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24 de septiembre de 2015 | #1382

Estados Unidos: grandes luchas en la siderurgia y la industria automotriz

En julio expiraron 140.000 contratos en la industria automotriz (Fiat-Chrysler, Ford, General Motors). Fiat-Chrysler fue elegida para conducir las negociaciones del sector, y ante la amenaza de huelga (la primera en ocho años) llegaron a un acuerdo el 16 de septiembre, que tiene que ser replicado por GM y Ford a pesar de sensibles diferencias entre las empresas.
 
Existe en toda la industria automotriz un sistema de salarios de dos niveles: los contratados antes de 2007 (entre 28 y 33 dólares la hora) y aquellos contratados una vez iniciada la crisis mundial (40.000 contratos temporales, que cobran entre 16 y 21 dólares la hora y representan el 35% de los trabajadores del sector). El acuerdo firmado por la UAW (United Auto Workers), establece para el primer nivel un aumento de 3% escalonado; mientras que, en el segundo, el salario llegará a 25 dólares la hora en cuatro años. El sindicato justificó el acuerdo a la baja aduciendo que un aumento mayor de salarios hubiese generado la reducción de las inversiones y posibles deslocalizaciones, con su secuela de despidos. En oposición a esta línea capituladora, un sector de los obreros automotrices reclamó un salario mínimo ("cost of living") de 38 dólares la hora, frente a la mitad que se cobra hoy. Este reclamo es esencial para superar la fragmentación al interior de la clase obrera.
 
Acero
 
Desde el 15 de agosto, en Allegheny Technologies Incorporated (ATI) de Pittsburgh (Pensilvania) 2.200 trabajadores de 12 empresas de todo el país continúan resistiendo el lock-out patronal y acampan en la puerta de la empresa. Muchos ya reciben el seguro de desempleo de 500 dólares porque el seguro de huelga del sindicato venció hace semanas.
 
El sindicato del acero mantuvo la producción en marcha a pesar de la finalización de más de 30.000 contratos en todo el país, lo que posibilita a la empresa acaparar stocks para preparar nuevos lock-outs. US Steel y Arcelor Mittal rechazaron la oferta de USW (United Steel Workers) y pretenden concesiones en todos los niveles para contentar a sus accionistas: reducciones en vacaciones pagas, de jubilaciones y pensiones, incentivos por productividad, y rechazan pagar por el seguro médico (comunicado de la USW, 12/9). El sindicato se niega a poner en marcha un plan de acción discutido en asambleas de base, capaz de conquistar la victoria de los trabajadores.
 

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