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4 de febrero de 2016 | #1398

Exclusivo de Internet

Elecciones presidenciales en Portugal

Marcelo Rebelo de Sousa fue elegido -el domingo 24 de enero- presidente de Portugal con el 53% de los votos. Fue apoyado por los dos partidos centroderechistas (PSD-CDS), que habían sacado la mayoría de votos en las elecciones legislativas de 2015, pero no pudieron formar gobierno y dejanron paso a la alianza cambalachesca entre socialistas (PSP), comunistas (PCP) y el Bloco de Esquerda (BE), que pusieron como primer ministro a Antonio Costa (PSP). La presidencia tiene un peso importante en Portugal, porque uno de sus atributos es disolver el Parlamento, un arma decisiva contra el gobierno socialista
Marcelo Rebelo de Sousa fue elegido -el domingo 24 de enero- presidente de Portugal con el 53% de los votos. Fue apoyado por los dos partidos centroderechistas (PSD-CDS), que habían sacado la mayoría de votos en las elecciones legislativas de 2015, pero no pudieron formar gobierno y dejanron paso a la alianza cambalachesca entre socialistas (PSP), comunistas (PCP) y el Bloco de Esquerda (BE), que pusieron como primer ministro a Antonio Costa (PSP). La presidencia tiene un peso importante en Portugal, porque uno de sus atributos es disolver el Parlamento, un arma decisiva contra el gobierno socialista.
 
No estamos ante un “equilibrio” del poder entre derecha e izquierda, como indica la prensa burguesa. Ese equilibrio no sería posible en el cuadro de una crisis económica que ha pegado con dureza, llevando al país a la quiebra (la deuda llega al 130% del PBI) y a un proceso de remate. Los resultados acentúan la crisis política. Bruselas (la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, la ECON) rechazó, por ejemplo, el primer presupuesto del nuevo gobierno (El País, 28/1), a pesar de impulsar un ajuste y la liquidación de activos nacionales. El viernes 29, la CGTP (ligada al PCP, que apoya al gobierno) realizó un paro general por la inmediata reducción de la jornada a 35 horas semanales con el mismo salario para los estatales, lo que plantea la necesidad de un aumento en el presupuesto que choca con Bruselas.
 
El grado de abstención fue muy grande (casi 50%), el peor de la historia. La elección significó la fractura del PSP (socialistas), que se dividió en dos candidatos, uno a favor de un gobierno del conjunto de la izquierda, y otro en contra. El primer ministro Antonio Costa tiene en la oposición interna a la ex presidenta Maria de Belém. Costa apoyó al candidato independiente Sampaio de Nóvoa que sacó el 22,9% (con apoyo de Livre, una ruptura del Bloco) y quedó en segundo lugar, mientras que Belém sacó sólo el 4,24% y quedó cuarta. El PCP cayó al 4%, el peor resultado de su historia, y el Bloco cosechó 10,1%, su máxima elección presidencial (3% en 2001; 5,3% en 2006), siendo la tercera fuerza nacional y conservando los votos de las legislativas.
 
El Bloco presentó la candidatura de Marisa Matias, quien dijo que fue una excelente elección aunque no se consiguió el objetivo de entrar en una segunda vuelta. Catarina Martins (la “Pablo Iglesias” de Portugal), portavoz del BE, dijo que la campaña se centró en “la defensa del país contra el capital financiero y por la defensa de los derechos contra los privilegios”. Lo cierto es que el Bloco se ha integrado al gobierno ajustador de Antonio Costa que negocia con la troika de los acreedores financieros.
 

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