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9 de octubre de 2014 | #1335

Tabaré-Lacalle, los candidatos patronales

Manifiesto político de La Clase
Las elecciones de octubre tienen lugar en el marco del preludio de una crisis de conjunto. En el plano económico se expresa una reversión de las condiciones que dieron base a un ciclo de expansión económica, dando lugar al estallido de las contradicciones que se han ido acumulando durante una década: un incremento insostenible del endeudamiento público y privado, una creciente inflación, una persistente caída de los precios internacionales de las materias primas que, junto a la salida masiva de capitales de los países llamados emergentes, refuerzan la perspectiva de una devaluación del peso, como ya lo vienen haciendo Argentina y Venezuela. Este viraje es acompañado por una política económica que busca que las consecuencias sean pagadas, una vez más, por los trabajadores (...) 
 
Viene una nueva etapa
 
En el marco de este giro de las condiciones económicas, la clase capitalista reclama ir más allá en la entrega: buscan ampliar la firma de tratados de libre comercio con distintos bloques imperialistas (principalmente, Estados Unidos), la ampliación de los beneficios impositivos, el impulso decidido de los megaemprendimientos (como la tercera pastera) y el fin de las regulaciones del Estado en materia laboral (...). Se abre una nueva etapa, donde el enfrentamiento entre la clase capitalista y los trabajadores definirá quién pagará los costos de la nueva crisis. Esta es la esencia de una crisis de conjunto.
 
Tabaré Vázquez, junto con Astori como ministro de Economía, es el candidato ideal de los grandes capitales -tal como lo han expresado las cámaras empresariales (El País, 20/8). Apoyado por los partidos más importantes del FA -PCU, PS, MPP, FLS- ha demostrado ser un defensor a ultranza de la política clerical, de las alianzas con el imperialismo norteamericano y su defensa a la ‘mano dura’ con el movimiento sindical. Los agrupamientos en torno de Constanza Moreira cumplen la única función de evitar la fuga de votos (y militantes) por izquierda: votó las leyes fundamentales junto con el resto del FA: envío de tropas a Haití, leyes de presupuesto, entre otras. Para una creciente masa de militantes de izquierda ha quedado de manifiesto la caducidad del Frente Amplio como vía para la transformación social.
 
En este cuadro, el gobierno de Mujica ha aprobado una serie de leyes (ley de marihuana, ley de matrimonio homosexual, ley de aborto) que que son vistas como un impulso a las libertades democráticas. Al mismo tiempo, se aprobó el código de faltas (que otorga mayores potestades a la policía), el aumento de las políticas represivas (razzias), la utilización reiterada de los ‘servicios esenciales’ y la creación del Decreto contra la ocupación de los edificios públicos, todos ellos para quebrar las huelgas de diversos sindicatos (Adeom, Salud Pública, gremios de la educación). El remate a esta orientación es el proyecto de ley enviado por el gobierno -aún sin aprobar- que aumenta las penas de los menores de edad, el cual se opone por el vértice al planteo de "No a la baja" de la edad de imputabilidad. (...)
 
Ninguno de los partidos del régimen político puede ofrecer soluciones profundas a los problemas de las masas trabajadoras. De otro lado, lenta y dificultosamente, va desarrollándose un movimiento popular con independencia de clase. Este desarrollo adquiere características continentales y se expresa, en primer lugar, en Argentina con el crecimiento de la izquierda combativa y el Frente de Izquierda y los Trabajadores que en las últimas elecciones obtuvo un millón y medio de votos. El "ascenso de la izquierda" tiene su base en un poderoso movimiento "por abajo" en sindicatos, liceos, universidades y en el campo popular. Esta experiencia abre la posibilidad de que los trabajadores encuentren una expresión política adecuada a sus intereses para enfrentar la crisis.
 
El voto al PT
 
Para desenvolver esta perspectiva en Uruguay, desde La Clase llamamos a la juventud y los trabajadores a apoyar al Partido de los Trabajadores en las elecciones del 26 octubre, con conciencia de que el movimiento popular requiere de una salida política de conjunto para enfrentar los ataques de la clase capitalista, el Estado y sus representantes políticos.
 
El Partido de los Trabajadores levanta un programa obrero frente a la crisis: un salario igual al costo de la canasta familiar, la eliminación de la tercerizaciones y el trabajo precario, la prohibición de los despidos y el reparto de las horas de trabajo; la estatización bajo control obrero toda empresa que cierre o despida; la duplicación del presupuesto educativo y contra todas las privatizaciones; el no pago de la deuda y la nacionalización de la tierra y los recursos naturales; y la defensa de las libertades democráticas (derecho al aborto y matrimonio igualitario).
 

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