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22 de diciembre de 2011 | #1207

El XVI Congreso del Partido de los Trabajadores en una etapa decisiva para la clase obrera de Uruguay

Tuvo lugar en Uruguay el Congreso del Partido de los Trabajadores. El eje de sus debates fue la necesidad de estructurar una oposición política obrera y socialista al Gobierno capitalista que conduce el Frente Amplio, esto a partir de comprobar la creciente diferenciación política que se desarrolla en la vanguardia obrera e incluso en una piarte de la dirección de los sindicatos frente a este gobierno, luego de dos años de política capitalista e incluso represión militar contra las huelgas de trabajadores. En el marco de la bancarrota capitalista, el gobierno de Mujica se empeña en avanzar contra el movimiento obrero, para asegurar el pago de la deuda y una “estabilidad” en favor de los especuladores internacionales. Por eso derogó en el presupuesto la cláusula gatillo que establecía ajustes salariales si se disparaba la inflación. Al mismo tiempo, intenta avanzar en llevar a la bolsa a las empresas públicas del Uruguay en la ruta de su privatización". El gobierno frentamplista está tolerando todas las formas de fuga de capitales.
 
En este cuadro, el PIT-CNT (la central obrera uruguaya) y especialmente el PCU han reforzado su integración al gobierno. El reciente congreso del PIT- CNT caracterizó al gobierno de Mujica como “amigo de los trabajadores”. Desde la intendencia montevideana, el PCU, que anteriormente reclamaba “profundizar el rumbo popular” del gobierno, aplicó a fines de 2010 una resolución de la dictadura para militarizar a los trabajadores municipales que se encontraban en huelga.
 
Esta integración se produce en un cuadro de conflictos obreros importantes, y de un comienzo de crisis en el PIT-CNT. En el reciente congreso de la central, el secretariado impuso por primera vez un mecanismo de elección de su mesa representativa por listas, y no por acuerdos. En oposición a ello, se desarrolló un reagrupamiento que reunió a la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado, la Federación Nacional de Municipales, la Unión Ferroviaria, y la Asociación de Trabajadores de la Enseñanza Secundaria, entre otros sindicatos, con una declaración caracterizando al gobierno de Mujica como capitalista, y afirmando la necesidad de defender la independencia de clase de la central obrera para luchar por una salida de los trabajadores a la crisis. Esta lista (la Lista 41) obtuvo el 22% de los votos de los delegados al congreso.
 
La composición heterogénea de esta lista quedó en evidencia cuando el sector dirigente de la misma se negó a hacer pública su declaración, porque planteaba el desafío de estructurar una oposición política al gobierno. De ese modo, buscó limitar la conformación de la Lista 41 a una disputa secundaria con la dirección de la PIT-CNT. En cambio, el Partido de los Trabajadores batalló para que la Lista 41 se constituya en una oposición política anticapitalista al Gobierno de Mujica.
 
El cuadro de transición en el movimiento obrero en Uruguay abre una nueva perspectiva para poner en pie esta oposición, y esta cuestión fue intensamente debatida en el Congreso del PT.
 
En conformidad con esta nueva etapa que se abre en Uruguay, el Congreso del PT votó una serie de resoluciones que apuntan a reforzar la militancia partidaria y en particular los métodos de trabajo de su dirección. Es así que ha decidido realizar plenarios nacionales cuatrimestrales y convocar en forma regular a asambleas de partido en las ciudades donde se encuentra implantado. En esta misma línea convocó a Jorge Altamira a una gira de charlas, primero en Florida y en Montevideo (en esta con gran éxito de asistencia y participación en el debate), y luego en Rivera y Salto en las cuales se desarrollaron las conclusiones de la experiencia del Frente de Izquierda en Argentina.
 
La posibilidad de que experiencias como la de la Lista 41 del PIT-CNT se desarrollen en términos de oposición socialista al gobierno capitalista y, por lo tanto, en una alternativa de poder político, depende por sobre todo del involucramiento de la vanguardia obrera que milita en fábricas y sindicatos. Por eso se votó en el congreso que ése será el epicentro de la campaña política del PT, y que deberá ir acompañado con un intenso reclutamiento.

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