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27 de julio de 2006 | #956

Paraguay: Guerra a los campesinos

Luis Martínez, dirigente del Movimiento Campesino Paraguayo (MCP), fue acribillado a balazos el martes 11 de julio en el distrito de General Resquín, departamento de San Pedro. Según denunció el MCP, Martínez recibió 40 perdigones de escopeta calibre 12 y varios proyectiles de pistola 9 milímetros. Semejante cantidad de impactos indica que los asesinos no sólo se proponían matar; querían, además, aterrorizar con un cadáver destrozado.

Martínez fue baleado en un camino vecinal de la compañía Camba Rembe, cuando volvía a su casa después de una reunión convocada para discutir medidas de autodefensa frente a las acciones criminales de la llamada “Guardia de Seguridad Urbana”.

La Guardia de Seguridad Urbana es un cuerpo oficial creado recientemente por orden del presidente Nicanor Duarte Frutos y puesto bajo jurisdicción del Ministerio del Interior. Martínez había denunciado varias veces que esa Guardia actúa como una banda parapolicial dedicada a avasallar a los campesinos, a reprimirlos e incluso a asesinarlos.

Guerra al campesinado

En el estadio de fútbol del Club Defensores del Chaco, en Asunción, durante un partido por la Libertadores, la infantería policial paraguaya fue agredida por barrabravas de River. Al reprochársele al jefe de la Policía la escasa cantidad de efectivos que había allí, declaró: “No dispongo de más personal; los grupos de choque como la infantería están desplegados por todo el país debido a los cortes de ruta de los campesinos”.

La amplitud del despliegue policial “por todo el país” indica la magnitud de la movilización de los campesinos y sus permanentes piquetes ruteros.

Ante la evolución de esa lucha, Duarte Frutos anunció una política de “tolerancia cero”, que en la práctica ha significado la militarización de las regiones agrarias en conflicto “con una inusitada violencia”, según denuncia el MCP.

El principal dirigente del Movimiento Campesino Paraguayo, Nicolás Barreto, declaró que “en menos de tres meses hubo más de 30 desapariciones y varias muertes, todas ellas a manos de los terratenientes de cada lugar” (Ultima Hora, 15/7). Barreto denunció, también, que comandos de marines norteamericanos han tomado parte en la represión e incluso han ocupado escuelas rurales donde se reunían campesinos en la zona de Mariscal Estigarribia, en el Chaco paraguayo.

La Embajada norteamericana debió admitir que los marines tienen en marcha una serie de “pequeños” ejercicios con el ejército paraguayo, que duran entre dos y seis semanas. En cambio, el MCP insiste en denunciar que hay más de 2.000 soldados yanquis con asiento permanente en el Chaco, a poco más de 500 kilómetros al norte de Asunción.

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