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3 de enero de 2019

Bolsonaro: primeras medidas antiobreras, xenófobas y homofóbicas

Hay que derrotarlo con la movilización popular.

En su primer día de mandato, el presidente de Brasil Jair Bolsonaro firmó tres decretos en la línea antiobrera, xenofóbica, homofóbica y discriminatoria que anticipó en su campaña electoral y planteó en su discurso de asunción: recortó el salario mínimo previsto para 2019, entregó el derecho a remarcar tierras de los indígenas a los ruralistas y eliminó a las personas LGTB de las políticas destinadas a la promoción de derechos humanos.

En primer lugar, el presidente decretó un recorte en el aumento del salario mínimo previsto en el Presupuesto 2019, diseñado por su antecesor, el golpista Michel Temer. El salario mínimo que este año pasaría de 954 R a 1006 R (259,60u$s), aumentará finalmente a 998 R (257,5 u$s).

A su vez, Bolsonaro firmó la Medida Provisoria 870/19 que establece la nueva estructura de ministerios e incorpora el de “Mujer, de la Familia y de los Derechos Humanos”, que será un verdadero ariete, contrario a cualquier emancipación o defensa de los derechos de las mujeres y de los derechos humanos en general. A cargo del ministerio se encuentra Damares Alves, una militante evangelista anti derechos de las mujeres, contraria al aborto legal y al movimiento feminista. En el mismo decreto ha excluido al colectivo LGTB como grupo oprimido. Además, la medida elimina los organismos que se ocupaban de las políticas públicas orientadas hacia la comunidad LGTB. Al momento de asumir el cargo, la nueva ministra declaró que “es una nueva era en Brasil. Los niños se vestirán de azul y las niñas de color rosa", anticipando que lo suyo será un reforzamiento de todos los parámetros machistas y de opresión de género. Además, la ministra sostuvo que "hay una dictadura gay en Brasil" y que "las mujeres nacieron para ser madres", enfrentando los derechos conquistados por la comunidad LGTB y la pelea de las mujeres por su liberación del yugo doméstico, de la maternidad y del rol social al que nos confina el régimen social y la Iglesia católica.

En la misma línea anti derechos, Bolsonaro puso al frente del Ministerio de Agricultura a una latifundista, Tereza Cristina Correa, quien encabezaba el bloque de propietarios rurales en el Congreso brasilero. La nueva ministra tomará a su cargo las tareas de identificar, delimitar y crear nuevas reservas indígenas, otrora función de la Fundación Nacional del Indio, ahora disuelta. Su ascenso al ministerio es un triunfo del lobby del capital agrario y un ataque en toda la línea a la población indígena y la lucha por la tierra de trabajadores y campesinos.

Estas medidas son parte de un programa de corte fascista que pretende aplicar Bolsonaro. Su ofensiva contra los sectores populares: las mujeres, los indígenas, los homosexuales y la población trabajadora en general debe ser derrotada con la movilización popular, en defensa de las libertades democráticas y los derechos del pueblo.

La bolsa de San Pablo saludó el ascenso de este farabute filo nazi con un alza del 4%.

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