09/06/2020

Córdoba: Grahovac apura la vuelta a clases en pleno julio, sin condiciones

Es imprescindible que una asamblea de docentes resuelva la factibilidad del retorno a clases.

El ministro de Educación de Córdoba, Wálter Grahovac, anunció por Canal 12, el retorno a las aulas la semana posterior al 15 de julio como posibilidad certera. Habla de “zonas blancas” de la provincia pero para incluir a Córdoba Capital como una posible zona blanca en julio. El gobierno de la provincia de Córdoba ya viene instalando con una fuerte propaganda el “control de la pandemia”, para flexibilizar cada vez más la cuarentena de acuerdo a los requerimientos del sector productivo, cediendo ante las presiones de los capitalistas. Vemos así, que la vuelta a clases deja de ser una necesidad pedagógica y más vale cobra un tinte de necesidad económica. Les trabajadores están en sus hogares cuidando de sus hijes, amparados por el primer DNU del ejecutivo nacional y ahora en línea con las patronales del sector privado, el gobierno los debe eximir del cuidado de sus hijes para que estos vuelvan a la producción garantizando las ganancias de las patronales-


Pero las condiciones edilicias, de higiene y seguridad en los edificios escolares no están dadas en la provincia, incluso desde antes de la suspensión de las clases. Ahora ante este nuevo escenario, las medidas de salubridad necesarias para poder retornar a las aulas con la menor exposición al contagio del Covid-19, directamente no existen. Ni hablar de lo que significaría el traslado de la comunidad educativa hacia las escuelas.


Las ilusorias propuestas del Ministerio de Educación


La cartera provincial de educación a cargo de Wálter Grahovac (quien años atrás fuera secretario general de Uepc, donde hizo carrera para dar su salto político hacia la patronal provincial) ensaya una metodología de trabajo aúlico totalmente imposible de llevar a cabo sin recaer en la superexplotación de todos y cada uno de los trabajadores de la educación.


Propone un aula con un cupo máximo de quince alumnos, lo que tanto en primaria como en media (sobre todo en el ciclo básico) va a requerir del desdoblamiento de los grupos. Pero lejos de duplicar el plantel docente, la estrategia será que cada maestra, maestro, profesor o profesora dicte una clase presencial a un grupo de alumnas y alumnos y se replique la misma pero de manera virtual, al grupo que no pudo asistir. Existe una inmensa cantidad de casos en los que esta situación se agrava, por ejemplo: cursos con más de 30 alumnes, cursos que no pueden albergar a 15 alumnes con una separación de 1,5 m entre banco y banco por cuestiones netamente espaciales aúlicas, la logística para la asistencia al PAICor (programa alimentario) o mismo de los recreos. Las actuales condiciones edilicias, con ventanas obturadas (cuando se aconseja ventilación) falta de agua, gas, grifería, insumos de higiene para alumnes y docentes, sin siquiera interiorizarnos en el problema de movilidad, con docentes que prestan servicios en localidades diversas para poder acceder a un sueldo que raya la línea de pobreza.


Ante esta realidad, un solo docente no puede hacerse cargo de un grupo de alumnes que supere la cantidad de 15, por lo que es necesaria la incorporación de docentes que puedan llevar adelante todas las actividades pedagógicas conjuntamente a los efectos de que no se vean vulnerados los derechos de los alumnes (unos reciben clases presenciales y otros, la misma clase de manera virtual, por supuesto aquellos que accedan a la tecnología y conectividad necesarias). A esto se suma la vulneración de derechos laborales de las y los docentes que no contarán con horas para duplicación virtual de la actividad, por lo que será necesario el nombramiento de docentes que lleven adelante el proceso de enseñanza aprendizaje de manera presencial.


Esta propuesta de incorporar docentes es perfectamente viable, debido a que el esquema planteado por el gobierno, dispone un ingreso presencial escalonado, comenzando con los primeros y últimos años de cada ciclo.


Los planteos ilusorios de vuelta a clases y las sugerencias de protocolo tienen el espaldarazo del gobierno nacional y de la Ctera que ya emitió un documento que amplía la brecha entre lo posible y lo que el gobierno quiere imponer, respaldado por Juan Bautista Monserrat, secretario general de Uepc (docentes cordobeses) y secretario de organización de la Ctera.


Les trabajadores tenemos que decidir


Les docentes estamos a favor de la presencialidad, pero no en las actuales condiciones, donde la salubridad está muy lejos de ser la recomendada por la OMS, el Ministerio de Salud de la Nación o el mismo COE. Seguridad y salubridad deben estar garantizadas por el gobierno, no pueden quedar a merced de las cooperadoras escolares para que efectivamente se pueda dar un inicio de actividades que no ponga en riesgo a estudiantes, ni personal docente y no docente.


Estos requisitos deben ser verificados y constatados por nosotros mismos, les trabajadores de cada escuela (porque cada escuela tiene una realidad distinta), en un debate con el conjunto de la comunidad educativa. Somos quienes debemos decidir sobre la posibilidad de la vuelta a las aulas exigiendo al Estado que garantice las condiciones de infraestructura, seguridad e higiene.


No podemos hacernos cargo de las clases presenciales y de las virtuales simultáneamente; el Estado provincial a través del Ministerio de Educación debe garantizar la cobertura de absolutamente todos los cargos necesarios para afrontar esta situación excepcional en tanto la misma se extienda.



 

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