy Carlos, artista transgénero en el mundo binario del sonido

Autora de la música de La Naranja Mecánica, Tron y El Resplandor, y del exitoso Switched-On Bach, esta pionera de la música sintética reapareció en escena semanas atrás, a poco de cumplir 81 años.
Por Paula Lila Música y técnica en Sonido

Hace alrededor de un mes, y tras haberse mantenido en silencio por más de una década, apareció en línea nuevamente Wendy Carlos, la pionera estadounidense del sonido sintético, que luego cumpliría 81 años este 14 de noviembre. Lo hizo para comentar acerca de la reciente publicación de una biografía sobre su persona, para la cual no había sido entrevistada ella ni ninguna persona de su entorno.

Wendy Carlos nació en 1939 en Rhode Island, en el seno de una familia obrera y amante de la música. Era excepcionalmente brillante y a los 12 años construyó un sistema de amplificación de sonido para su casa, soldando cables y cortando módulos de madera; a los 14 ganó un concurso escolar de ciencias inventando una proto computadora y a los 16 construyó una máquina pasacinta para crear composiciones electrónicas como sus admirados Pierre Henry y Pierre Schaeffer, pioneros de la música concreta y electroacústica. Su brillantez le valió el otorgamiento de becas para estudiar en Brown y en Columbia, dos de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos.

En la universidad estudió primero física y luego un máster en música, graduándose con honores. A mediados de los ‘60, en una conferencia sobre audio en Nueva York, conoció a Robert Moog, quien estaba en ese entonces desarrollando su icónico sintetizador y tomó todas las sugerencias de Wendy respecto del diseño de su instrumento, como por ejemplo añadir distintos tipos de filtros y controles de frecuencia deslizables.

En 1968 la artista editó su disco Switched-On Bach, que revisitaba los clásicos Conciertos de Brandenburgo de Johann Sebastian Bach utilizando como instrumento únicamente el sintetizador modular Moog. El álbum se convirtió en el trabajo de música electrónica más importante de su tiempo, llegó a disco de platino en los Estados Unidos y además catapultó el Moog a la fama internacional. Wendy tomó movimientos bachianos como el adagio del Concierto de Brandenburgo número 3 en sol mayor (que originalmente duraba 20 segundos) y lo expandió a casi 3 minutos, enseñando que el sintetizador podía ser un instrumento muy expresivo y no meramente un aparato para producir efectos especiales.

Switched-On Bach fue el puntapié inicial de una formidable discografía que alcanzó 18 álbumes, incluyendo las bandas sonoras originales de las películas La Naranja Mecánica, Tron y El Resplandor, del director Stanley Kubrick, con quien en 1972 inició una fructífera relación artística y profesional.

A lo largo de su carrera Wendy se fue sumiendo en un voluntarioso ostracismo, mencionando en algunas oportunidades que le preocupaba que, para la prensa, su condición de transgénero fuese más preponderante que su quehacer musical. Para ella no fue fácil transicionar en un mundo como el del sonido electrónico, dominado por una concepción binaria de la vida. En 1972 llevó a cabo la cirugía de reasignación de sexo, de la que habló por primera vez públicamente en una entrevista en 1979. En ese entonces ya era conocida en todos los ámbitos como Wendy. En el reportaje mencionó que la reacción del público hacia su transición había sido, por fortuna, de una sorprendente indiferencia, pero que un enorme malestar la había mantenido lejos de las presentaciones en vivo y de la sociedad musical por no saber de qué manera iba a ser tomada su transición. Existen condiciones concretas que muchos artistas trans de la clase trabajadora comparten a lo largo y ancho del mundo. Situaciones de ansiedad y estrés son generadas por vivir en un régimen que no ofrece oportunidades equitativas para las personas trans, y que en muchos casos, como en Argentina, se traducen en una expectativa de vida promedio de 35 años.

Para Wendy, algunos trazos de transfobia persisten en la industria musical. Por ejemplo, aún hoy la discográfica multinacional Warner Music sigue sin corregir su nombre en los títulos de la banda sonora de La Naranja Mecánica, película que en 2021 cumplirá 50 años.

Artista iniciadora, compositora extraordinaria del sintetizador, su obra cumbre fue capaz de difuminar los límites entre la música clásica y la electrónica contemporánea, sentando las bases de un sinnúmero de trabajos futuros de ambient, drone y música experimental, años antes de que se los distinguiese como géneros.

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