13/08/2020

La vuelta a las clases en Formosa

El gobierno decidió la vuelta a clases sin que estén las condiciones.
Por Omar Gimenez Tribuna Docente

El gobierno de Formosa anunció la vuelta a las clases presenciales. Argumenta para ello la condiciones de bajo riesgo en que se encuentra la provincia ya que no habría circulación comunitaria del virus Covid-19 como así también minimiza el impacto que podría tener, en caso de aparecer algún contagiado, ya que son parajes de baja población.

Sin embargo, todos los días el comando de atención encabezado por el gobernador y en voz del ministro de Gobierno, Jorge González, nos dice, repite y repite, el peligro que corremos por el contexto regional. En estos momentos, la provincia del Chaco como en la República del Paraguay los contagios siguen creciendo de forma exponencial. Entonces ¿en qué quedamos?

Esta vuelta a las escuelas, por ahora en 10 zonas rurales pero pronto en el resto de la provincia, según las declaraciones del gobierno, parece obedecer más a una presión desde el gobierno nacional que a la situación actual en que se encuentra la pandemia. El gobierno de los Fernández están cediendo a las presiones empresariales y del propio Juntos por el Cambio para la vuelta a la normalidad. Si las clases vuelven, entonces todas las actividades pueden volver.

Pero estas presiones nos ponen en peligro, las escuelas podrían convertirse en focos de contagios, donde alumnos y docentes serían los primeros afectados.

Todos y todas hemos aprendido las medidas preventivas para no contagiarse: el lavado de manos y la desinfección permanente de los lugares públicos. Todos y toda la docencia y la comunidad educativa sabemos que nuestras escuelas vienen siendo vaciadas de insumos y de personal de limpieza desde hace mucho tiempo, y que esto recae sobre los padres y docentes. El gobierno no preparó a las escuelas, no preparó a los docentes y no preparó a los padres para volver a las clases. Claro que ahora presentará un maquillaje para justificarse pero esto es otra decisión más, tan contradictoria como autoritaria, de las tantas que nos tienen fatigados.

A este cuadro hay que sumar el doble trabajo que representaría, inevitablemente, para los docentes, porque el gobierno, para lavarse las manos, determina que la decisión de mandar a los chicos a las escuelas será de los propios padres, entonces habrá chicos que irán y otros que no. Por lo tanto, los docentes tendrán sobrecarga por la atención presencial y la continuidad de la virtual.

Por todo esto nos oponemos contundentemente a la vuelta de las clases presenciales. El gobierno, que nunca puso los recursos para garantizar las condiciones de acceso a la virtualidad, ahora expone a la población a un posible contagio en masa, bajo un sistema de salud que no ha sido puesto a prueba aún pero que todos los formoseños sabemos que ya estaba en terapia intensiva antes de la pandemia.

Los sindicatos deben rechazar esta medida que pone en peligro la vida de los docentes. Proponemos un paro de 24 horas inmediato y discutir un plan de lucha por las condiciones que garanticen la continuidad del proceso educativo sin poner en peligro la salud.

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