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5 de junio de 2018

La pelota no se mancha con sangre palestina

Un gran triunfo democrático: Argentina no jugará el “amistoso” de la vergüenza contra el seleccionado israelí en Jerusalén.

La selección argentina de fútbol no jugará el partido previsto con Israel por decisión del plantel, encabezado por Leonel Messi. Es un gran triunfo contra el gobierno sionista de Benjamin Netanyahu que pretendió utilizarlo como parte de un operativo político de blanqueo de los asesinatos masivos de palestinos y la ocupación creciente de su territorio por parte de Israel.

También contra el gobierno macrista que no solo fomentó la realización del encuentro sino que concedió el placet al planteo del gobierno sionista de cambiar la sede del encuentro a la ocupada ciudad de Jerusalén.

En medio del boicot informativo y el silencio cómplice de la mayoría de los gobiernos del mundo y de los organismos internacionales de todo tipo, las denuncias contra el gobierno de Netanyahu se fueron abriendo paso, así como el creciente repudio a la presentación de la selección argentina en el partido amistoso que, además, había sido declarado oficialmente en Israel como parte de los festejos del 70° aniversario de la creación del Estado sionista.

El repudio fue encabezado por la Asociación de Fútbol de Palestina, quien denunció que no solo la ciudad sino que el propio estadio donde iba a disputarse el partido habían sido elegidos con un sentido profundamente político.

La entidad madre del fútbol palestino denunció que la cancha del amistoso estaba construida sobre las ruinas de lo fuera una aldea palestina, destruida por Israel y que el club al que pertenece es profundamente racista y que acopló el nombre de Trump a su nombre, en reconocimiento al mandatario norteamericano por apoyar las masacres israelíes y por haber reconocido a Jerusalén como capital del estado sionista. El presidente de la Federación Palestina de Fútbol, Jibril Rajoub, personalizó la campaña contra el amistoso en la figura de Lionel Messi y llamó a quemar miles de camisetas y retratos del jugador de la selección.

El repudio fue acompañado por una nota firmada por 70 niños palestinos, descendientes de los que vivían en esa aldea, quienes le reclamaron a Messi (embajador de la Unicef) que no fuera a jugar a ese lugar donde fueron asesinados o del cual fueron desplazados sus antepasados.

Los jugadores del plantel plantearon su disconformidad por jugar el amistoso en Jerusalén luego de que se realizaran protestas de grupos pro palestinos en el entrenamiento realizado en Barcelona esta mañana, donde los manifestantes exhibieron camisetas argentinas manchadas de sangre.

En la realización del partido, a los objetivos políticos del macrismo se les sumaban los económicos de la AFA y de sus capitostes mafiosos. Así es que días atrás, formaron una comitiva conjunta el Chiqui Tapia y la ministra Patricia Bullrich para ir a entregar camisetas de la selección al embajador de Israel en la Argentina. Para Tapia suponían, entre otras cosas, embolsar u$s3 millones aportados por un empresario sionista para la concreción del encuentro.

Todo eso saltó por los aires. No deben haber jugado un papel menor las matanzas y heridas diarias masivas del ejército israelí en la Franja de Gaza, que alcanzó incluso a dos deportistas, uno de ellos jugador de fútbol y el otro ciclista, que fueron baleados en las piernas y se duda que puedan volver a competir. También el asesinato esta semana de la joven enfermera que curaba a heridos provocados por francotiradores israelíes y que tuvo una enorme repercusión internacional.

Junto a distintas fuerzas sociales y políticas, desde el Partido Obrero estábamos empeñados en la campaña por la suspensión del encuentro.

La concreción es un gran triunfo democrático y un gran golpe contra el estado sanguinario y su cómplice argentino.
 

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