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31 de diciembre de 2018

Por un frente único de clase contra los ajustadores de España y de la región

Sube la derecha al gobierno en Andalucía.

Después de más de 40 años –desde que se inició la ‘transición’ post franquista en España– Andalucía pasará a ser gobernada por una coalición de partidos derechistas. El Partido Popular (PP) –que se vio obligado a renunciar a la jefatura del gobierno español después de la pérdida de apoyo por la crisis en Cataluña– hizo un acuerdo en Andalucía con el derechista Ciudadanos y con el ultraderechista VOX para formar gobierno. En las recientes elecciones andaluzas, convocadas en forma adelantada para no sufrir el desprestigio que viene creciendo en torno del gobierno nacional encabezado por el burgués Partido Socialista (PSOE), esta formación oficialista cayó pesadamente: aun siendo el partido mayoritario, perdió 14 diputados, pasando a 33. También retrocedió Adelante Andalucía (frente entre Podemos e Izquierda Unida).

El PP logró anudar un acuerdo, a pesar de que también perdió 7 escaños y no es el partido más votado, con Cambiemos y VOX.

El gran avance electoral fue de VOX, partido fascistoide que reivindica abiertamente al franquismo y que pasó de 0 a 12 bancas. Usando en forma demagógica los lemas contra la corrupción y xenófobos contra la inmigración (a quién culpa por la desocupación) ha logrado un pequeño avance electoral, potenciado más que nada por el retroceso del PSOE y Podemos.

El PSOE en Andalucía está pagando el desgaste producido por su política de ‘ajuste’ contra las masas, por su impotencia para enfrentar la crisis capitalista (eliminó impuestos a las herencias mayores del medio millón de euros, disminuyó drásticamente el presupuesto de salud pública, etc.). El PSOE perdió alrededor de medio millón de votos, que no fueron al VOX, sino a la abstención, que fue récord (42%). Logró desmoralizar y atomizar a las masas trabajadoras. Las burocracias sindicales de la UGT (central Socialista) y CCOO (Comisiones Obreras, Izquierda Unida, ex PC) acompañaron este proceso. Frenaron todo tipo de lucha y reclamo contra el gobierno autonómico del PSOE para no debilitarlo e impedir que avance la derecha. Lograron el efecto contrario. Las direcciones sindicales alternativas que se pusieron al frente de esas luchas superando la loza burocrática, fueron importantes, pero no intervinieron en el proceso político-electoral creando una alternativa obrera y socialista superadora.

Frente a este resultado electoral, la centroizquierda (el diario El País) planteó más de lo mismo: la necesidad de un frente antifascista constituido entre los partidos constitucionalistas (PP, Ciudadanos, PSOE, Podemos). Esto volvió a paralizar a las fuerzas obreras y de izquierda, hasta que semanas más tarde surge este nuevo gobierno de derechas con el PP y Ciudadanos integrando el Ejecutivo y VOX participando de la dirección del legislativo.

Podemos, que surgió hace unos años como corriente progresista contra el bipartidismo entre la derecha del PP y la centroizquierda del PSOE, dejo en claro en el proceso electoral que votaría después de las elecciones por el PSOE, en caso de necesitar sus votos para constituir una mayoría de gobierno, evidenciando que era una colectora del PSOE. El derechista Ciudadanos quería arrastrar a una coalición gubernamental común a Podemos, para no verse pegado al fascistoide VOX. Después de semanas de negociaciones, terminaron en un frente común con este último. Podemos emitió, ahora, una declaración llamando a luchar por los derechos de los trabajadores, las mujeres y las libertades democráticas, en las calles, pero durante meses se dedicó a frenar estas movilizaciones o a darles un carácter adocenado.

Organizaciones izquierdistas que se reclaman anticapitalista y militan dentro de Podemos, también apoyaron al gobierno autonómico de Andalucía, argumentando que lo hacían para impedir que suba la derecha: apoyaban el ‘ajuste’ que se iba aplicando desde el gobierno del PSOE y contribuían a la confusión y desmoralización de las masas.

Ahora, vuelve la misma cantinela, para formar un frente antifascista y democrático contra la derecha y el VOX. Repetir este camino es un signo de impotencia, es volver a subordinar política y sindicalmente a las masas trabajadoras detrás de direcciones capitalistas y de la defensa de las ‘instituciones’ del régimen.

Como concluye el Grupo de Independencia Obrera (GIO) de España: “Llamamos a los militantes y simpatizantes a sacar conclusiones y romper con estas direcciones. La reflexión no es enemiga de la acción. Muy por el contrario, es su principal alimento dialéctico. Las corrientes que se reclaman revolucionarias y militan de forma oportunista dentro de Podemos deben cuestionar a fondo el balance de sus direcciones. Estas se orientan en el camino de ocultar las consecuencias de su abandono de la lucha de la juventud y los trabajadores, a cambio de las maniobras parlamentarias y su capitulación ante el PSOE a caballo de la moción de censura. Cada tregua que se le concede al gobierno de Pedro Sánchez (nacional, del PSOE) refuerza las posiciones de la derecha y posterga los intereses de los trabajadores. Por el contrario, estas corrientes deben sumarse a la política de frente único de clase para el combate”.

Contra la derecha y el fascismo, abajo la monarquía, por una República obrera y socialista, federada de los pueblos y naciones de España.     

Libertad a los presos políticos de Cataluña, plena vigencia de los derechos democráticos y sindicales.

Plan de Lucha para frenar los ataques capitalistas contra las conquistas obreras. Preparar la Huelga General en defensa del salario, las pensiones, la sanidad y la educación, contra los recortes. Por un Congreso de las bases de los Sindicatos para coordinar las luchas en curso e ir arrancando la organización de este torrente de lucha.

Frente Único de los Trabajadores. Por un partido obrero independiente, socialista revolucionario y por la recuperación de las organizaciones sindicales para una política clasista.

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