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8 de octubre de 2015 | #1384

Afganistán: los yanquis en acción

Mientras se suceden los bombardeos de Francia y Rusia sobre Siria, en medio de desairadas críticas de Estados Unidos por "desprolijidades", el ataque de un avión norteamericano a un hospital afgano de Médicos Sin Fronteras (MSF) en la ciudad de Kunduz provocó 22 muertos (12 médicos y 10 pacientes). Desde la ONG indicaron que es "una grave violación del derecho internacional humanitario" y explicaron que "los pacientes que no pudieron escapar murieron abrasados en sus camas". El hospital era el único que trataba a los heridos graves en la región.
 
El médico Bart Janssens, director de operaciones de MSF declaró que "los disparos (durante 45 minutos) estaban muy enfocados, siempre contra el mismo inmueble" (Los Andes, 6/10), lo que indica que pudo tratarse de un ataque planificado y no simplemente de un "daño colateral", como dijo inicialmente la Otan. MSF asegura que el día del ataque habían proporcionado las coordenadas precisas del hospital a la coalición ocupante y a militares afganos. Aseguraron que su personal telefoneó a miembros de la Otan en Kabul y a militares de Washington mientras las bombas caían sobre el hospital (El Mundo, 3/10). El gobierno afgano, según algunas versiones, sería cómplice del ataque.
 
El operativo de impunidad frente a este nuevo crimen de guerra ya está en marcha. Naciones Unidas ha dicho que esperará "lo que surja" de las investigaciones oficiales de Estados Unidos y la Otan para poner en marcha su propia investigación.
 
Kunduz había sido la victoria más resonante de los talibanes desde la caída de su régimen en 2001. Pudieron recuperar la ciudad por algunas horas, antes de los ataques y su repliegue. La ciudad es clave porque une la capital Kabul con Tayikistán. La guerra de Afganistán se llevó más de 150.000 víctimas, donde se estima en 10% la cantidad de "daños colaterales". Los daños colaterales no existen, son crímenes de la guerra imperialista.

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