fbnoscript
26 de julio de 2012 | #1232

Nuestras previsiones sobre la crisis mundial

Lo que el lector va a leer son los extractos de un prólogo al libro “No fue un Martes negro más”, que buscaba resumir los puntos esenciales de nuestra caracterización de la crisis capitalista en curso. Como las manifestaciones de esta crisis en las últimas semanas apuntan a una caída de gobiernos en España, Italia y Grecia e, incluso, a una desintegración de la zona euro, lo escrito hace dos años exactamente permite observar los acontecimientos corrientes desde una perspectiva más amplia y, por sobre todo, ubicar al Partido Obrero en este desarrollo histórico.

“Desde hace varios años hemos estado escribiendo sobre la crisis capitalista mundial en diversas publicaciones partidarias y otras nacionales e internacionales.

“Son varios los aspectos que distinguen nuestra caracterización de lo que llamamos la bancarrota capitalista. El más obvio y criticado es el recorrido de la crisis como etapas de una tendencia al colapso de las relaciones sociales capitalistas; nos reconocemos como catastrofistas mucho antes de que nos apostrofaran con este vocablo como si él fuera la prueba de algún pecado. Como lo escribió el gran teórico Román Rosdolsky, en una carta al trotskista belga Ernest Mandel, este punto es la esencia inextricable del marxismo (1). Se trata del punto más alto de la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción existentes, la premisa histórica y económica de la revolución social. Se trata de un proceso que se desarrolla bajo nuestros ojos y que se manifiesta en la presión que sufre el Estado para nacionalizar (con resarcimientos) a gran parte de la banca y la industria (...). La intervención despótica del Estado politiza la bancarrota capitalista que, de este modo, se transforma en un asunto de poder para todas las clases sociales, incluida la burguesía. En el límite, este rescate capitalista amenaza con la bancarrota de las bancarrotas, la del propio Estado y del Banco Central, bajo la forma de una inflación galopante -es decir, la pérdida de control sobre la moneda. Es lo que quedó planteado en la segunda manifestación de la tendencia al colapso, la reciente crisis de la zona euro a partir de la exposición del derrumbe fiscal de Grecia. Se inició el período de las “crisis soberanas”, que ha puesto en la picota a todo el sistema bancario, propietario de la deuda pública (...).

“Otro aspecto que distingue nuestro análisis, el más decisivo desde el punto de vista estratégico, es que la bancarrota capitalista se desarrolla en la época de declinación del capitalismo; en una época en que esta declinación ya ha dejado enormes huellas en la conciencia de la humanidad (...).

“El tercer elemento distintivo de nuestro análisis ha sido la previsión de que la restauración capitalista en la ex URSS, China y Europa del este se convertiría en un factor poderoso de la crisis mundial, aunque apareciera, en una primera etapa, como lo contrario: como la salida para el capital que conquistaba un área de casi dos mil millones de personas para el campo de la explotación capitalista mundial. Distinguimos lo que es la incorporación de nuevos mercados en el período de ascenso del capitalismo de lo que ocurre en la época de decadencia y, en estos casos concretos (Rusia, China), sobre la base de la destrucción despiadada de conquistas sociales extraordinarias, que en su mayor parte habían sido obtenidas por medios revolucionarios (...). La distinción entre capitalismo en ascenso histórico y capitalismo históricamente decadente o en declinación, revela su pertinencia como instrumento de análisis.

“El cuarto punto que distingue nuestro análisis está ligado al anterior: la restauración del capital en aquellas naciones en que fuera expropiado revolucionariamente, producida en el período de la declinación histórica del capitalismo, no puede ser sino un fenómeno transicional entre nuevas revoluciones y contrarrevoluciones. El capital mundial no ha completado su trabajo confiscatorio, lo cual supone la colonización de esas naciones y la expropiación completa de sus recursos decisivos: de los obreros y campesinos en China; del proletariado y de las reservas industriales y tecnológicas en la ex Unión Soviética. Toda la periferia de la ex Unión Soviética es un campo de pillaje internacional que está muy lejos de haber concluido. La ocupación de esa periferia es el motor fundamental de las guerras que se disfrazan como una cruzada contra el terrorismo o aun, el islamismo (...). La bancarrota capitalista mundial está infiltrada en todos los poros de la restauración capitalista.

“Llegamos así al quinto planteo que distingue a nuestro análisis. Sin una teoría del derrumbe capitalista, la perspectiva revolucionaria se reduce a una aspiración moral o a una utopía. No estamos hablando de un acto único, sino de una etapa de crisis políticas crecientes y movilizaciones populares. El camino promete toda suerte de argentinazos. Los tumbos del gobierno kirchnerista, que había asumido para reconstruir el Estado e imponer la primacía de la política sobre la acción directa, es una buena ilustración del punto.

“(...) Como militantes exponemos nuestros análisis y pronósticos a la verificación de los hechos, algo que no podría hacer quien contempla la historia desde afuera (...). Pero la praxis no puede ser individual, sólo puede emerger como tal si es socializada. Por eso convoca a construir partidos revolucionarios internacionalistas y a refundar la Cuarta Internacional. ¿Qué es esta? La organización que lucha por convertir a la bancarrota capitalista en terreno fértil de la revolución socialista mundial.”

Jorge Altamira

1. “Aunque Mandel había subrayado la inevitabilidad de crisis y recesiones, no había ofrecido un tratamiento sistemático de la teoría del colapso, que Rosdolsky consideraba el corazón del marxismo¨; Jan Willem Stutje; Ernest Mandel: A Rebel’s. Dream Deferred. Verso, London and New York, 2009.

Compartir

Comentarios