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16 de julio de 2019

Salto: la marcha de los estudiantes reveló el derrumbe educativo

Macristas y justicialistas se echan la culpa unos a otros
Por
Manuel Bessega precandidato a consejero escolary Juan Ignacio Lopez precandidato a intendente municipal

Recientemente se desarrolló en Salto una convocatoria estudiantil ante la falta de calefacción en las escuelas. Este problema, que ha desatado también “frazadazos” y protestas en otros colegios de la provincia, evidencia el desfinanciamiento educativo por parte del gobierno nacional, provincial y los diferentes municipios. En diciembre del 2018, sin ir más lejos, la gobernadora Vidal consiguió, con el apoyo del PJ y los intendentes massistas, aprobar un presupuesto educativo que implica una asfixia presupuestaria en educación.

El achique presupuestario se pone de relieve en muchas escuelas de Salto, que a su vez se encuentran dentro del 80% de las escuelas públicas de la provincia en estado de emergencia edilicia, como lo informa un balance realizado por el propio gobierno provincial.

En el 2015, los centros de estudiantes de Salto exigieron al municipio local la apertura de los libros contables, para conocer el destino del Fondo Educativo y la creación de una comisión integrada por docentes, centros de estudiantes, auxiliares y consejeros escolares para definir el destino de esos fondos según los intereses de la comunidad educativa. Pero absolutamente todos los bloques políticos le dieron la espalda al reclamo de los estudiantes. En el 2017 el municipio presentó una rendición de cuentas de dicho fondo, pero rápidamente se constató que muchas de las obras detalladas en la rendición de cuentas no existían. En marzo del 2019, el municipio convocó a fundar una comisión de seguimiento del Fondo Educativo pero hasta el día de la fecha se desconocen los informes que den cuenta del estado de las escuelas y el destino de los fondos.

Ahora la crudeza de las condiciones de cursada y la movilización de los pibes volvieron a reflotar la discusión sobre el destino de los fondos. No tardaron el Consejo Escolar y el municipio de Salto en lanzarse una serie de acusaciones cruzadas, intentando desligarse cada uno de ellos de sus respectivas responsabilidades. El municipio, en manos del PJ- kirchnerismo, declara haber ofrecido (¡!) al Consejo Escolar (dividido por la mitad entre macristas y pejota-kirchneristas) los fondos y que este los rechazó. Ahora el municipio dice que no les corresponde atender la calefacción de las escuelas, cuando controlan el fondo millonario del Fondo Educativo. El presidente del Consejo Escolar, Lucio Manzilla (PRO), responde que el Ejecutivo nunca giró los fondos y en un acto de cinismo responde a los pibes aludiendo que si San Martín, con grados bajo cero en los Andes, defendió la Patria, ellos pueden aguantar un poco.

Pero este enrollo burocrático no debe leerse como incompetencia, sino que refleja la desatención de parte de todas las instancias del Estado de las problemáticas educativas. La contracara de esta rosca es un municipio que no puede dar cuenta en la actualidad de los fondos educativos, y que se niega a abrir los libros para mostrar cuál es el destino de las recaudaciones impositivas locales y de los presupuestos bajados por provincia.

El resultado es muy concreto, mientras Vidal alienta rebajas impositivas para el gran capital agrario, reduce el presupuesto en educación y el municipio opera como canal de ese ajuste, los pibes en las escuelas se cagan de frio.

A continuar la lucha

A meses de las Paso, los dos bloques principales en disputa, se esfuerzan no solo en ocultar su complicidad en el ataque a la educación pública sino también en contener los reclamos y dirigirlos pasivamente a las urnas. Los estudiantes secundarios de Salto marcan la necesidad de avanzar en el desarrollo de la organización estudiantil, de la formación de más centros de estudiantes, que permitan alzar los reclamos del conjunto de la comunidad educativa. Se cae de maduro, que si en la pelea electoral nacional, tanto macristas como kirchneristas sacrifican la defensa de los recursos nacionales y en este caso el presupuesto educativo para pagar la deuda al FMI, no es de la mano de ellos que la respuesta a la crisis edilicia de las escuelas de Salto vendrá. Sin embargo, los estudiantes marcan el camino de la defensa del presupuesto educativo, sus condiciones de cursada y la educación pública.

Continuemos la lucha en defensa del presupuesto educativo, por el inicio inmediato de obras  bajo control de la comunidad educativa, por comedores estudiantiles en todos los establecimientos supervisados por profesionales de la salud. Por la reapertura de la paritaria docente. Por asambleas educativas donde docentes, estudiantes y familias participen de la planificación y la dirección de los fondos a las áreas más problemáticas.

El FIT-U pone su campaña al servicio de esta lucha.

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