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21 de julio de 2005 | #909

Uruguay se piqueteriza

“La protesta social se argentiniza.” Palabra más, palabra menos, la prensa uruguaya se refirió en estos términos a la aparición de los primeros piquetes en Montevideo bajo el gobierno de Tabaré Vázquez.

Tienen lugar en los barrios más empobrecidos de Montevideo y en algunos lugares del interior: “Hubo piquetes en Rincón de la Bolsa, en el puente del Pantanoso, en Garzón y Carve, en Camino Tolman y Pororó, en la ciudad de Las Piedras, en Propios frente a la cancha de La Luz, en Luis Batlle Berres, varios en las rutas 1, 5 y 8 y otro en la Interbalnearia” (Brecha, 15/7).

Sus protagonistas son desocupados; su reivindicación es común: que el gobierno pague inmediatamente a todos los inscriptos en el plan Panes el “ingreso ciudadano” de 1.360 pesos (el equivalente a unos 150 pesos argentinos).

La UTD (Unión de Trabajadores Desocupados) participa activamente en estos cortes.

La realidad del “programa social” del FA-EP-NM

El candidato Tabaré Vázquez había anunciado que su gobierno aplicaría un “programa social”. Cuando asumió, puso al frente del recién creado Ministerio de Desarrollo Social a la comunista Marina Arismendi y anunció el Panes (Plan de Atención Nacional a la Emergencia Social). Uno de los programas del Panes establece un “ingreso ciudadano” de 1.360 pesos a las familias en situación de miseria, en la cual revista un millón de uruguayos.

En el plan se inscribieron 120.000 familias (en total unas 600.000 personas). A cuatro meses de iniciado, sólo 12.000 jefes de familia cobraron el “ingreso ciudadano”. La explicación oficial es que cada una de las familias inscriptas debe ser visitada por funcionarios del ministerio, que deben aprobar o no su inclusión.

Los piqueteros uruguayos denuncian que la inmensa mayoría de ellos no ha sido “visitada”: “Los militantes de la UTD, con un discurso crítico al Panes y al gobierno, conviven (en los piquetes) con madres que acarrean a los chiquilines y explican a los gritos que el gobierno les tomó el pelo, que hace tres meses que esperan y que nadie todavía los fue a visitar” (ídem). Otros denuncian que “cada tanto aparecen visitadoras del Panes, pasan por tres casas y se retiran, dejando al resto del barrio expectante” (ídem). Finalmente, hay quienes denuncian que, aunque han sido “visitados”, no cobran. Esto ocurre porque, después de la visita de los funcionarios, los pedidos pasan por una serie de filtros para evitar que dos personas de la misma familia cobren el “ingreso” o que lo cobre alguna familia que tiene alguno de sus miembros empleado. Por estas razones, más de 11.000 solicitudes fueron rechazadas.

En la carta de intención al FMI, el gobierno del FA-EP-NM se comprometió a limitar el otorgamiento de “ingresos ciudadanos” a 40.000 familias (apenas un tercio de las inscriptas). A este ritmo, recién dentro de un año llegarán al “cupo”.

El hundimiento del “buque insignia”

El Panes fue presentado por el propio gobierno como el “buque insignia” de su programa social. Se trató, apenas, de pura demagogia ya que ni el programa ni el ministerio a cargo cuentan con los mínimos recursos. El ministerio tiene, apenas, 84 funcionarios “que no pueden dedicarse exclusivamente a cumplir con las tareas de registro” (ídem). Esto significa que la demora en la aprobación del pago no es una “anomalía”, sino que es precisamente lo que planificó el gobierno.

El frenteamplista Brecha ha debido reconocer que “la incongruencia entre los planteos gubernamentales que presentan al Panes como el ‘buque insignia’ del gobierno y los bajos recursos humanos y materiales otorgados al MDS, se ha vuelto en el transcurso de las últimas semanas cada vez más evidente”.

La nula “sensibilidad social” del gobierno del centroizquierda uruguayo la confirma otro elemento: después de años de sistemático retroceso en los salarios, ofrece a los trabajadores estatales un aumento (incluida la supuesta “recuperación”) del... 2,5%. Con este “ejemplo”, en los Consejos de Salarios las patronales ofrecen un salario mínimo de 2.800 pesos (equivalente a unos 300 pesos argentinos).

Reivindicación del piquete

Los piquetes de los desocupados uruguayos no sólo lograron obligar al gobierno centroizquierdista a comprometerse a acelerar el ritmo de las “visitas” (para lo cual reubicará a cientos de empleados públicos y contratará temporalmente estudiantes universitarios).

Por sobre todo, han servido para poner en evidencia para quién gobierna el Frente Amplio: para los banqueros y los grandes capitalistas; no para los trabajadores.

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