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21 de diciembre de 2018

La crisis política en Chile escala tras la muerte de un referente mapuche

La crisis desatada por el asesinato del referente mapuche Camilo Catrillanca, a manos de un comando de élite de Carabineros, escaló estos días con el decreto del presidente Sebastián Piñera que destituye al jefe de esa institución. También fueron apartados otros diez integrantes del alto mando.

El crimen de Catrillanca estuvo acompañado por un vasto operativo de encubrimiento que se ha venido abajo. Como resultado de ello, desde que se produjeron los hechos ha caído el alcalde La Araucanía, Luis Mayol (que se había plegado a la tesis policial sobre un enfrentamiento), varios oficiales fueron procesados y destituidos, y el Comando Jungla que Piñera había enviado a La Araucanía debió ser retirado. La destitución del jefe de Carabineros ha sido interpretada como un modo de preservar al ministro del interior, Andrés Chadwick, primo del presidente y pieza clave del gobierno. En palabras de un columnista de La Tercera (21/12), Piñera ha sacrificado un alfil, dado que “proteger a Hermes Soto [el jefe de Carabineros] arriesgaba la viabilidad del gobierno completo”.

De todos modos, la salida de Soto no es indolora para Piñera, no sólo por la crisis que le generó con un sector del alto mando, que resistió la medida, sino por los problemas que vive la coalición de gobierno. Los relevos que se vio obligado a producir Piñera desataron una corriente de críticas por derecha por parte del presidente de su propio partido, Mario Desbordes (de Renovación Nacional). La titular de la UDI (Unión Demócrata Independiente), Jacqueline van Rysselberghe, se opuso en un reportaje al retiro del Comando Jungla. Y aunque está fuera de la coalición oficial, también se plegó a esta ola -y a una defensa acérrima de Carabineros- José Antonio Kast, un elemento ultraderechista que sacó el 8% de los votos en las últimas elecciones presidenciales. Este último se postula como un defensor del aparato represivo frente a los ‘ataques oficiales’.

La crisis al interior de Carabineros ha sido definida por Piñera como la peor desde el fin de la dictadura pinochetista. La institución está atravesada por agudas internas, por el descubrimiento de burdos montajes contra la comunidad mapuche (Operación Huracán) y un escándalo por desvío de fondos. Asistimos a la debacle de una institución medular del régimen chileno.

Tanto desde el Frente Amplio como desde el PC y sectores de la ex Concertación se reclama la renuncia del ministro del interior Chadwick, pero es necesario no perder de vista que Carabineros actuó impunemente contra el movimiento popular y contra los mapuches durante las administraciones centroizquierdistas de Michelle Bachelet. Dentro de la centroizquierda hay también personajes como el ex ministro José Miguel Insulza (PS) que han salido en defensa del ministro e inclusive del jefe policial destituido.

Para este 21 estaba convocada una movilización en Temuco. Los familiares de Catrillanca, como su abuelo, el lonko Juan, reclaman la renuncia de Chadwick y denuncian la apropiación de tierras. Según algunos diarios, el crimen de Catrillanca ha incrementado fuertemente la tensión social en la Araucanía. Por estos días, Facundo Jones Huala fue condenado sin pruebas por un incendio, tras un operativo de extradición desde Argentina que mostró un “Plan Cóndor” entre nuestro país y Chile destinado a asegurar la dominación de los intereses terratenientes, mineros y forestales en la región.

 

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Enorme huelga portuaria

Los trabajadores portuarios de Valparaíso llevan más de un mes de aguerrida lucha por un bono salarial y contra la precarización laboral. Ya es definida como la segunda huelga más importante de la historia en el sector. La lucha ha incluido el rechazo de una asamblea general a un pre-acuerdo insuficiente suscripto por algunas de las conducciones sindicales. El gobierno ha reprimido y también allanado una sede sindical, con numerosas detenciones. En respuesta a esto hubo un paro en casi todos los puertos del país. El alcalde Jorge Sharp, del Frente Amplio, se propuso como mediador entre las partes.

Los portuarios están sometidos a una superexplotación, con mayoría de eventuales, sin derecho a indemnización, vacaciones ni negociación colectiva.

Viva la lucha de los portuarios.

 

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