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30 de junio de 2020

Mendoza: vamos por el aumento salarial y la paritaria docente

Por un plenario provincial abierto del Sute.

La primera mitad del año está por concluir y no existe ni la más mínima señal del gobernador mendocino Suárez de dar respuesta a lo que miles de trabajadoras y trabajadores de la educación venimos reclamando: un aumento de emergencia para poder palear el atraso en la actualización de nuestro salario y paritarias libres para discutir en qué condiciones laborales y salariales vamos a encarar lo que resta del año.

Estamos frente a un gobierno que hace gala del respeto a la legalidad y a las normas y cae con el peso del Código Penal contra los trabajadores, que ha pasado por arriba los espacios de discusión y hace sostener una educación “a distancia” utilizando los recursos de las familias docentes, sin su consentimiento y por fuera del más mínimo acuerdo paritario.

Sumado a las crecientes exigencias administrativas y burocráticas, que dan cuenta de cómo la DGE (Dirección General de Escuelas) improvisa y dirige el funcionamiento de un sistema educativo precario, se baraja la posibilidad de un posible regreso a las aulas que, como no puede ser otra manera, ha preocupado y puesto en alerta a toda la comunidad educativa. ¿Acaso el gobierno desconoce las condiciones sanitarias y edilicias de las escuelas públicas, y la profunda desigualdad social en las que se desenvuelve la educación puesta en evidencia ante la virtualidad? Es imposible siquiera el eventual desarrollo de las clases presenciales, en medio de un crecimiento de casos positivos de Covid-19 en nuestra provincia. No podemos pensar en un regreso a las aulas como las recordamos, menos imaginar la vuelta como se pretende ahora.

Torcer el brazo a la política del gobierno

Las importantes movilizaciones del 16 y 18 de junio tuvieron como respuesta las constantes amenazas de la seguridad provincial y el desconocimiento de todos los reclamos. Es que tanto el gobierno de Suarez como el gobierno de Fernández han decidido que la prioridad es el pago de la deuda externa y no la educación ni la salud del pueblo, y menos las condiciones en la que nos encontramos sobreviviendo las y los trabajadores que somos quienes la sostenemos.

Nuestro salario no tiene que ser la variable de ajuste. Tampoco vamos a garantizar una educación presencial irresponsable poniendo en riesgo nuestra salud, ni de las familias propias y ajenas.

Lejos de atomizar las discusiones y las reivindicaciones, en las próximas semanas tenemos que abrir la más amplia deliberación en las escuelas de los y las trabajadores de la educación de Mendoza en un Plenario Provincial del Sute (trabajadores de la educación) y resolver el curso de la lucha sindical que sigue, para torcerle el brazo a esta política violenta contra las condiciones laborales y salariales de sus trabajadores que somos quienes le garantizamos la educación al pueblo y no queremos dejarnos atropellar por este gobierno.

 

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