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18 de julio de 2013 | #1277

Importante paro general en Chile

El extraordinario paro general del 11 de julio en Chile, que coincidió con el de Brasil, demostró que la movilización popular (y la crisis) no se desarrolla exclusivamente bajo los gobiernos "progresistas" de la región, sino que abarca también a los reputados países de la llamada Alianza del Pacífico. Tal vez por esto, el diario La Nación prefirió ignorarlo.

Chile tiene la desigualdad salarial más importante de la OCDE. El primer paro general que la CUT convoca desde 2011 ocurre cuando el Congreso debate la actualización del salario mínimo. El gobierno propone un aumento insignificante y la central sindical demanda que se eleve a 490 dólares. Con todo, el pliego de demandas tiene un carácter político, ya que plantea un nuevo código de trabajo, una reforma tributaria y la eliminación del sistema de jubilaciones privadas.

El paro, que habría involucrado a más de medio millón de trabajadores, tuvo como hechos sobresalientes una gran cantidad de bloqueos en los accesos a los yacimientos de cobre de Codelco, una alta adhesión entre los estatales (habría rondado el 90%) y el apoyo del movimiento estudiantil, el cual se materializó en la ocupación de más de veinte universidades. La movilización que acompañó el paro en Santiago contó con la participación de más de 100 mil personas. Las protestas se replicaron en Iquique, Antofagasta, Copiapó, Valparaíso, Concepción, Temuco, Puerto Montt y Punta Arenas. La represión de Carabineros, al terminar la movilización en la capital, generó un fuerte repudio, el cual se expresó con cacerolazos en los edificios de la ciudad.

La CUT y Bachelet

La extraordinaria movilización de los estudiantes ya había demostrado la crisis del régimen político chileno. Si el gobierno derechista de Piñera contaba con una baja aprobación (hoy es del 39%), lo más notable era el descrédito de su relevo político natural, la Concertación. En noviembre se desarrollarán las elecciones presidenciales. La reaparición de Michelle Bachelet, amplia favorita en todas las encuestas, es un recurso del capital chileno para tratar de contener la movilización popular y juvenil. La dirección de la CUT busca encuadrar el descontento popular hacia un voto por Bachelet. Bárbara Figueroa, docente del PC y nueva titular de la central, resumió esta orientación al declarar: "Esperamos que el próximo gobierno logre avances" (El País, 11/7). Para esta tarea de contención política, la Democracia Cristiana y el Partido Socialista han admitido el ingreso pleno del PC en la Concertación.

Pero Bachelet ya gobernó Chile y dejó incólumes las reformas reaccionarias del pinochetismo, a tal punto que el movimiento de los pingüinos se engendró durante su gobierno.

Las enormes reservas de lucha en el movimiento obrero y estudiantil que mostró la jornada exigen, en cambio, la continuidad del paro para alcanzar los reclamos. El andamiaje social y político pinochetista sólo podrá ser quebrado con la organización independiente de los trabajadores y la huelga general.

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