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2 de septiembre de 2015 | #1379

Uruguay: el tiro les salió por la culata

Tras una semana, el gobierno debió levantar el decreto antihuelgas ("esencialidad") aplicado a los trabajadores de la enseñanza. No había sido una medida improvisada: la habían anunciado durante la campaña electoral Tabaré Vázquez y el vicepresidente Sendic; había obtenido el visto bueno de Mujica y Astori, dos de los principales dirigentes del Frente Amplio.
 
El decreto despertó una enorme indignación. El mismo día que se firmó, se produjo una movilización masiva al Ministerio de Trabajo y al edificio de la presidencia. Los docentes ingresaron al ministerio y repudiaron en particular a Juan Castillo -director de Trabajo, integrante del PCU (Partido Comunista). "Che Castillo, che Castillo, qué contento se te ve, vos ganas más de 100 palos y yo no llego a fin de mes", fue la consigna coreada por los huelguistas.
 
Las asambleas de todos los sectores de la educación se masificaron. Muchos docentes que no estaban adhiriendo al paro, se sumaron a la huelga y salieron a las calles a protestar contra la 'esencialidad'. El martes 25, Tabaré Vázquez recibió una silbatina en el acto oficial del día de la Independencia. El miércoles, miles de maestras rodearon el Parlamento. El jueves, más de 60 mil personas -convocadas por el movimiento estudiantil y los sindicatos de la enseñanza- marcharon a la Casa de Gobierno, mientras en las ciudades del interior del país se realizaban movilizaciones simultáneas, en algunos casos incluyendo cacerolazos. En esa semana se ocuparon más de cien centros educativos, tanto por los trabajadores como por los secundarios. También en las facultades hubo ocupaciones por mayor presupuesto y contra el decreto antisindical.
 
La "esencialidad" se hundía irremediablemente, tras el masivo desacato de los docentes.
 
La burocracia maniobra
 
La pugna interna dentro del Frente Amplio recrudeció. El MPP (sector de Mujica, que tiene mayoría en la bancada parlamentaria del FA) y el PCU, entre otros, solicitaron el levantamiento del decreto. Juan Castillo anunció una renuncia que, sin embargo, era diferida hasta el lunes siguiente... si no se retiraba la "esencialidad".
 
La dirección de la central sindical salió al rescate del gobierno, planteando -junto con el Frente Amplio- que se levantara la "esencialidad" en forma simultánea al levantamiento de los paros. De esta forma, la burocracia pretendía presionar para terminar con la huelga y viabilizar el convenio firmado a espaldas de las asambleas.
 
El PIT-CNT llegó a convocar un paro parcial el jueves pasado, formalmente reclamando la derogación del decreto, pero destinado también a presionar a los sindicatos a deponer la huelga y negociar sin medidas de lucha.
 
Los dirigentes nacionales de los sindicatos docentes reincidieron y firmaron una nueva acta, donde se comprometían a levantar el paro a partir del martes 1°, mientras que el gobierno levantaría la prohibición de la huelga el mismo lunes. Con esta medida, buscan generar una presión sobre las bases sindicales para terminar con la paralización y viabilizar el convenio -que sufrió cambios menores, pero mantiene la miseria salarial y cláusulas de regimentación sindical.
 
Asambleas
 
Las asambleas de los sindicatos en Montevideo y Canelones (donde se concentra la mayoría de los afiliados) vienen rechazando el convenio retocado y mantienen por ahora los paros. Es previsible que recrudezca una campaña desde el Frente Amplio y la oposición de derecha, a través de los medios de comunicación, para aislar a estos sindicatos e intentar quebrar la lucha. Por ahora no lo han logrado.
 
Durante una semana desviaron el eje de atención desde la plataforma hacia la 'esencialidad'. Ahora se discute nuevamente sobre la propuesta del gobierno y el reclamo de 30 mil pesos de sueldo mínimo, además del aumento del presupuesto educativo.
El PT interviene en esta lucha ocupando posiciones de dirección en diversos sindicatos de la educación, defendiendo la continuidad de la huelga hasta arrancar el aumento salarial.
 

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