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9 de octubre de 2014 | #1335

'Inquieta' la mudanza de un administrador de fondos

Bill Gross, el más exitoso administrador de carteras de inversión en bonos, ha dejado Pimco. La empresa, que cofundó en 1971, maneja 1,94 billones de dólares, el mayor acreedor mundial. Alegó "sustanciales diferencias" que no fueron mencionadas, pero que estarían relacionadas con el futuro del mercado de deuda. Poco tiempo atrás, Pimco había perdido a otro gran profesional de la especulación: Mohamed El-Erian.
 
El alejamiento de Gross coincide con la finalización del plan de compras de bonos del Tesoro y de los respaldados por hipotecas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos. ¿Estas deserciones anticipan una crisis de los ‘hedgefunds’, los más importantes jugadores del mercado especulativo y de la deuda pública norteamericana?
 
La partida de Gross está teniendo grandes implicancias para el mercado de bonos. La salida de capitales de los fondos que administraba en Pimco se está transformando en una corrida, a un ritmo de 10.000 millones por día. Los inversores reclaman sus capitales y tienen que hacer ventas de bonos en un mercado con escasez de compradores. Las tasas de bonos de baja calificación comienzan a subir: "de 6 por ciento hace una semana a 6,16 hoy" (Financial Times, 29/9). Esto, dicho sea de paso, es un mal augurio para Argentina, cuya deuda ha replicado la evolución de los ‘bonos basura’ (junkbonds) internacionales.
 
Un crítico desafortunado
Crítico de las políticas de la Reserva Federal (FED), Gross sostuvo durante mucho tiempo que las compras de bonos del banco no tendrían éxito en promover la salida a la recesión ni tampoco en mejorar el perfil de la deuda pública. En su cuenta de twitter escribió, en 2011, "#Fed compra hipotecas 'hasta que las ranas críen pelo. Piense 7 por ciento de desempleo, 2,5 las metas de inflación. Comprar activos reales... oro... una casa!" (14/9/11). Acertó en el primer punto (la recesión sigue), pero solamente de aquí en más comenzaría a acertar en el segundo. Su visión negativa sobre los bonos lo impulsó a reducir su cartera e incluso a hacer apuestas en los mercados de derivados contra la suba de los bonos. Incluso cuando las compras de deuda del banco central llegaron a un 70 por ciento, no abandonó sus opiniones críticas.
 
Falló así en el pronóstico y en las apuestas, lo cual redujo los beneficios de sus fondos, provocó retiros de los inversores y comenzó una época de debates y choques en la empresa.
 
Estratégicamente, sin embargo, es muy difícil que se equivoque: "Tomará años, dijo en su momento, antes que Eurolandia, Estados Unidos, Japón y las naciones desarrolladas en conjunto escapen de manera constructiva de la camisa de fuerza que representan los altos niveles de deuda y un bajo crecimiento" (Financial Times, 29/11/11). O sea que, para Gross, solamente habrá crecimiento cuando se quiebre el mercado de deuda y ésta pueda ser recomprada y cancelada por los Estados.
 
La expansión monetaria
La expansión monetaria cuantitativa (QE, quatitative easing) ha convertido al banco central de Estados Unidos en un acreedor excepcional del Estado e incluso de los grandes bancos. Fue imitada la política seguida por Japón a partir de 1980, que ha llenado la cartera de su banco central con la mayor parte de los 12 billones de dólares de deuda pública, sin lograr con eso mover el amperímetro de la producción japonesa. Es lo que ahora pretende hacer el Banco Europeo.
 
"Varias rondas de QE han incrementado el tamaño del balance de la Reserva Federal -la tenencia de activos- de menos de un billón de dólares en 2007 a más de 4 billones" (The Economist, 14/1).
Un informe (Reserva Federal, enero 2014) da cuenta de la gigantesca emisión monetaria de los principales bancos centrales respecto al producto bruto. El Banco de Japón pasó en 2008 de 20 a 44,3 por ciento; FED de 7 a 22,3 por ciento; BCE de 7 a 25 por ciento. Una parte abrumadora de esa emisión ha vuelto a los bancos centrales, bajo la forma de encajes remunerados, porque simplemente no hay a quien prestar. Pimco calificó a este procedimiento monetario de "bombeo de sangre leucémica" (junio 2013). Este enfoque no ayudó al rendimiento de los fondos y provocó la renuncia de El-Erian.
 
Movimientos
Cuando Gross se mudó de Pimco a su nuevo albergue, el fondo Janus, Market Watch, la publicación de Dow Jones especializada en mercados, advirtió que los inversores de fondos se hacían dos preguntas: 1) ¿Debo vender los fondos que gestionaba en Pimco?; 2) ¿Debo comprar los fondos que administrará en Janus?
 
La respuesta llegó enseguida: las acciones de la dueña de Pimco, la aseguradora alemana Allianz cayeron 5 por ciento, mientras que las de Janus, el nuevo empleador de Bill Gross, subieron el 43 por ciento.
 
El ya mencionado retiro de 10 mil millones de dólares de Pimco, en pocos días, fue comentado por el Wall Street Journal como "una señal de cuán rápido se está reconfigurando el panorama de la inversión tras la salida de Gross" (29/9). O sea que no lo interpreta como algo localizado.
 
"Gross dice que la deuda del gobierno opera en una forma de esquema Ponzi (un sistema de fraude financiero donde nuevos inversores remuneran los intereses de los más antiguos). Estados Unidos descansa en obtener futuras inversiones para pagar sus gastos corrientes en una teórica cadena sin final. Pero la compra de deuda con emisión simplemente demuestra que ese inversor salvador de los que están atrás será uno solo: el Banco Central.
 
Esta conclusión lleva a interpretar el retiro de fondos de Pimco como el probable comienzo de una corrida. "Invertir (en deuda pública) -dice Gross en su carta de renuncia- no es más un juego de niños" (Wall Street Journal, 26/9). El último saldrá con los bolsillos vacíos.
 

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