23/11/2020
FUERA ACUÑA

Soledad Acuña: argumentos peronistas de un ataque macrista

La degradación de la educación pública como constante en todos los gobiernos.

La ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, ha recrudecido su campaña pública permanente contra los pilares de la escuela: los docentes y los estudiantes. Acuña repudia a los docentes y a los alumnos existentes y reales de los institutos de formación de CABA, a los que acusa de ignorantes, des-formados, y fracasados. El macartismo de Acuña agrega a su cruzada antieducativa el ataque contra la izquierda y las organizaciones sindicales y políticas.

Siendo que el PRO es gobierno desde hace 13 años, la caracterización de la educación terciaria porteña, además de falsa, es un búmeran. De los dichos de la ministra surge el objetivo reaccionario de condenar a los docentes en ejercicio y a los que los reemplazarán en el futuro, algo así como cerrar la educación, en pos de cambiar de raíz el perfil del magisterio.

La realidad explota en la cara de la ministra

En 2017 no se pudieron cubrir centenares de cargos de escuela primaria y miles de horas cátedra de secundaria, “porque faltan docentes en la Ciudad y toman estudiantes para enseñar en algunas escuelas. Los directores salen a buscar candidatos hasta por Facebook” (Clarín).

Tres años después, la situación sigue sin resolución. “En la ciudad hay un total de 56 mil docentes para más de 80 mil cargos. Sobre todo en secundaria, se impone la modalidad de profesores taxi, es decir, que tienen horas en distintas escuelas. A diferencia de lo que sucede en casi todo el país, faltan maestros hace ya años” (Infobae, 22/01).

 

El fracaso de la ministra es imposible de disimular

¿Cuál es, entonces, el interés social de montar una política expulsiva de los docentes en actividad y de los 40.000 estudiantes terciarios de CABA? La ministra Acuña se refiere a la apertura y puesta en marcha de la Unicaba, a dos años de la aprobación de la ley, con sus objetivos claros: modificar el perfil de los docentes, imponer condiciones laborales flexibles, en sintonía con una educación que enseñe a hacer y no a saber, compatible con las “habilidades” demandadas por las empresas.

En el mismo sentido, la escuela Secundaria del Futuro de Acuña eliminó el cuarto año, redujo los contenidos al manejo de competencias o habilidades, y al docente en un tutor que acompaña. La devaluación completa de la educación.

A diferencia de las aseveraciones de Acuña, para la devaluación educativa que persigue, los docentes y futuros educadores porteños están más que sobreformados.

Es en pos de este objetivo reaccionario, de subformar a los futuros maestros y profesores, que Acuña discrimina a docentes y futuros educadores por ser provenientes de la clase obrera, incapaces “per se” de traer por su baja condición social “capitales culturales y experiencias enriquecedoras para aportar al aula”.

La intrascendente carta de Macri de este domingo en apoyo de la ministra confirma la orientación que sustenta el exabrupto de Acuña. Macri dijo hay que “ virar hacia modelos escolares con regímenes académicos más flexibles”.

Acuña en los zapatos de Filmus

Los argumentos sobre los que se sostienen los ataques de Acuña están inspirados en las afirmaciones de Daniel Filmus, exministro de Educación Nacional de Néstor Kirchner. Según el exministro “es verdad que Argentina tuvo una educación de excelencia hasta la década del ’60. ¿Qué pasaba? Para mujeres de clase media, que se independizaban de la familia, estudiaban y podían ir a trabajar, ser maestra representaba ser una figura prestigiosa. El salario docente empieza a deteriorarse luego no solamente por políticas de ajuste sino porque muchos chicos ingresan a la escuela. Entonces las chicas que antes elegían la carrera docente, pasan a elegir la universitaria. Y pasan a elegir la carrera docente con salarios más bajos aquellos que son primera generación que acceden a la educación superior. Y que vienen de una base de formación primaria más castigada” (Miradas al Sur, 19/8/2012).

¡Qué tal! Una convicción que tenía arraigada desde mucho antes: «Cuando uno analiza hoy quiénes eligen la carrera docente, en muchos casos son mujeres de origen de capitales culturales menores que los que tenían tradicionalmente. Este cambio impacta fuertemente a la hora de la enseñanza” (La Nación, 11/9/2000).

En cuanto al sesgo que hay que imprimirle a la educación, también dos gotas de agua: “para Filmus, y debido a la influencia de los medios de comunicación, el docente debería dejar de centrar su tarea en transmitir información. Hoy, debería concentrarse «en dar herramientas a los chicos para que puedan procesarla y hacerla útil»( La Nación, ídem).

Esa tarea fue uno de los ejes de la formación docente planteados en la LEN kirchnerista del 2006. En la provincia de Buenos Aires, en la era de Alberto Sileoni ministro de Educación Nacional, La Universidad Pedagógica de la provincia de Buenos Aires (UPBA) perfeccionaba docentes para “educar para la empleabilidad”, es decir, para “el dominio de las competencias, entendidas como capacidades llevadas a la práctica, necesarias para obtener y conservar un puesto de trabajo”.

En palabras de Adriana Puiggrós, exviceministra de Nicolás Trotta, “la escuela tiene que potenciar los saberes socialmente productivos que poseen los adolescentes, para que su inserción laboral sea lo más flexible posible (Novedades Educativas N° 217, 2009).

Descalificar para imponer una presencialidad inviable

La campaña de Acuña de denigrar a la docencia y a los estudiantes, al tiempo que incita a las familias a denunciar y hacer de policías contra los maestros de sus hijos implica la ruptura y polarización de la comunidad educativa. Flor de manipulación política.

Sin embargo, Acuña ni siquiera fue amonestada por el ministro nacional de Educación Nicolás Trotta. La burocracia sindical kirchnerista de Ute, tampoco movió un pelo, aunque amenazó con una “presentación ante el INADI y adelantó que desde la central docente también harán una denuncia ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ( Perfil, 17/11).

La permeabilidad peronista, más allá de una indignación impostada, responde a que en CABA y en Buenos Aires, igual que en todo el país, la absoluta mayoría de los docentes rechazan volver a la presencialidad con escuelas derruidas y cero condiciones de salubridad.

En las jornadas de perfeccionamiento realizadas en la provincia de Buenos Aires la semana que pasó, la docencia en forma unánime rechazó que hubiera condiciones, e incluso fue la resolución de cuerpos enteros de directivos de escuela.

A días de que Niclolás Trotta haya declarado “tenemos todo listo para que en el 2021 la presencialidad sea la regla”, docentes, estudiantes, padres y familias debemos mancomunar nuestra defensa de la educación pública, frente a una ofensiva común de macristas y pejotistas, ya resuelta por unanimidad en el Consejo Federal de Educación y que cuenta, además, con el aval de Ctera.

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