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13 de diciembre de 2018

Condenaron por abusos sexuales al jefe de Finanzas del Vaticano

Pese a las denuncias, Bergoglio lo había ascendido.

La justicia australiana condenó ayer por la violación de dos monaguillos al cardenal George Pell, jefe de Finanzas del Vaticano y miembro del Consejo de los Nueve (C9) que asesora a Bergoglio.

Las acusaciones contra el australiano Pell eran ya de carácter público cuando el Papa lo nombró para uno de los cargos más importantes de la Curia Romana, el órgano central de gobierno del Vaticano y luego lo sumó a su círculo más íntimo de asesores. Y allí lo mantuvo durante cinco años, junto al cardenal chileno Francisco Errázuriz, acusado por encubrimiento de los pederastas de la curia de su país.

Ante las condenas, Bergoglio decidió simplemente “no renovar” la permanencia en los cargos de Pell y Errázuriz, sin que su carácter de pederastas le haya merecido la consideración de que estaba frente a un delito grave y se requerían medidas de relevancia. A la crisis se suma la partida del C9 del congoleño Laurent Monsengwo Pasinya.

Esta actitud papal no es novedosa. Uno de los hechos más flagrantes se produjo justamente cuando viajó en enero pasado a Chile, el país de Errázuriz, donde toda la cúpula de la Iglesia cayó bajo una acusación masiva de pederastia o de encubrimiento de la misma. Ante la indignación de víctimas de abusos sexuales –que, desde hacía muchos años venían presentado denuncias contra varios integrantes del clero- el Papa defendió acaloradamente a los acusados y dijo que se trataba de una calumnia.

Errázuriz defendió la línea de impedir y desviar las investigaciones por una serie de escándalos sexuales”,  el “principal de los cuales fue protagonizado por el cura Fernando Karadima”, quien “era un predador sexual que abusó de muchos menores y que ha sido echado hace poco de la Iglesia” (Clarín, 12/12).

El escándalo alcanzó tal dimensión que golpeó a toda la cúpula y obligó a Bergoglio a dar marcha atrás dos meses después por las “graves equivocaciones de valoración” que había tenido y a pedir “perdón”. Pero resulta que uno de los acusados era justamente el cardenal pederasta Errázuriz, quien se mantuvo hasta ahora como integrante del círculo selecto de sus asesores Papa. Un verdadero cinismo.

En cuanto a Pell, es tan notoria la complicidad de Bergoglio que ya había sido candidato a un cargo importante en el Vaticano durante la gestión del anterior Papa, el conservador Joseph Ratzinger, pero este desistió de promoverlo por las acusaciones de pederastia y encubrimiento que ya existían contra él. El Papa nac&pop sí lo ungió.

Es una línea que une al pontífice con su papel de defensor del aborto clandestino. Una misma orientación reaccionaria y de ataque a los derechos y la vida de las mujeres y de los niños.

La denuncia de estos crímenes de la cúpula vaticana y la separación de la Iglesia y el Estado se imponen como una necesidad impostergable.

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