17/10/2021

Córdoba: se desarrolló el IV Congreso Municipal de Educación

Rechazamos la flexibilización laboral bajo la figura de la “innovación educativa”.

Se desarrolló de manera virtual el IV Congreso Municipal de Educación y I Congreso Iberoamericano de Gobiernos Locales y Educación, con participación de 50 disertantes y 80 experiencias. Según explicitaron sus organizadores, es decir, el intendente Martín Llaryora y la cartera municipal de educación, se pretendía “abordar los desafíos de la innovación educativa pospandemia” y abrir “discusiones educativas en el marco de los gobiernos locales”. La iniciativa alcanzó a la docencia municipal y se inscribe en un escenario electoral en marcha. Nos importa señalar algunas consideraciones que enmarcan esta iniciativa.

¿Escuela pospandemia?

Frente al título del congreso es claro que para Llaryora la pandemia terminó. Con una baja considerable de contagios y el avance de la vacunación en los grupos de menor edad, la apertura masiva de actividades ha sido la única estrategia de todos los que gobiernan para contrarrestar el aumento exponencial de la pobreza que afecta a 6 de cada 10 niños y a más del 50% de las familias. Pero lo que no terminó son las consecuencias del ajuste que, pandemia mediante, sufre la mayoría de la población. El ajuste significó en materia educativa la modificación unilateral del contrato educativo y una (des)vinculación que dejó a miles de niños, niñas, jóvenes y adultos en el camino, afectando sus trayectorias y produciendo aprendizajes de baja consolidación.

Este IV Congreso Educativo tiene por artífices a quienes participaron del avance precarizador en la municipalidad. Su responsable político exhibe como carta de triunfo el ajuste sobre el salario y el estatuto y hace gala de inversión en informática y robótica, mientras sostiene la precarización de miles de trabajadores. En 2020, mientras transcurría el III Congreso Educativo Municipal, los y las municipales desarrollamos un contracongreso educativo como expresión colectiva del repudio al ajuste de Llaryora.

A un año vista, esa precarización se ha intensificado: la pérdida adquisitiva del salario ronda el 18% como consecuencia de una paritaria tardía, diferida, que aceptó sumas en negro como compensación del recorte de la séptima hora. El crecimiento de la planta de trabajadores cooperativizados, de becarios y monotributistas ronda el 23% del total de municipales. No se pasó a planta a ninguno de los 600 trabajadores de planta transitoria. En suma, sigue violentándose el estatuto y no asoma ningún plan de lucha en el horizonte.

Las escuelas municipales en este contexto

Las escuelas y jardines municipales han visto cómo se empobrecen día a día las familias de sus estudiantes, para quienes el comedor se ha tornado un factor determinante de asistencia. Mientras les docentes trabajan en la integración de los estudiantes en un cuadro complejo, los funcionarios planifican un circuito que refuerza la formación docente como una carrera simultánea al trabajo áulico, intensificando las condiciones de trabajo. Además, con el Congreso refuerzan la lógica del mercado de las acreditaciones y plantean escenarios donde las tecnologías educativas son un insumo indispensable para la enseñanza y el aprendizaje.

El contraste no puede ser mayor. En lugar de debatir las condiciones necesarias para que la escuela salga al encuentro de los niños y niñas expulsados del sistema para ofrecerle mejores entornos de aprendizaje, se plantea una agenda educativa construida en función de un horizonte que puede ser deseable, pero que no está al alcance de la situación de nuestros estudiantes y docentes. Antes bien, pareciera ser la tribuna publicitaria de la gestión del intendente, que busca exhibir su figura alineada al gobierno provincial en el marco de la campaña electoral.

La educación municipal no puede analizarse disociada de las condiciones materiales en las que se enmarca. Un verdadero congreso educativo debe partir de la realidad de las escuelas, sus docentes, equipos directivos y sus estudiantes y debatir la escuela que necesitamos. Frente a la precarización laboral y la pobreza es indispensable rechazar toda medida que contribuya a su profundización y cualquier forma de flexibilización laboral que pueda colarse bajo la figura de la innovación educativa.

 

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