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27 de julio de 2018

Paraguay: liberan campesinos presos por ocupar tierras

Estaban detenidos por la llamada “masacre de Curuguaty”, en 2012, cuando centenares de policías atacaron con armas a 70 labriegos y se produjeron 17 muertes (once campesinos y seis agentes)

Por fin, la Sala Penal de la Corte Paraguaya decidió la libertad definitiva de los once campesinos presos por la llamada “masacre de Curuguaty”, ocurrida en 2012 y que terminó con un golpe parlamentario y la destitución del entonces presidente Fernando Lugo.

El 15 de junio de 2012 centenares de policías, por orden del Ministerio del Interior de Lugo, atacaron con armas de fuego a unos 70 campesinos que habían ocupado la finca Campos Morumbú, con el propósito de incorporarla al proyecto de reforma agraria. Los labriegos se defendieron y once de ellos murieron, al igual que seis policías.

Jamás se juzgó a nadie por la muerte de los campesinos, pero sí, como señala ahora Guillermina Canónico, dirigente de derechos humanos en el Paraguay, se sacaron y se pusieron pruebas en una farsa judicial escandalosa, que terminó con la condena de once campesinos a penas de prisión de entre 4 y 30 años.

La Sala Penal de la Corte reconoce ahora aquella farsa y dice que no se encuentra un solo fundamento de responsabilidad penal para la condena de los campesinos cuya libertad dispone. Sin embargo, uno de ellos, Sergio Villalba —condenado a 30 años de cárcel— seguirá en prisión por “invasión de inmuebles”, aunque se espera que sea puesto también él en libertad.

Además, por tratarse del fallo de un tribunal de alzada, la decisión de la Sala Penal ya no tiene apelación y es definitiva.

Aquella masacre dejó al descubierto otra farsa: la reforma agraria prometida por Lugo no era tal y terminó en una represión sangrienta a los campesinos que intentaron ejecutarla efectivamente.

De inmediato, el Partido Colorado, que tiene en su cuenta los peores crímenes de la historia paraguaya, se montó sobre la masacre —especialmente por la muerte de policías— para promover el juicio político al Presidente y un golpe de estado parlamentario, cuando Lugo ya había perdido todo apoyo por parte de la oligarquía y la burguesía paraguayas, y mucho más de los centros de poder del capital financiero internacional.
 

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