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16 de julio de 2019

Formación y debates en el cierre del Seminario sobre “Educación y Capitalismo”

Una aproximación marxista a la historia de la Educación Argentina

Con una concurrencia constante, a lo largo de cuatro encuentros y un panel de cierre, durante el mes de junio y julio se realizó con gran éxito el seminario en el IES Nº 1 Dra Alicia Moreau de Justo, a cargo de docentes y estudiantes de la UJS terciarios y Tribuna Docente. Protagonistas y luchadores contra la UNICABA y las reformas anti-educativas en CABA debatieron la función social de la educación bajo el capitalismo, la forma que adquirió en los orígenes del sistema educativo argentino y las constantes reformas que enfrentamos como movimiento de lucha en defensa de la educación pública.

Un punto de partida

Como no pudo haber sido de otra manera, desde la bibliografía sugerida en el seminario hasta las conclusiones teóricas y prácticas que animaron esta iniciativa, estuvieron siempre presentes los aportes del compañero Pablo Rieznik, quien elaboró jugosos textos y participó de innumerables conferencias y, en los últimos años, de los congresos anuales de Tribuna Docente, sugiriendo temas, debates y abriendo interrogantes para investigar y formar a la militancia del Partido Obrero.

En las primeras clases abordamos cómo la educación desde sus orígenes es un fenómeno clasista, colocado al servicio de los poseedores de los medios de producción. A su vez, se transforma en un recurso para difundir los valores culturales de esa clase explotadora que permitan mistificar esa dominación social. Vimos también cómo se gestó una educación de élite, a través de la formación de funcionarios del Estado, que sirviera a los efectos de sostener regímenes sociales basados en la explotación de una clase sobre otra.

Bajo el capitalismo, la educación asumió además una tarea más diferenciada aún, ligada a la sujeción del obrero como fuerza de trabajo por medio de la instrucción de atributos generales (leer, escribir, aritmética simple, instrucción cívica, entre otros) lo que convirtió a la escolarización primaria en un requisito económico que permitiría aumentar la productividad del asalariado y la ganancia del propio capital. Así cobraría forma el sistema educativo moderno, que no dejó de tener una impronta fuertemente clasista, pues la educación no puede superar la base material desigual sobre la que se sustenta el capitalismo: educación para pobres y educación para las clases poseedoras.

Una incursión por Argentina

En las siguientes clases, con el aporte novedoso de la investigación realizada por el docente  Daniel Duarte, también militante de la combativa AGD-UBA, nos aproximamos a estudiar el impacto económico que tuvo la primer gran crisis capitalista de 1873 en la región y el viraje que supuso en la formación del sistema educativo argentino y la ley 1.420. En resumidas palabras, el debate giró en torno a la orientación de carácter cívico-humanístico que adquirió finalmente la educación, antes que científico-técnico, en virtud del ajuste presupuestario que tuvieron que hacer frente a la crisis los gobiernos de Avellaneda y siguientes y la reorientación productiva de la educación en base a las necesidades del mercado del trabajo y de una economía productora de materias primas.

También abordamos las políticas educativas de los sucesivos gobiernos durante el siglo XX, las principales reformas, la estrategia de la Iglesia Católica que desde 1930 reclamó el sostenimiento económico de parte del Estado, cuestión que logrará desde 1949 bajo el gobierno peronista con el subsidio para los salarios de docentes de instituciones confesionales. Y vimos la política de aplicación de reformas capitalistas y las luchas del movimiento estudiantil y docentes que muchas veces significaron límites a los ataques sistemáticos a la educación pública y su impacto en la cultura de las masas trabajadoras.

La educación también será obra de un gobierno de los trabajadores

En el ajustado tiempo de estudio, quedó una clase para analizar el increíble desarrollo educativo que en pocos años llevó adelante la Revolución Rusa, con la creación del Narkomprós o Comisariado del Pueblo para la Instrucción Pública creado en octubre de 1917 por Anatoli Lunacharski, entre otros, que logró reducir considerablemente los altísimos índices de analfabetismo ruso y crear diferentes experiencias educativas, artísticas, científicas en un contexto de guerra civil y de desorganización económica durante los primeros años, sentando las bases para un desarrollo educativo superior, solo bloqueado por la degeneración y burocratización stalinista.

Por último, cuando las condiciones materiales creadas por la sociedad capitalista entran en contradicción con las necesidades del propio capital de asegurar y aumentar su tasa de ganancia, y éste debe involucrar a amplias masas en la actividad embrutecedora de las tareas rutinarias, alargando la jornada de trabajo, descalificando oficios, explotando aún más al trabajador para extraer más ganancias; también el acceso a la ciencia, la educación y la cultura se hace imposible.

Estas y otras conclusiones finales, fueron el remate del seminario en el que también participó Gabriel Solano como panelista, legislador porteño del PO-FIT y candidato a jefe de gobierno, que destacó la tendencia capitalista a la descalificación del trabajo humano entendiendo la degradación educativa (recorte de contenidos, descalificación de títulos, programas asistenciales) como la forma que adquiere la descalificación de la escolaridad que prepara la desvalorización de la fuerza de trabajo y, por ende, llamó a ligar la defensa de la educación a la lucha por una transformación social integral sin la cual no puede resolverse la crisis educativa actual, es decir, como parte de la lucha de la clase obrera por su propio gobierno. Cerramos el seminario ligando estas conclusiones a la necesidad de desarrollar una fuerte intervención de los protagonistas del proceso educativo en la campaña electoral junto al Frente de Izquierda-Unidad, que tiene dentro de sus listas a destacados luchadores docentes y estudiantiles. Queda como tarea repetir esta primera experiencia en el conjunto de los Institutos de Formación Docente en lucha y sindicatos combativos para dotar a la defensa de nuestras condiciones de cursada y de trabajo de una perspectiva estratégica.

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