31/05/2021

Bariloche: sin camas de terapia intensiva, se abren las escuelas

Definición criminal y temeraria de la gobernadora Carreras, lobbista de la Asociación Hotelera Gastronómica

La gobernadora Carreras habilitó las clases presenciales en Bariloche a partir del lunes 31, una situación que advertimos puede generalizarse en toda la provincia, en el peor momento de la pandemia, sin presupuesto ni condiciones sanitarias. Lo que se habilita es la apertura a la presencialidad de los jardines y escuelas primarias a pesar de que el sistema sanitario de la ciudad no tiene camas disponibles de atención ante el coronavirus desde hace más de un mes.

Las razones de la gobernadora son la defensa de los intereses de las cámaras de comercio y el lucro capitalista. No hay ningún parámetro sanitario para habilitar la circulación y la presencialidad en las instituciones escolares, particularmente en Bariloche, que hoy es el epicentro de la pandemia con más de 1.400 casos activos y con más de 50 contagios diarios. La definición criminal y temeraria de Carreras, lobbista de la Asociación Hotelera Gastronómica, está en sintonía con la apertura de Bariloche a la temporada turística de invierno. De más está decir que este sector patronal tiene unos de los valores más altos de trabajadores no registrados, por lo que los protocolos sanitarios son inexistentes o transgredidos. Esto produjo un alto nivel de contagios en la ciudad durante todo el año 2020 hasta llegar al colapso de hace tres semanas. De hecho, sí hoy uno ve el portal del gobierno provincial en su apartado Salud se encontrará con la noticia de que en Bariloche «hay más recuperados que casos activos», nada casual sí tenemos en cuenta la definición de abrir las escuelas, pero no dice nada de la falta de camas UTI y la situación de los y las trabajadoras de la salud.

Sin infraestructura escolar acorde para sostener la habitabilidad en contextos cerrados y con temperaturas muy bajas, la avanzada gubernamental pretende dirimir ciudad a ciudad cualquier resistencia contra las políticas de ajuste implementadas para garantizar el repago de la usuraria deuda del plan Castello y el creciente ejército de punteros y funcionarios. La respuesta a estos ataques y provocaciones debiera ser un plan de lucha de las centrales obreras, las cuales no pasan de comunicados o el silencio cómplice de las conducciones provinciales, como ATE.

La improvisación en el manejo de la pandemia debe ser enfrentada por las y los trabajadores, y las comunidades educativas. Hay que intervenir en la crisis sanitaria y luchar para que se garanticen todas las condiciones necesarias frente a un ajuste en regla.

Es urgente la convocatoria a una asamblea popular para luchar por testeos masivos, vacunas, conectividad y dispositivos e infraestructura escolar, transporte y protocolos que garanticen la vida y la salud.

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