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28 de febrero de 2019

El paro docente de 72 horas debe dar inicio a un plan de lucha hasta derrotar el ajuste de Macri y los gobernadores

El paro de 72 horas – paro de 48 horas y adhesión al paro nacional de mujeres del 8M – fue arrancado a regañadientes en el Congreso de Ctera celebrado en el día de hoy. Fue empujado por la presión de la base docente de todas las provincias, ante un cuadro histórico de ataque a la educación, a las conquistas salariales y las condiciones laborales de la docencia, encabezado por el gobierno nacional y todos los gobernadores. La dirección celeste de Sonia Alesso y Roberto Baradel, en cambio, habían anticipado que los “docentes el 6 queremos dar clase” – el paro de 72 horas se impuso en el plenario de secretarios de Suteba por la presión de los distritos multicolores. Hugo Yasky, por su parte, había llamado a no realizar paros en este año electoral. La celeste también ha dejado pasar el cierre anticipado de seis paritarias a la baja en Río Negro, Santiago del Estero, Chubut, Mendoza, Neuquén,  Misiones y Formosa, y prácticamente selladas en La Pampa y San Juan.

El día 6 Ctera convoca a marchar al Palacio Pizzurno, aunque sin otra perspectiva que realizar un acto en sintonía con la campaña electoral del pejotismo, en medio de la mayor tregua al régimen macrista de parte de todas las centrales sindicales, que le levantaron el paro de 36 horas que habían anunciado en diciembre pasado.

Los congresales celestes votaron dejar en manos de la junta de Ctera la resolución de los  pasos a seguir, contra el voto de 11 congresales opositores de Santa Fe, Neuquén y Mendoza, que reclamaron asambleas para resolver la continuidad del plan de lucha en todo el país.

La burocracia de Ctera y los gobernadores del ajuste

La dirección celeste largó una medida que no tiene reclamo, ni salarial ni de condiciones laborales, salvo el planteo – sin convicción – de que se realice la paritaria docente. No hay un planteo de lucha salarial en ninguna provincia, incluyendo Buenos Aires. La burocracia celeste se propone iniciar las clases el 11 de marzo, acordando paritarias provincia por provincia, en base a la aceptación de una actualización por inflación trucha para el 2019, y la recuperación de alguna parte de los 16 puntos perdidos en los sueldos docentes en 2018.

De una punta a la otra del país, prácticamente en toda la escala salarial, los docentes están por debajo de la línea de la pobreza, hoy establecida en $26.000. En regiones enteras del país, están en la mitad o menos de esa cifra. El incentivo docente, una cifra en negro aportada por el Estado nacional, está congelado hace tres años y medio; los presupuestos se han reducido (en Buenos Aires, María Eugenia Vidal lo achicó en 4 puntos del presupuesto), no se abren los cargos docentes que corresponden a la demanda educativa, las escuelas se caen a pedazos (para dar un ejemplo emblemático, en Moreno, 150 de las 200 escuelas del distrito de Sandra y Rubén no pueden abrir sus puertas); se han cerrado ramas, modalidades y escuelas enteras en todo el país y precarizado la labor docente, mediante acceso a cargos por proyectos contrarios al estatuto.

Por lo pronto, los acuerdos establecidos en las provincias antes mencionado, han eternizado los salarios de pobreza. Este cierre exprés de paritarias está directamente vinculado a las necesidades electorales de los gobernadores del ajuste y a la “unidad” con el PJ y el kirchnerismo, a los que la burocracia celeste está visceralmente integrada. Así fue en Neuquén, con elecciones en estos días; en Chubut, en función de su acuerdo con el gobernador Mariano Arcioni, también en vísperas de elecciones; y en Entre Ríos, donde la celeste se ha integrado, junto al PCR, a un frente con el gobernador Gustavo Bordet.

Pero para la burocracia no es un trámite sencillo desmontar las tendencias de lucha que anidan en el gremio. La contrapartida a su política de parálisis son la votación multitudinaria en Amsafé-Rosario por paros renovables de 72 horas; las autoconvocatorias en el  Chaco; los paros ya realizados por Adosac en Santa Cruz, que comenzó las clases antes; las votaciones de paro en las asambleas de Suteba y en el plenario de UTE; las votaciones contra la burocracia celeste de la UEPC y el gobierno en las principales departamentales de Córdoba. Toda una tendencia a la lucha que se desenvuelve contra la tregua de la dirección celeste de Ctera.

Asambleas,  continuidad del plan de lucha, columna independiente

Las jornadas de 72 horas que se inicia el 6 debe fundir la lucha de los trabajadores de la educación contra la ofensiva capitalista sobre la escuela pública y la gran huelga de las mujeres del 8M contra la violencia contra la mujer y por el aborto legal. Los sindicatos, seccionales, delegados y corrientes que integran la Multicolor y el sindicalismo docente nacional combativo vamos por la continuidad de un plan de lucha hasta la huelga general.

En ese camino, realizaremos asambleas el 7 de marzo para discutir los próximos pasos de un plan de acción hasta derrotar el plan de guerra de Macri y los gobernadores.

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