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29 de marzo de 2020

Coronavirus: los terciarios tenemos que intervenir

Por Aluminé Picollo
UJS – Terciarios

La pandemia provocada por el coronavirus irrumpió en la escena de un sistema que se encontraba en terapia intensiva. Nos encontramos ante un agravamiento de la crisis y de las condiciones socio económicas de la población. En la educación esto provocará consecuencias de fondo.

- ¿Cómo nos afecta la cuarentena obligatoria?

La enorme población que asiste a los terciarios en su mayoría son trabajadores, madres y padres que sostienen sus familias, muchxs de ellxs precarizadxs. Prima en muchísimos terciarios un componente de trabajadores en negro o monotributistas. 
Para muchxs estudiantes terciarios la cuarentena obligatoria significa quedarse sin el ingreso del mes, en el caso de quienes trabajan en negro que no tienen derecho a licencias con goce de sueldo. En el caso de lxs monotributistas la cuarentena obligatoria significa no poder facturar, si no facturan no comen. Por poner un ejemplo en el caso de lxs estudiantes de educación física o de la rama de inicial se encuentran bajo relación de dependencia encubierta, trabajando como monotributistas en los CPI (en el caso de inicial) o como profesores de clubes, colonias o en jornadas extendidas (en el caso de E.F.). 

- Aumento y adelanto de las Becas Progresar, ¡ya!

Considerando todo esto es primordial la exigencia al gobierno nacional de un aumento de emergencia para las becas Progresar, que actualmente consta de $2.100 para estudiantes de primer año. Con el solo hecho de estar inscripto en una carrera y no esperar hasta la regularidad, que significa el comienzo de la cursada incierto.
La UJS en terciarios pondrá en pie una campaña de reclamos para que se actualicen los montos de las actuales becas Progresar, estableciendo la emergencia de un monto de $10.000, tal como reclamamos a nivel nacional los $30.000 para todos lxs monotribustistas o trabajadores informales, junto a un programa integral de prohibición de despidos y suspensiones, en defensa de los trabajadores. Las necesidades básicas de todxs lxs estudiantes deben ser respondidas ahora. 

- Cuarentena obligatoria: entre la cursada y llegar a fin de mes. 

Además de estas presiones por sobrevivir a la cuarentena, se encuentra en segundo plano la incertidumbre del comienzo de cursada. En varios terciarios como el Normal 7, el Joaquín V. González, Alicia M. De Justo, Eccleston, entre otros, se pretende impulsar las “clases virtuales”. Esta es al menos la “bajada” del Ministerio de Educación de Ciudad, en línea con las declaraciones del ministro Trotta respecto a la continuidad pedagógica, cuestionada en la realidad frente a la suspensión de clases. 

Entendemos que ante la excepcionalidad de la pandemia mundial, los recursos tecnológicos pueden ser un mecanismo para establecer contactos entre la docencia y lxs estudiantes, pero marcando claramente que la denominada “educación a distancia” no reemplaza el vínculo enseñanza – aprendizaje que significa las clases presenciales. 

La educación a distancia anula el proceso de intercambio, la posibilidad de establecer una crítica, unilaterizando el proceso: el docente envía “consignas” el estudiante responde. Y, como sabemos, es una línea de los organismos de crédito internacional que aplican los gobiernos para flexibilizar la tarea docente, cambiar su rol y presionar sobre las condiciones de trabajo de este.

Es el contexto de avance de la denominada Secundaria 2030 y la Unicaba, donde además se abre la puerta a un negocio con las empresas que venden plataformas y servicios e-learning, se pone de manifiesto la orientación en materia educativa de los gobiernos. Defender las clases presenciales en este contexto donde los organismos de crédito y el Banco Mundial buscan avanzar con el negocio de las clases virtuales, con posgrados, software y clases a distancia significa incluso la defensa de los 29 institutos contra la UniCABA, que plantea la mercantilización de la Formación docente. 

En los institutos terciarios, con graves problemas de infraestructura, sin garantías de condiciones de higiene y salubridad, tampoco existen ni siquiera las condiciones materiales para impulsar espacios virtuales para compartir materiales educativos, mucho menos “clases virtuales”. No hay conectividad en todos los institutos, no hay entrega de computadoras. Se pone de relieve en este contexto que los que tengan recursos necesarios podrán continuar la supuesta cursada, el resto deberá abandonar, desgranando la matrícula del nivel como resultado final – como ya están informando algunos institutos terciarios de CABA-. Segundo, la plataforma del INFOD es limitadísima y ya es un problema en los terciarios donde se intenta aplicar, porque debido al tráfico funciona deficitariamente. Además, esta situación se complejiza ampliamente cuando muchxs docentes y estudiantes somos madres y padres de familia y nos encontramos cuidando a nuestrxs hijxs en un contexto de encierro y con todas las dificultades que eso conlleva. 

Es que en tiempos de crisis se pone de relieve de forma más dramática el vaciamiento y desfinanciamiento de la educación pública. Por lo tanto, la responsabilidad de la continuidad del cuatrimestre no la tenemos los estudiantes o docentes, sino el Estado como tal. 

Es claro que las modalidades que se están ensayando en los diferentes institutos como recursos excepcionales, que de ninguna manera remplazan la educación presencial como ya señalamos, no pueden ser de carácter obligatorio ni para docentes, ni con instancias de evaluación eliminatoria para estudiantes. Sino en todo caso un marco de acompañamiento y contacto entre docentes y estudiantes en el contexto de crisis en el que nos encontramos. 

- Presupuesto para los terciarios, no para la UniCABA.

Es claro que culminado el período de la pandemia no podemos volver a la ‘’normalidad’’ sin un financiamiento real de los terciarios. En muchos terciarios no existen las condiciones edilicias, ni de higiene, para la continuidad del año: ascensores rotos, plagas de ratas, asbesto y podríamos seguir enumerando. La higiene es mínima y los productos esenciales como jabón o papel higiénico corren por cuenta individual de los estudiantes. 

Mientras Larreta en nombre de la modernización busca avanzar con la UniCABA a través de la Unidad de Coordinación del Sistema de Formación docente, la pandemia puso de relieve que un año después solo avanzó el desfinanciamiento sistemático de la formación docente.

La intervención de lxs trabajadores y estudiantes para que esta crisis no sea descargada sobre nosotrxs cobra vital importancia. Ante la carestía que se expande a pasos agigantados en esta cuarentena obligatoria es necesario un relevamiento de las necesidades elementales en los terciarios bajo control de docentes y estudiantes. 

Pongamos en pie la unidad docente–estudiantil por todas las reivindicaciones de los terciarios, entendemos que ante esta situación los centros de estudiantes y la Coordinadora de Estudiantes Terciarios debemos pronunciarnos y poner en pie un plan por la disolución de la Unidad de Coordinación y la derogación de la Unicaba, por condiciones edilicias y de higiene, por la entrega becas sin restricciones: aumento y adelanto ¡ya!, boleto educativo, entrega de computadoras con conectividad, formación y capacitación gratuita para docentes y estudiantes, Wifi y conectividad en los profesorados.

Aumento del presupuesto para salud y educación. No al pago de la Deuda Externa. Fuera el FMI.

 

 

 

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