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6 de mayo de 2015 | #1362

EXCLUSIVO DE INTERNET

El Estado policial norteamericano intenta un nuevo asesinato‏

Izquierda Mumia Abu-Jamal año 2013 - Derecha dos años después

 

Mumia Abu-Jamal (Wesley Cook, de 61 años) militó en Panteras Negras y en Moce, organización que fuera "cazada" por la policía, en dos sangrientos tiroteos en 1978 y 1985. A fines de los '70, Mumia era reportero y locutor de un programa de radio local que desafiaba los monopolios mediáticos.

 

En 1982 fue condenado a cadena perpetua y sentenciado a pena de muerte por el asesinato del policía Daniel Faulkner. El juicio fue un escándalo mundial por la cantidad de irregularidades. La versión oficial no cuaja con los análisis balísticos de la escena del crimen. Desde la defensa se alega la participación de una cuarta persona que no fue investigada (ver el libro de Patrick O'Connor, "The Framing of Mumia Abu-Jamal"), que habría sido la que asesinó al policía, y fuera apañada por el alcalde racista Frank Rizzo. Humans Rights Watch y Amnesty International declararon que su juicio no respetaba los estándares legales internacionales. Durante más de 30 años fue puesto en aislamiento en la espera de la ejecución, como forma de silenciarlo. En octubre de 2014, Mumia grabó un discurso para los graduados del Colegio Goddard, de Vermont. Inmediatamente, la Legislatura de Pensilvania aprobó un proyecto (conocida como "ley bozal para Mumia") para que no vuelva a hablar.

 

Ejecución lenta

 

Luego de intentar callarlo, han pasado a lo que se denomina "ejecución lenta". "Esta ejecución -indica W. Boardman- comenzó unas semanas atrás, sino más. Los registros médicos de la prisión están estrechamente resguardados e incluso la familia es incapaz de descubrir la condición médica del prisionero" (Reader Supported News, 2/4). De hecho, nadie de su entorno conocía su enfermedad hasta que casi muere el 30 de marzo, día en que fue hospitalizado de urgencia por estar al borde de un coma diabético. Fue devuelto días después a la Institución Penitenciaria Estatal de Mahanoy, en donde casi muere por falta de controles mínimos, como lo es un análisis de sangre.

 

El caso desnuda el estado policial que reprime a las minorías negras y latinas que abarrotan las cárceles de Estados Unidos. Mumia explicó en una entrevista de 1996 que "hemos elegido representantes políticos negros, pero la gente se da cuenta que eso no frena la brutalidad policial y la pobreza" (www.freemumia.com). La reciente ola de casos de gatillo fácil, especialmente el de Baltimore (ver PO N° 1.361), son una demostración de ello. El problema no es de raza sino de clase.

 

Por la liberación de Mumia Abu-Jamal y de todos los presos políticos en Estados Unidos. Abajo el Estado policial.

 

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