02/09/2021

Córdoba: la presencialidad plena es una medida irresponsable de cara a las elecciones

Hay que redoblar el camino de la organización independiente de la docencia frente a la apertura sin condiciones con la cepa Delta a la vuelta de la esquina.

El anuncio acerca de la implementación de la presencialidad plena en las escuelas para el próximo 6 de septiembre por parte del ministro de Salud cordobés, Diego Cardozo, y del de Educación, Walter Grahovac, es una medida improvisada e irresponsable. Su objetivo primordial es la búsqueda de un impacto electoral a escasos días de las elecciones del 12 de septiembre. La luz verde la dio el gobierno nacional a través del Consejo Federal de Educación, y fue Rodriguez Larreta quien tomó la punta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Detrás de esta medida no hay ninguna preocupación educativa o pedagógica, menos viniendo de un gobierno que abandonó a miles de estudiantes a su suerte bajo la virtualidad durante 2020 y también en 2021. Los parámetros sanitarios y científicos tampoco son los prioritarios para la decisión: ahora prevalece la “distancia de 90 centímetros entre estudiantes para escuelas que no puedan garantizar el distanciamiento de 1,5 metros en las aulas”. La misma lógica con la que se modificó arbitrariamente el semáforo epidemiológico, que ahora se impone como una medida de impacto mediático. La decisión del gobierno ya se había implementado semanas atrás en las escuelas privadas para dar respuesta al lobby de las patronales. Algo similar había ocurrido y fue rechazado por las maestras en el nivel inicial. Luego del receso fueron obligadas a volver a los jardines cumpliendo una hora más de jornada, y sin que sea remunerada como tal, sino absorbida por lo que antes era una derecho: la hora pedagógica de preparación de clases sin les niñes presentes.

El ministro de Educación anunció, además, que quienes no se hayan vacunado deberán presentar un PCR cada lunes para que no se les descuenten los haberes. Se trata de una posición persecutoria, ya que aún no se completó, por ejemplo, el esquema de vacunación en nivel medio. Si bien esta es una barrera importante, falta vacunar a la inmensa mayoría de les jóvenes que asisten a las escuelas, por lo que se busca desviar el eje de la cuestión. Explicita también una orientación a todas luces coercitiva, que lejos está de alentar a les trabajadores a vacunarse, sino que pone el salario de la docencia como moneda de cambio para avanzar a una apertura total. Esta orientación ya había sido respaldada por la conducción kirchnerista de Uepc (sindicato docente).

El gobierno avanza de manera oportunista en anunciar un aumento de la presencialidad del 40, 5% en las secundarias, en 804 jardines y en 645 escuelas primarias. La inversión en infraestructura es igual a cero; la refacción de escuelas, construcción de aulas y espacios necesarios para el trabajo con grupos reducidos es menos que cero todavía. Todo lo contrario: en plena crisis sanitaria, y con el comienzo de la circulación de la cepa Delta, Schiaretti nos propone amucharnos en las aulas. Así como nos propuso antes llevar mantas y hacer “pausas activas áulicas”, cuando azotaba el frío polar y no había garantizado el gas y la calefacción en una sola escuela de Córdoba. Otra vez la salud de la docencia y estudiantes es la variable de ajuste, porque las nuevas cepas son más infecciosas y se propagan más rápidamente que las primeras variantes de Covid. Sin embargo, el distanciamiento ahora es menor.

El gobierno de Juan Schiaretti anuncia estas medidas en medio de una profunda crisis social y un retroceso histórico en las condiciones laborales y educativas de la escuela pública. Durante la pandemia, dejó sin trabajo a miles de docentes, recortó jubilaciones en un robo exprés votado en la Legislatura y llevó adelante la reforma del estatuto para cambiar los parámetros de ingreso a la docencia. Toda su política fue y es de una profunda precarización laboral, donde reina la polifunción. Lxs estudiantes  desertaron de a miles y jamás proveyó de conectividad a las familias trabajadoras, menos de dispositivos, por lo que miles de jóvenes de las barriadas obreras y populares se movilizaron para que el gobierno brinde respuesta a estos problemas. Tampoco hubo solución al pedido de Paicor (alimentación) con viandas calientes y saludables cuando es preocupante el crecimiento de la pobreza.

Este cuadro es acompañado por la conducción sindical Celeste de Uepc (gremio docente), quien avaló y, en algunos casos, hasta diseñó la letra de las reformas. En plena segunda ola tuvimos que contar a los docentes fallecidos, mientras el secretario general del sindicato minimizaba las muertes y culpabilizaba a la docencia por no querer vacunarse. La política de aval al ajuste que llevaron y llevan adelante se completa con la firma del último acuerdo salarial que nos deja nuevamente en la pobreza.

Frente a este cuadro, la salida es la organización independiente de la docencia junto a la comunidad educativa. Es el camino de la lucha autoconvocada, como la que se gestó en los plenarios de las escuelas puede enfrentar el ajuste, garantizar los protocolos y darle un rumbo opuesto a la política antieducativa del gobierno.

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