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2 de abril de 2020

Crisis alimentaria en CABA: cuarentena con hambre

Por Corresponsal
Nota armada en base a informes de docentes por Juan C, Fernando T y Fran U. de Tribuna Docente Capital

En medio de la grave crisis que presenta la CABA ante la pandemia y la presión social ante la pauperización de las ya degradadas condiciones de vida de cientos de miles de habitantes de la Ciudad, el gobierno de la Ciudad diseñó un cronograma de entrega de bolsones de alimentos durante los días 1, 2 y 3 de abril en las escuelas públicas de la jurisdicción.

Miles de familias han esperado el comienzo de la distribución bajo la lluvia e incluso llegando a las puertas de las escuelas sorteando la prepotencia policial de los controles exacerbados en los barrios populares. Sin embargo, las familias denuncian la insuficiencia del contenido de esas canastas alimentarias y la claramente escasa cobertura del nivel nutricional:

5 saquitos de té, 5 de mate cocido y 10 barritas de cereal o galletitas como desayuno o merienda para 15 días en los casos de escuelas de jornada simple, o dos cajas de leche, un paquete de arroz, uno de fideos y uno de lentejas, y una lata de atún para las escuelas de jornada completa.

Estos bolsones lejos de cubrir las necesidades alimentarias de las y los alimentarias revelan el desprecio de clase con el cual el gobierno de Larreta- Acuña (des)trata a quienes menos tienen.

Sobre llovido mojado

Aun partiendo de comedores recortados en cantidad y calidad, de becas retaceadas y de un trámite inaccesible, los "bolsones" entregados están en las antípodas del servicio que se brinda cotidianamente en las escuelas, ya que los mismos no contienen siquiera ni cerca las reducidas porciones que se sirven cotidianamente en los almuerzos escolares.

Otro problema es que el supuesto beneficio (?) del bolsón excluye a las y los estudiantes del nivel medio quienes todos los días realizan largas colas para recibir un sándwich y una fruta en mal estado. Esto delata la necesidad de miles de jóvenes que se trasladan en busca de lo que en muchos casos representa su única comida.

La insuficiencia es revelada por la ambigüedad de cómo han realizado las listas de quienes deberían recibir vianda: supuestamente son aquellas familias que hayan tramitado exitosamente la beca en este ciclo lectivo (lo cual es un pequeño porcentaje de la matrícula real de la escuela a esta altura del año, debido a las complicaciones que presenta el trámite online), pero supuestamente también se incluía.

La situación en los distritos del sur y el oeste

En el Distrito Escolar 11, que aborda la zona de Flores y Floresta Sur, muchas de las familias que asisten son remanentes de la zona de Soldati (Barrio Ramón Carrillo o Los Piletones), trasladándose a la escuela en micro durante el ciclo lectivo. En ese caso, se fue derivando hacia otras escuelas del distrito 19 y al Centro Educativo Carrillo la entrega de la vianda, constituyéndose esto como enroque entre conducciones y personal del Centro Educativo Carrillo y no como política oficial del gobierno.

Sin embargo, también en todo el DE 11 muchas familias que asisten viven en la zona de influencia o en la villa 1-11-14, teniendo aún más dificultades, ya que no se gestionó ninguna manera oficial ni paraoficial de que pudieran acceder a esa ayuda alimentaria durante la primera quincena del “aislamiento social, preventivo y obligatorio” dictado por el gobierno nacional. Estas familias usualmente se trasladan en ómnibus por sus propios medios y viven actualmente en uno de los focos de militarización que ha elegido el gobierno nacional y de la ciudad en esta pandemia: las villas y barrios populares.

En todo el distrito se evidenció canastas insuficientes para la matrícula real de la escuela, como en el caso de la Escuela 8 DE 11, a la que llegaron 196 canastas para más de 300 alumnxs. Casos similares se dan en otras escuelas del distrito, agravando la crisis alimentaria que ya están sufriendo en los barrios populares y zonas carenciadas de CABA.

Respecto al Distrito 19, que abarca la zona de Pompeya y Soldati, se dieron disímiles situaciones. En varias escuelas parecen haber asignado en principio suficientes canastas para las familias, pero en otras escuelas hay denuncias de que hubo faltantes de leche, que la fruta y la verdura que se supone iba a componer la canasta llegaría más tarde u otro día, exponiendo al personal docente y conducciones, además de las familias a presentarse nuevamente para retirar la segunda parte de la canasta. En escuelas como la 17, llegaron solamente 590 de los 800 matriculados. En otras como la 19, que aborda a las familias del Barrio Ramón Carillo en Soldati, llegaron 750 cajas para los matriculados, pero hubo faltantes de diferentes productos. En otras, hacia el mediodía con las familias esperando bajo la lluvia, no había llegado si quiera el camión de proveedores.

En los distritos 20 y 21 se dio otro tanto, la situación durante este primer día de entrega de la “ayuda alimentaria” se caracterizó por largas filas desde temprano, incluso bajo la lluvia, para llevarse una decepcionante sorpresa, incluso los de jornada simple solo llevaron lo correspondiente a un refrigerio, o sea 4 barritas de cereal, 4 galletitas, 6 saquitos de té, 5 manzanas, 1 litro de leche, un sobrecito de leche en polvo, todo para 15 días.

Reclamamos junto a la comunidad educativa al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que garantice la universalidad de la entrega de alimentos a cada familia que lo necesite, incluyendo a los estudiantes de media a quienes no se les están entregando alimentos, y que las entregas cubran las necesidades alimenticias y nutricionales que deberían ser elaborados en conjunto con los sindicatos, los centros de estudiantes y contar con la aprobación de nutricionistas independientes. Las empresas concesionarias que no cumplan con estos requisitos se les debe rescindir el contrato y la operatoria debe pasar a manos del Estado.

 

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