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27 de abril de 2017

Paro general en Brasil: la clase obrera intenta ponerse de pie

Para este 28 de abril está convocado un paro nacional de todo el movimiento obrero brasilero. “Vamos a parar Brasil” es la consigna adoptada por las centrales sindicales CSP-Conlutas, CTB, CUT, UGT, Força Sindical, Intersindical, CSB, CGTB e Nova Central.
 
Los motivos son harto claros. El gobierno Temer viene aplicando un fuerte ‘ajuste’: leyes que congelan los presupuestos para salud y educación, que extienden el trabajo tercerizado a casi todas las ramas, etc. Y está en las gateras que el Congreso vote una nueva ley de jubilaciones que extiende la edad de retiro, una reforma laboral antiobrera y un plan de privatizaciones de empresas estatales, que entregan áreas y riquezas naturales al capital imperialista (¡Petrobras!) y a sus socios del gran capital nacional.
 
Pero la crisis económica no cede sino que se profundiza y la crisis política, con su ola de denuncias de corrupción (Lava Jato), amenaza con llevarse puesto al presidente golpista, su gabinete y gran parte del Parlamento Nacional. Estos son, en la actualidad, los factores más dinámicos de la situación brasilera.
 
El problema reside en la atomizada resistencia que libran las masas trabajadoras. Aunque la bronca popular va en aumento y se radicaliza, la lucha de las masas no va al mismo ritmo. Por todas partes estallan protestas, pero no se ha logrado unificarlas en un plan de lucha nacional.
 
Hubo importantes huelgas, algunas victoriosas como las de los municipales de Santa Catarina. El 15 de marzo, en varias de las grandes ciudades (San Pablo, etc.) se sintió el paro obrero en la jornada nacional de lucha. Pero, las burocracias sindicales, en primer lugar la de la CUT, y el PT diluyen esos paros, le dan tregua al gobierno para que éste vaya ejecutando el ‘ajuste’.
 
La estrategia del PT es dejar que el gobierno se ‘desgaste’ y haga el trabajo sucio –que había iniciado la presidenta Dilma y que fue volteada con un golpe parlamentario, precisamente, para avanzar más rápidamente en ese ‘ajuste’ contra los trabajadores– para luego presentarse con Lula como candidato a presidente en el 2019.
 
La consigna “Fora Temer” se ha transformado, en manos de la dirigencia del PT y de la burocracia sindical, no en un norte para la lucha de masas contra el gobierno del hambre y la entrega por su derrocamiento; sino en parte de un desvío electoral, que se sancionaría en las urnas del 2019.
 
El paro nacional del 28 de abril ha sido tomado por sectores activistas como una oportunidad para avanzar en la estructuración combativa e independiente de la clase obrera y los explotados. Llegan noticias de asambleas y resoluciones votadas por el paro y por su continuidad en un plan de lucha nacional.
 
Este es el problema central: la dirección burocrática ligada al PT y a otras variantes burguesas intentará desviar las energías combativas y empantanar la profundización de la lucha y la marcha hacia una huelga general activa.
 
Es necesario impulsar un congreso de bases del movimiento obrero y de la izquierda para reagrupar fuerzas que permitan luchar por la recuperación clasista de los sindicatos y por un plan de lucha nacional para detener los golpes antiobreros, recuperar las conquistas perdidas y terminar con el gobierno del hambre y la entrega.
 
En este proceso, los revolucionarios socialistas del Brasil deben estructurarse políticamente en forma independiente.

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