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31 de marzo de 2020

Santa Fe: la realidad virtual de la ministra Cantero vs la realidad social de las escuelas

Por Gabriela Meglio
Secretaria Adjunta Amsafe Rosario

Con la cuarentena obligatoria quedó sobre expuesta la terrible situación de las escuelas estatales de la provincia de Santa Fe. Desde las enormes carencias de inversión en materia edilicia hasta la falta de elementos de higiene básicos, como el papel higiénico, la lavandina y el jabón. Situación que las y los docentes venimos denunciando sistemáticamente y desde mucho antes de la pandemia.

El Ministerio de Educación de la provincia responde con medidas improvisadas en boca de viejos conocidos como Adriana Cantero, quien se sumó a la gestión Perotti referenciada por ser la ministra de Educación de un gobierno –el de Jorge Obeid- que descontó los días de paro a los docentes en 2005. En los últimos días, Cantero declaró que el Covid-19 nos pone enfrente de “un nuevo paradigma educativo” en referencia a las aulas virtuales. “Vamos a poner a disposición todos los recursos tecnológicos, desde el más primitivo como un cuadernilllo hasta una herramienta nueva, como Google for Education, para tenerlo a disposición de forma gratuita y desde un celular, ya que el plan nos libera de datos” (La Capital, 25/3). Agregó que “es necesario mantener el vínculo con las y los alumnos”.

Las declaraciones no tardaron en generar un fuerte rechazo de la base docente. ¿Las y los docentes rechazan estas declaraciones porque no quieren mantener la continuidad pedagógica? Falso.

Home office es igual a precarización laboral en casa

La docencia santafesina desde el minuto uno se organizó y garantizó en las escuelas todo lo necesario para cuidarnos entre trabajadores y cuidar a nuestros alumnxs frente al avance del coronavirus. Cuando las medidas del gobierno acumulaban incertidumbres, las y los docentes organizábamos diferentes estrategias para mantener los vínculos educativos, sociales y afectivos, desde grupos de Whats App hasta programas educativos comunitarios. Por eso no vamos a dejar que pase gato por liebre, sabemos que las aulas virtuales representan una línea estratégica para que avance la precarización laboral.

La experiencia actual con el trabajo en casa debido a la pandemia es el botón de muestra. Las muchas horas de trabajo planificando y repensando actividades, enviando por redes sociales las actividades, acompañadas de audios o videos para cada situación pedagógica variable según los diferentes tiempos de aprendizajes de los y las alumnos, se multiplican difuminando las líneas de tiempo entre el horario laboral y la vida familiar, de por sí complejizada por la situación de encierro.

Estas labores educativas también las realizamos pensando en la familia de lxs alumnxs, ya que no podemos hacer abstracción de si tienen o no las herramientas para afrontar este proceso de enseñanza tan particular. La presión sobre un núcleo familiar recargado de problemas, entre el hacinamiento y el recorte de ingresos familiares en la mayoría de los casos, puede resultar un factor nocivo sobre la niñez y lxs adolescentes que también están atravesados por los padecimientos de esta crisis, y también para esas familias y los docentes. No pocas veces padres, madres, tíos, abuelos responden con agresividad frente a la exigencia educativa a docentes que han tenido que dar sus datos personales en medio de tumultuoso intercambio sin plataformas específicas para comunicarse. “Dejen de mandar tareas”, “no tenemos para comer”, “no puedo sentarme a explicarle a mi hijo esto ahora, tengo otras preocupaciones”, “me quedé sin trabajo” son algunas de los muchos problemas que tenemos que atender.
 
De parte del Ministerio de Educación de Nación nos envían PDFs con propuestas didácticas automatizadas como si todos los chicos de la Argentina aprendieran de la misma manera y al mismo tiempo, como si el contacto personal pudiera reemplazarse. A su turno el gobierno provincial quiere que los directivos cumplan a rajatabla con los requerimientos administrativos, por lo que las y los docentes pasamos mucho tiempo frente a una computadora o con el celular atendiendo estos requerimientos. Tratando de no perder el vínculo, preguntando qué pasó que ayer no fueron a buscar la comida, adaptando nuestras actividades junto a lxs docentes integradores para nuestrxs alumnos que están en proyecto de integración con la escuela especial, convenciendo a una mamá que no se vaya del grupo porque es el contacto que tiene la escuela con esa familia.

Cuando se “gobierna” desde la virtualidad

Las declaraciones fueron rechazadas de plano porque la realidad de las escuelas estatales no es la que plantea la ministra. En muchas escuelas no hay espacios curriculares que les enseñen a los alumnos informática porque no tienen computadoras ni internet. Esto implica más a los docentes, que no han recibido capacitación específica en nuevas tecnologías que superan por mucho una plataforma elemental de uso intuitivo. Hablar de aulas virtuales en estas condiciones es puro humo o refiere a un sector concentrado de la educación privada al que acceden sectores sociales bien empoderados. Hablar de que “los alumnas y alumnos pueden descargar los materiales por su celular o computadora” es desconocer la realidad de miles de pibas y pibes de los populosos barrios de toda la provincia que no tienen computadora ni datos.

A esto se suma la suspensión de las paritarias y la gravísima situación de docentes reemplazantes que han quedado por fuera de cualquier cobertura de emergencia, son los miles de desocupados del sistema educativo que están sin cobertura de obra social ni salario.


Un programa docente en defensa de la educación

Claramente, la suspensión del dictado de clases como consecuencia de las medidas de aislamiento social obligatorio produjo una serie de efectos sobre la situación laboral de los trabajadores de la educación, que amenazan con afectar de un modo irreparable las condiciones de vida de les docentes, auxiliares y sus familias.

Por ello plantemos entre los puntos urgentes:

Salario de emergencia de $30.000 para docentes reemplazantes. Continuidad de la obra social.

Pago en tiempo y forma. Aplicación de la cláusula gatillo sobre los salarios de todos los trabajadores de la educación.

Universalización del servicio alimentario escolar para todos los niveles y modalidades en todas las jurisdicciones.

Garantizar la continuidad pedagógica implica reforzar los recursos que el Estado pone a disposición, respetar el horario laboral y reconocer a la escuela como irremplazable para el proceso educativo
 
 

 

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