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24 de noviembre de 2016

El gabinete de Trump: militarista y antiobrero

Por Tomás Eps @tomaseps

En los últimos días se han anunciado algunos futuros integrantes del gabinete norteamericano, y han circulado rumores sobre otros tantos. La cofradía que se perfila para acompañar a Donald Trump confirma la orientación militarista, xenófoba y antiobrera del gobierno por asumir.

Militarismo

El mercader inmobiliario designará como principal asesor en seguridad nacional a Michael Flynn, un general retirado y Director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa entre 2012 y 2014, que “ha avalado el uso de la tortura en la lucha contra el terrorismo y ha llamado al islam una ‘ideología política’ escondida detrás de una religión y un ‘cáncer maligno’” (La Nación, 19/11)

En el mismo espíritu guerrerista y xenófobo va el anuncio de Mike Pompeo como nueva cabeza de la CIA. El actual congresista por Kansas cuenta con una carrera militar, e integra actualmente el Tea Party -un ala de extrema derecha del Partido Republicano (PR)- y la Asociación Nacional del Rifle.

Pompeo es también un férreo opositor al acuerdo estadounidense con Irán, espíritu que comparte con Mitt Romney, candidato presidencial republicano en 2012, cuando sostuvo que sería capaz de ir a una guerra con el país de Oriente Medio. Romney había cruzado duras acusaciones con Trump durante la campaña, pero ahora está entre los considerados para secretario de Estado, mostrando cómo se va acomodando el PR al outsider Trump (algo que ya se vio con el nombramiento de Reince Priebus, presidente del Comité Nacional Republicano, como jefe de Gabinete).

Otro anti-iraní furioso es James N. Mattis, un asesino de gran currículo del imperialismo norteamericano. Lideró la matanza de 100.000 soldados iraquíes, en general en retirada, durante la Guerra del Golfo, y fue partícipe de la ocupación de Afganistán e Irak. Luego de orquestar masacres de civiles en Fallujah y Mukaradeeb, contó frente a una audiencia en San Diego lo mucho que lo había disfrutado: “Es tremendamente divertido. Es entretenido dispararle a algunas personas.” (WSWS, 21/11). Se rumorea que Mattis podría ser el nuevo secretario de Defensa.

Las figuras refrendan una perspectiva militarista, cuando el imperialismo norteamericano experimenta la crisis de sus intervenciones bélicas en numerosos frentes internacionales.

Xenofobia y persecuciones

Las organizaciones por los derechos de los negros e hispanos han repudiado el anuncio de que  Jeff Sessions, senador republicano de Alabama, será el nuevo procurador general. Desde su cargo de fiscal, el hombre había encabezado una caza de brujas contra luchadores por los derechos civiles de los negros, y es conocido por sus comentarios racistas y de simpatías hacia el Ku Kux Klan.

Sessions es un “paladín” de la lucha contra la inmigración, tanto la legal como ilegal, tesitura por la que ha operado fuertemente en el Senado, y que ha estado en la base de su temprano apoyo a la campaña de Trump. Su designación va en línea con el plan de deportaciones masivas del nuevo presidente.

Para Inteligencia Nacional se ha mencionado a Michael Rogers, actual mandamás de la National Security Agency, a la que Edward Snowden denunció por sistemático espionaje ilegal de las comunicaciones de los habitantes del país.

Infraestructura

Uno de los primeros anuncios fue el de Stephen Bannon como estratega jefe y consejero principal, repudiado por su perfil racista, homofóbico, antisemita y misógino. Pero su nombramiento también ilumina otro aspecto: la naturaleza de las reformas de infraestructura prometidas por Trump.

“Mientras que la creencia declarada de Bannon en el gasto de infraestructura a gran escala financiado a través de los déficits parece ir en contra de los instintos tradicionales del Partido Republicano, el plan de Trump consiste en $ 137 mil millones en incentivos fiscales para inversionistas privados que quieran financiar autopistas, puentes u otros proyectos que asegurarán un retorno de la inversión.” (Jacobin, 21/11)

Se trata entonces de la promesa de un enorme negociado para la patria contratista, a costa del erario público.

Guerra comercial

Para Comercio se ha hablado del multimillonario financiero Wilbur Ross,  cuya “especialidad es comprar empresas en quiebra y liquidarlas” (El Mundo, 11/11), y de Dan DiMicco, un agente del capital siderúrgico y “crítico durísimo del presunto dumping (venta a un precio inferior al que cuesta producir) de China. DiMicco es una de las personas que más han hecho por convencer -con éxito- a Trump de que el libre comercio debe ser regulado.” (ídem)

Al criticar al dumping de los otros, los asesores del magnate promueven el propio. El asunto se inscribe en el “programa de guerra comercial y financiera que ha anunciado Trump” (Prensa Obrera, 22/11), que explica también la retirada de este del Acuerdo Transpacífico y su preferencia por convenios bilaterales.

El proteccionismo confluye así con el belicismo.

Ajuste

Otros nombres mentados para el gabinete ponen de manifiesto que el proteccionismo de Trump viene de la mano de un plan netamente antiobrero.

Una figura que podría quedar a cargo de Educación es la demócrata Michelle Rhee, quien operó en su momento, desde el gobierno local de Washington, contra los derechos de titularidad de los docentes (lo que los protege de despidos injustificados).

También enemiga de los derechos docentes es Betsy DeVos, destacada lobbysta de la privatización educativa.

Los gremios de la Seguridad Social destacan el carácter privatizador de los candidatos para el área, como Mike Korbey, un histórico activista de derecha que ha sostenido que esta se encuentra "rota y en bancarrota", y fue un impulsor del esquema de privatización promulgado por George W. Bush.

Otros nombres están en danza en estos días. Los que ya han aparecido desmienten la idea de una “moderación” de Trump, quien se apresta a desarrollar un mandato guerrerista y contra las masas, sin garantías de que esto vaya a frenar el impasse de EEUU que lo colocó en el poder.

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