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11 de febrero de 2019

Docentes de CABA: ¡la lucha es ahora!

Los ataques al salario, condiciones laborales y al conjunto de la educación pública por parte del Gobierno de la Ciudad durante los 12 años de gobierno macrista no han cesado. En el último período han cerrado de forma unilateral los “aumentos” salariales dejando un atraso por arriba del 15% lo cual ha redundado en una pérdida del poder adquisitivo de las familias docentes. Durante el 2018 las modificaciones salariales fueron de acuerdo a las cifras de Rodríguez Larreta-Acuña de un 35%, en cuotas, con una inflación que rondó el 50%. La situación salarial tiene aditamentos como la reciente tentativa de eliminar 29 institutos de formación docente y a las escuelas nocturnas (con respecto a esto último, debió dar marcha atrás en la resolución ante la gran lucha docente). Ni hablar de la falta de vacantes para 17 mil estudiantes, el recorte en las becas y raciones de comedores y un listado extenso de sectores educativos que continúan siendo vaciados y precarizados.

La política de la Celeste

El día 6 de febrero, la conducción celeste-kirchnerista de la UTE-Ctera presentó una nota en el Ministerio de Educación que dirige Soledad Acuña, solicitando la apertura de la mesa salarial y realizando un acto sin docentes donde Eduardo López (secretario general de la UTE Y secretario gremial de Ctera) junto a algunos directivos del sindicato local, filmó un video de auto blanqueo de una política entreguista de la docencia, sus conquistas, el salario y la escuela pública. En el video, López añora la falta de conflictividad salarial docente entre los años 2003 y 2015 debido a “los cierres paritarios por arriba de la inflación”. Sin explicitarlo, se refiere de ese modo a los años en los que gobernaba a nivel nacional el kirchnerismo, y el ibarrismo y luego el macrismo en la CABA, falseando la realidad: durante esos años hubo también cierres de paritarias nacionales por decreto (2014) y se diseñaron y aplicaron las leyes nacionales herederas del menemismo, es decir de destrucción y vaciamiento de la educación pública. Hoy seguimos pagando las consecuencias a través de reformas como la Secundaria del Futuro, la degradación de la educación inicial, la resolución 174 en primaria (que abrió la puerta a la precarización de los docentes en ese sector), y el vaciamiento de la formación superior, por citar sólo algunos casos.

Al igual que Baradel en provincia de Buenos Aires, y respondiendo al llamado de Yasky a no realizar paros en este año electoral pese a la miseria social, los despidos, la inflación, carestía y tarifazos, López ruega al gobierno del PRO un salvoconducto para poder iniciar las clases con la normalidad que ha caracterizado el período citado en los que las cifras del Indec eran truchadas a palazos por el propio Moreno y que dejaron los salarios atrasados, provocaron el durísimo achatamiento de la escala salarial por antigüedad y el arrasamiento del salario básicos y de la jubilación docente.

También debemos señalar que durante los años que el secretario general de UTE señala como “conflictivos”, la lucha salarial corrió por cuenta del sindicato Ademys quien no le entregó a ningún gobierno comienzos ordenados de clases que implicaran el avasallamiento de los intereses de la docencia. En 2018, cuando la docencia porteña votó parar y movilizarse en la Asamblea Unificada de la Capital, no iniciando el ciclo lectivo, la Celeste de UTE se llamó a silencio y se limitó a una testimonial no firma del acta paritaria, sin abrir un solo canal de organización y lucha docente.

Cabe destacar que los paros de no inicio de clases de los últimos años, a los que hace referencia López, fueron convocados por la Ctera en reclamo de la paritaria nacional, pero sin planes de acción sostenidos ni decididos a unificar las luchas provinciales, ahogando conflictos y ocultando la pauperización de los salarios docentes jurisdiccionales y los reclamos contra las reformas anti educativas que han diezmado la educación pública en todo el país.

Desde Tribuna Docente y el Partido Obrero hemos denunciado entre el 2008 y 2015, la connivencia y pactos sostenidos entre el gobierno macrista y el kirchnerismo legislativo y sindical. Hoy, la Ctera, la CTA y la propia UTE se encuentran en medio de una parálisis que opera de contención de la creciente conflictividad social y continúan apostando a un recambio en las urnas con el “Volveremos 2019” para retomar y extender la política pactada por Macri y los gobernadores con el FMI.

Que decidan los docentes

La UTE debe convocar de manera urgente la semana del retorno a las escuelas un plenario que decida el porcentaje y el monto a reclamarle al gobierno, un plan de lucha que recomponga el salario perdido durante el 2018 y un acuerdo salarial que coloque el salario a la altura de la creciente inflación y la cláusula gatillo automática.

Desde Tribuna Docente planteamos una recomposición salarial del 15% que recupere lo perdido en 2018 y un 30% de aumento para el 2019, con cláusula de actualización automática. Por un salario inicial de 26.000. Blanqueo de las sumas. No al impuesto al salario. Con estas consignas nos movilizaremos junto al Plenario Sindical Combativo el 14 de febrero.

El 16 y 17 de febrero realizaremos el XI Congreso Nacional de Tribuna Docente donde discutiremos un planteo de acción de asambleas por escuelas y distritales, no inicio para el 6,7 y 8 de marzo, para empalmar con el paro internacional de mujeres contra los femicidios, por Educación Sexual Laica y Científica, anticonceptivos para no abortar, aborto legal, seguro y gratuito para no morir, y nuevas asambleas que resuelvan la continuidad de este plan de lucha porque los trabajadores no podemos esperar. La lucha es ahora.

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