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1 de noviembre de 2014

Hungría: protestas masivas contra un “impuestazo”

Bajo el argumento de la crisis fiscal, el gobierno húngaro ideó un impuestazo al uso de internet: por cada gigabyte de datos transferidos, las empresas prestadoras del servicio deberán pagar u$s0,60. Los anuncios oficiales indican que esperan recaudar 65 millones de euros. Pero teniendo en cuenta el consumo real del servicio en 2013, la recaudación se elevaría a 570 millones de euros o más, debido al creciente uso de internet. Este impuestazo forma parte de un paquetazo más general, aplicado en la energía, el sistema bancario y las telecomunicaciones.
 
A días de anunciado el nuevo impuesto, diez mil personas se movilizaron en Budapest exigiendo su derogación. “La gente vino a protestar no sólo (por) el impuesto a Internet. El impuesto es la gota que colmó el vaso", según un manifestante (Wall Street Journal, 29/10). Las movilizaciones crecieron hasta alcanzar los 100 mil manifestantes en ocho ciudades, en un país de diez millones de habitantes. El día 18 de noviembre se votará en el parlamento el impuesto. El gobierno cuenta con los dos tercios de los votos para aprobar el paquetazo, pero no tiene asegurada su aprobación debido a la persistente presión popular. El 18, los manifestantes planean rodear el parlamento.
 
Nos encontramos frente al cuadro de movilización popular más importante desde el ascenso del centroderechista Orban al poder, en 2010. Este justificó el impuestazo en nombre de cumplir con los pagos de deuda a la Unión Europea y al FMI: Hungría es uno de los países más endeudados de Europa. Desde 2008, recibe -al igual que Grecia y otros países europeos- programas de asistencia de ambos organismos, que le imponen drásticos recortes de gastos en salud, educación y vivienda. Las consecuencias han sido un crecimiento sostenido de la pobreza, y la emigración de miles de jovenes.

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